10 julio 2007

El reloj que marcaba el tiempo

He colgado en la habitación donde trabajo, leo, pienso, escribo y, a veces, lloro en secreto, el reloj que marcaba el tiempo en casa de mi abuela. "Viuda de M. del Amo. Zaragoza". Esa es la única referencia que puede leerse en la esfera. Le ha costado acostumbrarse al espacio, hemos tenido que aprendernos y hasta que no he acertado a colocarlo en una caprichosa verticalidad no ha empezado a funcionar.
Sólo me falta el quejido de la vieja mecedora contra la tarima que acompasadamente le daba la réplica al corazón del reloj.
*
Blanca ha abierto blog.

06 julio 2007

Súbditos, ciudadanos y feligreses

“- Yo voy a misa a rezar-decía mi madre.
- Tú sí, pero el cura no”.
Manuel Rivas, La lengua de las mariposas
Lo siento por los aragoneses de fe honesta que acuden a las iglesias a rezar, a sentirse mejores, a buscar el consuelo para las cosas que les afligen o a tratar de sumergirse en el sosiego interior que a mí me gustaría encontrar. Lo siento por ellos porque no se merecen tener obispos como el de la diócesis de Huesca y Jaca.
Deberíamos entender –y los obispos antes que los ciudadanos comunes- que vivimos en un Estado aconfesional, que las religiones son una cuestión reservada a la intimidad, a la vida privada de cada uno y que no deberían tener sitio en las escuelas públicas porque en esos espacios comunes sólo caben los símbolos de todos, los símbolos que nos unen y que están reconocidos en la Constitución de 1978. Hasta que entre todos decidamos modificarla, que no hay nada inamovible.
Leyendo la carta OKUPAR la educación (no he sido capaz de escuchar la versión leída por el obispo) he llegado a pensar que quizá el señor Sanz se sintiera más cómodo con leyes como aquella de educación primaria que defendió Ibáñez Martín en 1945. Esta ley es católica –dijo el gran depurador del magisterio- porque esta es la España católica de Franco. Quizá el señor Sanz añore aquellos tiempos de los modelos educativos que pretendían formar súbditos obedientes y feligreses sumisos. “Mitad monjes, mitad soldados”. Hace unos meses recibimos en el Museo Pedagógico de Aragón a un grupo de profesores franceses. Lo que más les llamó la atención fue la constante presencia de símbolos de la iglesia católica en las escuelas y en los libros de texto. Y este es un lastre que arrastramos durante dos siglos: en la escuela ha sido más importante el catecismo que el abecedario y así nos va, así nos ha ido.-
La educación para la ciudadanía tendrá unos contenidos que están recogidos en la Constitución. Y necesariamente los respetará. Así, se hablará, por ejemplo, de la Monarquía española que es, nos guste más o nos guste menos, un símbolo del Estado. Se explicarán los derechos y libertades de los ciudadanos, se hablará de tolerancia, de respeto a la pluralidad en la que vivimos. Y si en la asignatura se atentara contra la Constitución porque se vulnerara la libertad de cátedra, el principio de aconfesionalidad del Estado, la igualdad ante la ley independientemente de la procedencia social o la religión que se profese, o se hiciera apología de la violencia o se incitara a la xenofobia, o hubiera contenidos sexistas, etc., entonces hay recursos legales para denunciarlo. Lo demás son ganas de hacer ruido y de sembrar alarmas. La estrategia del obispo de Huesca y Jaca respecto a esta asignatura es un ejemplo más del haytomatismo que algunos se empeñan en llevar a la escuela y a la educación (a la escuela y a la educación pública, claro, que en las otras escuelas nunca pasa nada, ni hay violencia, ni imposición, ni más modelo que la libertad). El señor Sanz Montes es especialista en atraer la atención de los medios de comunicación con las cartas que dirige a sus queridos hermanos y amigos. Es hombre de titulares brillantes, como el de la impropia k que ha plantado en el título su pastoral.

05 julio 2007

Antonio Pérez Morte


Antonio Pérez Morte nació en 1960 en Zuera (Zaragoza). Poeta autodidacta, ha publicado cinco poemarios y ha sido incluido en más de una veintena de antologías y libros colectivos, entre ellos Vento / Viento -Antología de poesía Ibérica- (Editorial Celya, Salamanca, 2004). Ha colaborado en numerosas publicaciones: Rolde, Trébede, Siete de Aragón, Qriterio aragonés, Heraldo de Aragón, El periódico, La Expedición, Poesía por Ejemplo, Cuadernos del Matemático, El grito, Almiar, Mil y una historias...Además es biógrafo de Odón de Buen y del Cos, el hombre que inventó la oceanografía en España y que era de su pueblo.
Además de ser una magnífica persona y una gran mantenedor de las relaciones entre quienes escribimos en los blogs, intenta con entusiasmo divulgar la poesía a los cuatro vientos.

