19 septiembre 2008

El domador

Ella nació para nosotros el 10 de mayo, el aniversario del día que Mohamed Alí Amar metió el gol de Nayim, el gol que cambió su vida y la nuestra. Es una yegua de capa pía, cuatralba -algún día galoparé con ella hasta enterrarlos definitivamente en el mar-. Podría llamarse de muchas maneras, pero se llama Zaragoza como la vieja y hermosa ciudad en la que ha nacido, la ciudad en la que hace doscientos años nos hubieran matado al tío Melero y a mí en cualquier plaza, en cualquier esquina, en un cuerpo a cuerpo por defender cada palmo de tierra en el que viven las personas que amamos. Me gusta mucho Zaragoza. Fernando Sanmartín diría que la miro como se mira a una mujer desnuda, pero yo no soy poeta y prefiero ser prudente con estas cosas. Guillermo ha empezado a domesticarla.

07 septiembre 2008

Fernando Sanmartín


Fernando Sanmartín se ha abonado al Real Zaragoza por complicidad con su hijo Jorge y para estar con sus amigos. A Fernando no le ha hecho falta ser un saltador de esquí en el día de año nuevo y todavía no ha ganado el Gran National. Ha vencido las heridas causadas por tres rinocerontes. Ha vivido con un cuadro de Ignacio Fortún y ha caminado hacia la tormenta. Ha sido valiente y generoso y acepta que Jorge le dejé atrás cuando practican esquí de fondo.
Ahora que es zaragocista sólo le falta aprender que las palabras, además de enmoquetarle el alma, sirven para componer algunos tacos para protestar las jugadas.
Y saber dónde está el corner.
Todo llegará, que la temporada es muy larga.

04 septiembre 2008

Ni lo sueñes

Me han hecho mil veces mil esa advertencia. Primero mi madre y ahora mi mujer. "Eso ni lo sueñes". Pero yo no hago caso. No hago caso casi nunca. Quizá sea un gen, el gen de no hacer caso, el gen que me transmitió mi abuelo Valentín:
- Ten cuidado, maño. Aquí, si te descuidas, te quitarán hasta la manera de andar.
"Eso ni lo sueñes". Pero yo sueño. Y cuando he soñado ya nada tiene remedio.

31 agosto 2008

El año del ascenso


Hoy empieza la liga el Real Zaragoza. Posiblemente para el Pilar ya estemos en primera división, como decía el otro día el gran Paco Lerma, socio desde hace casi 40 años de un equipo que le ha hecho muy feliz. Alberto Alegre, el padre de Luis, decía que se puede ser muy feliz en segunda división. Se puede ser muy feliz siempre y nosotros vamos a serlo. Valentín Pinilla y su hijo Guillermo renovaron sus abonos el primer día que abrieron las oficinas. Este es el año de Jorge y Fernando Sanmartín, que decidieron hacerse socios del equipo en las horas bajas, cuando vivíamos las últimas jornadas de la pasada temporada con un nudo en la garganta. El año de Antón Castro y de sus hijicos Diego y Jorge. El año de Chesús Bernal que ha renovado los cinco abonos de toda su familia. El año de Pepe Gavín, de Sabiñánigo, el gran zaragocista y amante de los libros. La temporada Carlos Serrano y de sus hijos Pablo y Violeta. El año de Rafa Artal y de su hijo Pablo que nació hace unas semanas y no sale de casa -ni siquiera cuando pasea con su abuelo Ángel Artal- sin el peque abono del Zaragoza.
Mi hijo Guillermo y yo visitaremos hoy el Museo del Real Zaragoza. Le compraré la camiseta oficial del Zaragoza, la camiseta que el chico llevará puesta esta tarde cuando nos sentemos frente al televisor para ver el Levante-Zaragoza, la camiseta que llevará puesta en todos los partidos en La Romareda mientras me abrace de alegría o busque en mis brazos el consuelo para la derrota, la camiseta de una gran temporada, la camiseta de año del ascenso a primera división.

10 agosto 2008

Tratado de la felicidad



Blanca y sus compañeros de primerodelaeso fueron a visitar la Expo el día 16 de junio. Hoy me recordaba que Jorge hizo cola en el pabellón de Grecia porque a la salida regalaban un Sugus. Un niño es alguien capaz de descubrir la dosis de felicidad que se esconde en un Sugus, alguien que no da un Sugus por perdido. Hacerse adulto es descubrir que todo el mundo no va a quererte y que tú tampoco vas a poder querer a todos. Hacerse adulto es perder la capacidad de entusiasmarse con algo tan simple y tan importante como un Sugus.

07 agosto 2008

Un saco de canicas



Hemos estado unos días en París. La víspera de salir de viaje, Blanca había leído Un saco de canicas, un libro que yo también leí hace treinta años en el que se cuenta la historia de Joseph y Maurice Joffo, dos niños judíos que huyen de los nazis durante la segunda guerra mundial. Los hermanos Joffo pertenecían a una familia de peluqueros. Por eso no nos sorprendió encontrar muy cerca del hotel en el que nos alojábamos una peluquería Joffo. Cuando el mismo domingo que Carlos Sastre ganó el Tour de Francia 2008 le estaba haciendo una fotografía a Blanca en la puerta de la peluquería se asomó un señor, nos preguntó si hablábamos ruso. Le expliqué en francés que Blanca había leído un libro de dos niños que se llamaban Joffo y nos dijo que uno de aquellos niños era él: Maurice Joffo y nos enseñó el libro que había escrito como continuación de Un saco de canicas.

05 agosto 2008

La patineta




Yo soy el niño de esta foto. Fabricábamos patinetas con los cojinetes que nos daban en los talleres de coches. Nunca tenían cojinetes, pero nosotros entrábamos casi a diario:
-¿Tiene cojinetes?
Cuando conseguíamos tres nos hacíamos una patineta. Una plancha de aglomerado, un palo de escoba para el eje, un listón de madera plana para poder girar, una docena de clavos y poco más. Como siempre se ladeaba, nos dejábamos las manos y las rodillas en el asfalto o sobre los adoquines. Aquello era lo de menos.
Mi abuelo le pidió a un carpintero de la RENFE que me hiciera una patineta. Cuando fui a buscarla, me quedé sin respiración. Era el regalo más bonito que nadie me había hecho nunca. Me tiraba cuesta abajo por aquellas cuestas de mi infancia. Y sí. Hacía ruido, el ruido del acero sobre los adoquines, sobre el cemento o sobre el asfalto. Tenía prohibido utilizarla a la hora de la siesta. Por la noche dejaba mi patineta en el patio de la casa de mis abuelos, un patio que estaba, como todos aquellos patios de principio de los setenta, siempre abierto. Una mañana fui a buscarla y no la encontré.
-Te la habrán robado -sentenció mi abuelo-. Alguien te ha visto dejarla allí y se la ha llevado.
Lloré. Lloré como cuando una gigantesca carpa se llevó mi caña de pescar al fondo del pantano, la caña con la que fui campeón infantil de Aragón de pesca de ciprínidos en 1977, el mismo año que nació Elena Monforte, el mismo año en que mis amigos fundaron Rolde de Estudios Aragoneses. El mismo año que le dije a una mujer de doce años que me gustaba.
Lo peor de la historia aún no había ocurrido. Un par de años más tarde, mi abuelo sacó la patineta del escondite en donde la había guardado quizá por preservar mi integridad física, quizá por el que si tal que si cual de los vecinos de la calle. Ojalá la maldita patineta no hubiera existido nunca. Ojalá me la hubieran robado de verdad. Así mi abuelo no me hubiera mentido. Con aquella decepción terminó parte de mi infancia. Cuando volvió a ser mía, ya no la quería. Por eso no me importó que mi hermano Carlos la destrozara lanzándose con ella por las escaleras de los jardines de la iglesia.
Fui un niño muy fácil de engañar. Ahora soy hoy hombre a quien se le engaña fácilmente. Me fío de las personas. Soy un ingenuo o un gilipollas, según quiera mirarse. Pero prefiero la amargura del engaño a vivir desconfiando permanentemente. Y, además, ya no lloro como lloraba.
[Tomo la fotografía del niño con la patineta del infinito blog de Antón Castro. La fotografía es Gerald Bloncourt]