Poemas:

CIERZO


Caminamos en la noche tras la luz de un verso,
con él encendimos los recuerdos:

Los recuerdos encendidos que siempre ardieron.

Charlamos al amor del fuego, del fuego del amor.

Luego llegó el día:El cierzo arrastró las cenizas,

Borró las huellas del incendio.


(Vento / Viento -Antología de la Poesía Ibérica- Celya, Salamanca, 2004).


NÓMINA POÉTICA ARAGONESA

Para mis amigos poetas

Tomaré de Seral el amor a la palabra,

de Pinillos pasión, fortaleza y constancia.

La humildad, la intuición de Lucianico Gracia,

para cantar cada día con su voz asombrada.


La verdad de Ildefonso, sus dudas más largas.

La soledad de Guillermo, siempre solidaria.

Con Miguel me hundiré en sus preguntas eternas,

cuando huya con "sumido" a una isla desierta.


De Luesma, la luz, la sed... la tristeza

de cantar Aragón, Sinfonía Incompleta.

De Labordeta la rabia y también la ternura

de quien canta por amor y por amor denuncia.


De Julio Antonio el amor, amores de leyenda,

de Navales elegancia y de Ferreró belleza.

La rebeldía de Guinda, su palabra desnuda.

De Rosendo, paisajes, reflexiones y fábulas.


La experiencia de Alegre, el misterio de Prat.

La memoria de Rodríguez, la artesanía de Trisán.

La nitidez de Vallés, la construcción de Esquillor,

la utopía entrañable de Emilio Gastón.

17 junio 2007

Cuarenta y tres

Ayer cumplí años. Cuarenta y tres. Me sienta bien el paso del tiempo. No hago lo que hacía a los veinte. Es cierto que eran cosas que la edad nos regala de oficio, sin que hagamos nada por merecerlas. Me gusta vivir. Quizá por eso mismo no me importa cumplir años. El tiempo, día a día, ha dejado en mi vida personas, proyectos, compromisos con los que ni siquiera había soñado. Y yo lo sueño casi todo.
Cuarenta y tres años. No milito en ningún partido político, no estoy afiliado a ningún sindicato, no tengo bonos del Estado, ni una sola acción, ni una cuenta naranja, ni un plan de pensiones. No diré que voy por la vida ligero de equipaje como los hijos de la mar, pero lo más importante, lo llevo siempre conmigo.
Algunas cicatrices, claro. Tampoco es cosa de presumir. Lo normal. Muñones de poner las manos en el fuego por las personas que quiero, algunas hostias que me han sabido a gloria porque me han sentado mejor que los besos... Cuando toca, toca... Me gusta distinguir lo uno de lo otro, que las cosas no estén tan juntas que no se aprecien las diferencias.
Sé estar solo. Puedo pasar días enteros mirando el agua del Ebro o las copas de los árboles o viendo como outlook chequea el correo. Me basta recordar tus labios y mis travesías por el mar de tu piel estremecida. No quiero nada. Casi nada.
Sé que la gente desconfía de quien se confiesa feliz, de quien sonríe, canturrea mientras se dirige al trabajo, o dice buenos días de manera transparente. Yo soy feliz. Y no, no me importa mucho la gente, la verdad.
Cuarenta y tres años. La ilusión intacta. Y las mismas ganas de desnudarte. Como la primera vez.