11 mayo 2008

Mauricio Polo

sábado, 10 de mayo de 2008. San Nayim


Sábado, 12 h.
[ Para Yolanda ]

Venimos del entierro de Mauricio Polo, el padre de Yolanda. Cuando el cura ha terminado su trabajo, Pepe Melero nos ha hablado desde el púlpito de explicar los evangelios para agradecer la presencia de todos y para decirnos que su suegro era un hombre bueno, que nunca le había visto enfadado, que había dedicado su vida a hacer felices a su mujer, a su hija, a sus nietos y todas las personas que tuvo cerca. Nos ha dicho que Mauricio Polo era creyente, que era devoto de la Virgen del Pilar y por eso iba a ver a la virgen todos los días. "Seguro que mañana -ha concluido Pepe- le pide a la Virgen del Pilar que nos eche una manica con el Madrid".

Cuando yo me muera quiero dos cosas. La primera es fácil. La segunda imposible. Pero no me conformo con querer sólo lo posible. Quiero que me entierren un día que llueva, como llueve hoy sobre Zaragoza y quiero tener un yerno -o nuero, como decimos aquí- como Pepe Melero que me apondere como él ha aponderado a su suegro

13 abril 2008

Don Antonio

El jueves pasado, a última hora de la mañana, un señor llamó a la puerta de mi despacho del Museo Pedagógico de Aragón. Luego resultó que tenía mi edad y esta circunstancia lo convirtió en un chico.
–¿Víctor Juan?
–Sí, pase...
–¿No te acuerdas de mí?
Traté de encontrar en su rostro un indicio que me ayudara a situarle en alguna de mis vidas, pero no lo conseguí.
–Soy Abellán, de La Salle Torrero.
Entonces sí: un niño rubio, con el flequillo de la época, un flequillo que yo aún conservo, los diminutos pantalones cortos, el pan con chocolate... y las canicas:
–Te recuerdo –me dijo Abellán– con una gran bolsa de canicas.
Aquella bolsa me la hizo mi abuela. Yo era un jugador legendario. A duras penas encontraba rivales durante los recreos que quisieran arriesgar sus chivas a mi juego implacable. La Salle Torrero: vuelta al año 1974. Fútbol, madrillas, el Canal Imperial, la harinera, los tranvías, la balseta y, sobre todo, don Antonio.
–He venido a comer a Huesca con mi mujer porque quería verte. Leí la entrevista que te hicieron en el Dominical de Heraldo de Aragón hace un año y cuando leí que alguien nombraba a un maestro que se llamaba don Antonio supe que era don Antonio. Luego leí tu nombre y vi las fotografías. Quería decirte que yo también le guardo mucho cariño a aquel maestro.

Eso fue todo. Paco Abellán se marchó con un ejemplar de Los niños del frente y un par de lapiceros bicolores para sus mellizos. La vida, realmente, es un cuento y a veces las cosas están en su sitio: Antón Castro me entrevistó, yo le hablé de don Antonio Corcuera, él quiso contarlo, Paco Abellán leyó la entrevista, –la tengo guardada, me dijo–, quiso venir a contármelo y yo se lo diré a don Antonio porque nos encontramos algunas veces en el parque de Huesca. Su hija es maestra, vive en Huesca y don Antonio suele pasear a sus nietos por el parque. Un cuento.

09 abril 2008

Alberto Zapater

El domingo estuve en La Romareda. Perdimos y no lloré. No lloré porque tenía que consolar a mi hijo Guillermo. Nos quedamos sentados hasta que terminó el partido, a pesar de la tristeza de la derrota. O justo por eso. Nos quedamos con quienes se quedaron. No gritamos contra los jugadores ni contra la directiva. Hoy he escuchado a Alberto Zapater. Ha dicho que hay que jugar con más rasmia. Cuando le he oído pronunciar esa palabra he sabido que lo vamos a pasar mal, pero que vamos a ganar. Quizá estos siete partidos que quedan nos deparen las grandes alegrías que no hemos tenido durante toda la temporada. Y si toca sufrir, sufriremos.
Alberto Zapater se convertirá en el ídolo de los niños de Aragón, como lo fue Violeta. No olvidaremos el detalle que tuvo con el padre de Luis Alegre. Rasmia y paciencia. Que aquí nadie se rinde.
*
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18 marzo 2008

Ya todo es muy largo de contar

Yo, que por tantas razones fui un niño triste, tuve una infancia radicalmente feliz en Caspe. Cada vez que como ayer mismo me ocurrió paseo por las calles de Caspe sé que, en realidad, estoy haciendo un viaje íntimo a mi infancia. Aún espero encontrar a las mismas gentes con las que me cruzaba hace 35 o 40 años. Busco en los rostros una señal, un leve indicio que me permita despojar a las caras del efecto del paso del tiempo. Me busco a mí mismo en los desconocidos que matan el tiempo en los bancos de los jardines, conversan distraídamente en las aceras, entran y salen de las tiendas, arreglan las macetas de sus balcones o llevan a sus nietas de la mano mientras les cuentan el mundo.
Siempre me paro en los jardines de La Balsa. Desde allí contemplo las rejas del minúsculo patio de recreo en el que hice mis primeros amigos de bata a rayas. Allí pasé los recreo gritando "quien-juega-a-carreras". Cuando organizábamos el juego, se había terminado el tiempo de jugar. Siempre me pasa lo mismo. Desde los jardines, pegada al patio de la escuela, se ve la puerta cerrada de la casa de La bochorna donde acompañaba a Olga y a Carmen a buscar todos los días la leche, en un tiempo añadido, en la prórroga, en el tiempo de descuento de cada día. Tenían que estar en casa a las nueve, pero volvían a salir para ir a buscar la leche. Al lado de la lechería vivía Rosamari Serra, que fue novia de mi hermano Carlos como sólo se tiene novia a los 11 años.
Plantado delante de esta manzana mágica tuve la tentación de llamar a Carmen para contarle lo que le he dicho mil veces, pero lo dejé estar por el pudor o por la autocensura a la que nos sometemos cuando nos plantemos la oportunidad de lo que aún no hemos hecho.
Entré en la panadería y pedí con la misma seguridad que hacía mi abuela: "una torta de balsa grande, un pan, una barra, una docena de magdalenas, una docena de mantecados y otra de pastas de alma". La panadera me miró extrañada. "Sí, soy de aquí -pienso para mí- pero sería muy largo de cortar".
Ya todo es muy largo de contar.

02 febrero 2008

Cuéntame algo

No le he hecho caso cuando esta mañana me ha mirado brevemente mientras me pedía que le contara algo. Luego ha vuelto a insistir como si esperara la caricia de las palabras. Cuéntame algo. Sácame de aquí aunque sólo sea un instante. Invéntame.



*

... Puede que sí, o que no.

¡Pero qué bien suenan, ay dios, las promesas de amor!

¡Miénteme, por favor!

Basta una mirada,y el resto en tus ojos me lo invento yo.

[La Ronda de Boltaña, "Del tiempo y sus mudanzas", en Salud, país]

26 enero 2008

Caja negra

No sabemos qué pasa en el interior del vestuario del equipo de nuestra vida, ni en las camas de nuestros amigos o de las personas a quienes queremos. La vida discurre a puerta cerrada. El sistema operativo de nuestros corazones, donde se instalan los afectos, es opaco incluso para usuarios avanzados. Da igual. Lo importante, lo único que importa es que todo -camas, vestuarios, sistemas operativos y corazones- funcionen.

06 enero 2008

El efecto RTDM

Les he pedido a los Reyes Magos una televisión. No sé qué voy a hacer con la vieja SONY, una tele que perdió su mando a distancia en manos de mis hijos, un aparato arcaico, con la pantalla abombada, de bebedor de cerveza, y su chepa en la que esconde circuitos, resistencias, cables y bombillas... que sé yo. En su pantalla vi las olimpiadas de Barcelona (y las que han venido luego), varios mundiales y varias eurocopas. En esa pantalla vi junto a mi hija Blanca, que no había cumplido aún tres meses, el gol de Nayim.

Si los Reyes me dejan esta noche una tele nueva sé que veré en su pantalla plana, con su receptor tdt, la final de la copa del rey de este año, una final que va a ganar el Zaragoza. El efecto RTDM (retirada de la tarjeta de Diego Milito) será decisivo para entender la transformación de este equipo que el domingo se llevará los tres puntos del Bernabeu.

Si a pesar de todo los Reyes Magos consideran que merezco una tele nueva, sé qué veré en su pantalla las crónicas de la expo que hablarán de una Zaragoza moderna, de un país laborioso. Veré la vuelta de las obras de arte que Salinas y sus amigos ("Salinas, devuelve las obras de arte, que la vida puede ser maravillosa") tienen secuestradas en Cataluña.

Quizá también pueda grabarme la película Por escribir sus nombres.

De momento, a esperar. Como siempre.

02 enero 2008

Que mis manos se acostumbren al nuevo año

2008, 2008, 2008, 2008, 2008, 2008 2008, 2008, 2008. 2008, 2008, 2008

Tengo que copiarlo muchas veces para que se acostumbren las manos al nuevo año.

Aún duermen todos. Me gusta estar despierto cuando todos duermen. También me gusta dormir mientras todos están despiertos. Qué le vamos a hacer. Más raro que la calentura... La calentura... cuando era niño oía imágenes como esta de la calentura, comparaciones que no entendía. Ahora que me he instalado en la duda me sorprende menos, pero entonces aspiraba a entenderlo todo.
Vísperas. El 123 de Revista de Cultura Aragonesa está a las puertas de la imprenta. Luisa Miñana y José Antonio Melendo nos han escrito un artículo muy bonito sobre la Zaragoza de la Expo, un artículo que se citará en las próximas décadas cuando alguien quiera explicar cómo se transformó la ciudad. Ojalá la Expo despierte en nosotros el amor por la ciudad, por este paisaje urbano y afectivo que compartimos. Nuestro río, nuestro parque, nuestro paseo, nuestras calles, nuestros vecinos... nuestra Zaragoza.

07 noviembre 2007

Roberto L'`Hôtellerie



Conocí a Roberto L’Hôtellerie en Sabiñánigo, el día de la Constitución de 2003, en la presentación de Los niños del frente. Compré el libro unos minutos antes de que comenzara el acto y no tuve tiempo de leer nada. Apenas me fijé en el texto de las solapas y acaricié las cubiertas… El libro sólo era sólo una promesa, pero me sorprendieron las ilustraciones de Roberto. Sabía que Los niños del frente era un libro singular, pero no esperaba encontrarme con aquellas ilustraciones de trazo minucioso, tan rigurosas incluso en los pequeños detalles de la indumentaria o en los objetos que se reproducían en cada escena, en la reproducción de elementos de la cartelería de la época... Además de reunir buenas dosis de talento y de sensibilidad eran necesarias miles de horas para realizar esos dibujos. Enseguida supe que las manos de Roberto trabajaban al dictado de un imperativo ético, el imperativo de recordar, de recrear para todos nosotros, el imperativo de quien sabe que está trabajando para otros, para hacer felices a los que tanto habían sufrido, para recordar el dolor de los perdedores. En Sabiñánigo Enrique Satué nos contó el proceso de elaboración de su investigación etnográfica, los detalles más íntimos de su trabajo, las profundas satisfacciones que su oficio de hurgador le había proporcionado. Luego Roberto tomó la palabra y se limitó a agradecerle a Enrique Satué –su hermano cómplice de tantos proyectos- que hubiera contado con él para trabajar en un proyecto tan hermoso. “Y nada más”. Eso dijo.
Durante años he querido comprarle a Roberto -o robarle, que al final ya me parecía que era mi única alternativa- el retrato que hizo de Palmira Plá, pero firme en sus ideas siempre ha sabido hacerme entender que él quería que toda la colección estuviera reunida, que no se desperdigaran los dibujos porque se trataba de un proyecto global en el que él se implicó intelectual y emocionalmente.
Ayer en el Museo Pedagógico de Aragón, en la presentación de Los niños del frente, Roberto tomó la palabra para agradecerle a Enrique que le hubiera permitido trabajar en un proyecto tan hermoso, para agradecer al Museo Pedagógico de Aragón lo que habíamos hecho –cuando en realidad no hemos hecho nada-, para decirnos que sus dibujos querían reflejar una parte de la historia de la educación aragonesa y para anunciar que había decidido donar los ochenta y dos dibujos que componen la muestra “Los niños del frente” al Museo Pedagógico de Aragón, al Museo de todos –dijo acertadamente-.
Ya lo saben. Roberto L’Hôtellerie, un hombre que camina con la vista larga y el paso corto, ha decidido regalarnos a todos nosotros tres años de trabajo, una colección hermosísima de dibujos y el ejemplo de su generosidad. Personalmente sólo lamento que ya no podré robar el retrato de Palmira Plá.

04 noviembre 2007

Los niños del frente


El próximo martes, 6 de noviembre, a las 19:30 h., en la sede del Museo Pedagógico de Aragón se presentará el libro Los niños del frente de Enrique Satué y Roberto L'Hôtellerie. A continuación se inaugurará la exposición del mismo título, una muestra que recoge los 82 dibujos que Roberto L`Hôtellerie realizó para iluminar este libro.
Presentación

La guerra, cualquier guerra, es siempre un monumento a la sinrazón y los niños son las inocentes víctimas de la estupidez de los adultos. No entienden nada de lo que ocurre a su alrededor. Pierden siempre. Pierden la infancia, la alegría, las horas robadas al juego, las caricias de sus padres... Pierden, en definitiva, su derecho a ser niños.
Mi amor por este libro viene de lejos. Estuve en Sabiñánigo el día de la Constitución de 2003 en la presentación de Los niños del frente. Hice aquel viaje con Herminio Lafoz. La sala de la Casa de Cultura del Ayuntamiento estaba llena de “niños de la guerra” y de sus familiares. Se miraban, nos mirábamos, como si guardáramos un secreto. Nos habíamos reunido el día de la Constitución y juntos íbamos a poner palabras donde durante décadas sólo hubo miedo, silencio y olvido. Celebrábamos, a nuestra manera, la victoria de la convivencia y de la memoria.
Los niños del frente es una muestra del trabajo paciente y riguroso de Enrique Satué, de su gusto por los detalles pequeños, por lo cotidiano, de su interés por la sabiduría que esconde cualquier instrumento de boj tallado con manos humildes, expertas, abnegadas y, sobre todo, auténticas… Enrique nos habla en este libro de la dignidad de la historia y de las satisfacciones que le proporciona su oficio de hurgador.
Cuando contemplé por primera vez las ilustraciones de Los niños del frente imaginaba los centenares de horas de investigación necesarias para reflejar con tanta fidelidad la época, los objetos, la tipografía, los ambientes y las situaciones. Pensé en las docenas de bocetos y borradores que Roberto L`Hôtellerie habría hecho para recrear cada escena con ayuda del lápiz, de la tinta, de las acuarelas y del pincel, pero sobre todo con infinitas dosis de sensibilidad y de talento.
Finalmente, Los niños del frente es para mí el libro que nos devolvió a Palmira Plá, la maestra que sufrió dos guerras, dos exilios, el desgarro infinito de las ausencias y, que a pesar todo, se le encendían los ojos –los mismos ojos que miraban a Paco Ponzán- cuando nos decía que había que trabajar desde la escuela, que había que empeñarse en hacer una sociedad más justa. Palmira Plá Pechovierto (Cretas, 1914-Castellón, 2007) paseó su entusiasmo de joven maestra en el Teruel republicano del tiempo de la gran ilusión. Allí le sorprendió la sublevación del general Franco una tarde tranquila cuando había salido de casa con el dinero justo para tomar una limonada y montar en los coches chocantes. Tenía 22 años. Durante la guerra estuvo en Caspe dirigiendo las colonias escolares que el Gobierno de la República organizó para alejar a los niños de los desastres de la guerra… Y esta es la historia que nos regalan Enrique y Roberto.
El Museo Pedagógico de Aragón se honra en acoger entre sus publicaciones la segunda edición de Los niños del frente, una muestra de la importancia de la educación incluso en medio del sufrimiento provocado por una guerra.
Víctor M. Juan Borroy
Director del Museo Pedagógico de Aragón

03 noviembre 2007

Galope

Galopando con Luna por esos caminos de dios.

Voy bien y vuelvo fatal, pero no se puede tener todo.

29 septiembre 2007

No pasa nada. Llama a Pepe Melero y cuéntaselo, que estará preocupado

Guillermo y yo nos hemos hecho abonados del Zaragoza. No podemos decir socios porque no tenemos ninguna acción de la sociedad. Ya éramos zaragocistas antes de acudir al campo, zaragocistas de esos que están para pocas bromas el día que el equipo pierde -en mi caso- y zaragocistas de los que lloran sin consuelo -en el caso de mi hijo que sólo tiene nueve años-. Guillermo siente una pasión natural por este equipo:

"Una noche, cuando tenía siete años, se acercó, me abrazó y, con toda la solemnidad que puede reunir un niño de tan corta edad, me dijo:
- Papá, me alegro mucho de haber nacido en esta casa.
- ¿Por qué? –le pregunté con esa cara de circunstancias que se nos pone a los padres ante grandes situaciones como ésta.
- Porque si hubiera nacido en otra familia, quizá ahora no sería del Zaragoza".

Así empieza "De portería a portería..." un cuento que he escrito para el libro colectivo Cuentos a patadas. Historias del Real Zaragoza. Las ilustraciones de mi historia son maravillosas y las ha hecho Blanca BK.
Pues bien. Ayer Guillermo me decía:
- Papá, no pasa nada. Hemos perdido en Barcelona como perdimos el año pasado, como hemos perdido desde hace más de 40 años, hemos empatado con el Santander como el año pasado, hemos empatado en Bilbao como el año pasado, le hemos ganado al Osasuna (que el año pasado se llevó los tres puntos de La Romareda) y perdimos en Murcia como el año pasado perdimos en Tarragona. Pero tenemos mejor equipo que el año pasado. Hoy le ganaremos al Sevilla. Vamos a ganar muchos partidos. Lo peor es lo de Matu. Oliveira va a meter un montón de goles y Ayala se queda suspendido en el aire cada vez que remata de cabeza. Llama a Pepe Melero y cuéntaselo, que estará preocupado.

23 septiembre 2007

El espíritu de la República

[Para Víctor Pardo]

Gaceta de Madrid, 29 de Mayo de 1931
Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes
Ordenes

Ilmo. Sr.: Vista la reclamación promovida por D. Ramón Acín Aquilué, Profesor especial de Dibujo de las Escuelas Normales de Maestros y Maestras de Huesca, hoy en situación de excedencia, en súplica de que se le reintegre a dicha Cátedra con efectos desde la fecha en que fue declarado en situación de excedencia:
Considerando que el interesado intervino activamente en la gloriosa sublevación de Jaca; que a consecuencia de aquellos sucesos, perseguido, hubo de expatriarse, refugiándose en París; que obligado por esas circunstancias tuvo que solicitar la excedencia de su Cátedra, excedencia que le fue concedida el 5 de enero de 1931; que implantada la República se ha reintegrado a España y desea legítimamente reintegrarse a su cátedra:
Teniendo en cuenta que si es verdad que no ha transcurrido el año de excedencia que prescriben las leyes para que pueda concedérsele el reingreso, sería injusto que la República castigase a quien contribuyó a que Jaca mereciese el título de "Muy ejemplar" que le otorgó el Gobierno provisional de la República.
He resuelto se acceda a lo solicitado por el Sr. Acín, quedando sin valor ni efecto legal alguno la expresada disposición de 5 de Enero último y que se abonen al interesado los haberes que haya dejado de percibir por razón del reiterado cargo y en virtud de la referida excedencia.
Lo digo a V.I. para su conocimiento y demás efectos. Madrid, 18 de Mayo de 1931.

MARCELINO DOMINGO
Señor Director general de Primera enseñanza
*
Pueden verse las páginas originales de la Gaceta de Madrid: página 1 página 2