19 mayo 2007

Lasieso. La piedra picada


No importa demasiado quienes fueran. Abrieron a patadas la puerta de la escuela. Rompieron los cristales de la vitrina, sacaron varias docenas de libros y los apilaron a unos metros de la fachada, en el mismo lugar donde por las mañanas jugaban las niñas a saltar la cuerda: “El nombre de María, que cinco letras tiene, la “m”, la “a”, la “r”, la “í”, la “a”, Ma-rí-a”. Echaron sobre el montón de libros la fotografía del Presidente de la República, arrancaron la bandera roja, amarilla y morada que ante la ausencia de viento dormitaba un confiado sueño, rociaron con gasolina aquel amasijo de símbolos, prendieron fuego y una llamarada iluminó sus rostros. Se volvieron hacia la fachada de la escuela donde sus sombras, como si tuvieran vida propia, habían iniciado una macabra danza. Unos metros más allá, alguien, no importa quién fuera, lloraba tras los cristales, lloraba en silencio el llanto amargo de la impotencia. Las llamas de la hoguera devoraban los libros que don Hospicio, el maestro, había logrado reunir solicitando donaciones al Ministerio de Instrucción Pública, a la Diputación de Huesca, al Servicio Provincial de Inspección. La mayor parte de ellos eran propiedad del maestro y constituían su humilde biblioteca.
La escuela se había inaugurado el 17 de septiembre de 1933. Aquel día fue una fiesta. Todo el pueblo se reunió, endomingado, en la explanada, bajo la sombra de los castaños. Aún parecían resonar las palabras que las autoridades pronunciaron desde el propio balcón de la escuela. La mejor manera de trabajar por la República era inaugurar una escuela a la que acudirían los niños durante el día y los adultos por la noche. La escuela era la auténtica casa del pueblo. Allí estuvo él, Ildefonso Beltrán, el joven inspector jefe de la provincia. No podía disimular la emoción. El Ayuntamiento de Lasieso había decidido que la escuela llevara su nombre y el cantero labró en la piedra negra Escuela Nacional Mixta I. Beltrán. Era el reconocimiento a las gestiones del inspector para que Lasieso fuera incluido en los planes de construcción de escuelas del Gobierno. Rodolfo Llopis, el Director General de Primera Enseñanza, repetía que había que sembrar el país de escuelas. Esto fue lo que se pretendió con el Decreto que aprobaba la construcción de 27.000 nuevas escuelas. Y el Sr. Beltrán consiguió que una de ellas se levantara en Lasieso. Cuando el alcalde le invitó a decir unas palabras, Ildefonso Beltrán habló de los hombres que habían traído la República, habló de igualdad, de justicia y del bienestar que proporcionaba la cultura. Habló de la democracia, de la dignidad de todos los seres humanos y de la injusticia que se materializaba en que la mitad de los habitantes del pueblo no supieran leer. La monarquía –concluyó Beltrán- prefería que permaneciéramos en la ignorancia, pero esta República que anunciaron los capitanes Galán y García Hernández nos necesita instruidos y libres. Los aplausos ahogaron las últimas palabras de Ildefonso Beltrán. Se escucharon vivas a la República. El alcalde descolgó la cortinilla que ocultaba el nombre de la escuela, la banda de música de Sabiñánigo interpretó el Himno de Riego y todo fue una fiesta.
Cinco años después alguien lloraba tras los cristales, en la oscuridad de una habitación vacía, mientras las llamaradas de la hoguera le devolvían escenas fragmentadas, sincopadas, de lo que estaba ocurriendo fuera. Desaparecieron las fantasmales siluetas. Llamaron a la puerta de una de las casas próximas a la escuela. Allí cogieron una escalera y una maceta de albañil. El primero que pretendió encaramarse a lo alto de la escalera, cayó al suelo. El alcohol que revolvía y avivaba el odio de su corazón le hizo perder el equilibrio. Una blasfemia puso fin a las risas del grupo de iconoclastas. Comenzaron a picar las letras. I. Beltrán. Querían borrar el nombre del inspector de escuelas. La escalera estaba apoyada en la fachada y media docena de hombres se habían reunido para romper la piedra. Hacían añicos cada letra, borraban el nombre de un hombre solo, pero estaban destruyendo golpe a golpe, con cada esquirla de piedra que salía disparada, el sueño igualitario, la ilusión del tiempo de la gran ilusión, los ideales de emancipación, la confianza en la educación. Aquellos hombres destruían, aplastada por la fuerza, la razón.
Apenas conocían a Ildefonso Beltrán. Mejor dicho, no le conocían de nada. Sólo sabían que se presentó a las elecciones de febrero por el Frente Popular. Les dijeron que él firmaba la carta que ordenaba quitar el crucifijo de la escuela. No sabían que Ildefonso Beltrán (Monzalbarba, 28 de febrero de 1900) había sido maestro en Tiermas desde 1925 hasta 1927 y después en Lalueza hasta que en noviembre de 1932 se incorporó al servicio de inspección. No sabían que era amigo de Telmo Mompradé, el comandante Telmo Mompradé, el valeroso maestro que se puso al frente del Batallón de la FETE para defender la República y que moriría en la toma de Biescas. También era amigo de Simeón Omella, el maestro freinetista de Plasencia del Monte y de Ramón Acín. Ildefonso Beltrán se sentía honrado de ser el sucesor, a su manera, de Herminio Almendros, el inspector que introdujo la técnica Freinet en España y que consiguió contagiar su entusiasmo por el texto libre y por la imprenta escolar a maestros como Simeón Omella, José Bonet Sarasa o a los hermanos Carrasquer. Entre todos hicieron posible que se celebrara en Huesca, en julio de 1935, el II Congreso de la Imprenta en la Escuela. Ildefonso Beltrán abrió bibliotecas en las pequeñas aldeas, impulsó la creación de Centros de Colaboración que permitían a los maestros reunirse para intercambiar experiencias, llenó de vida el Boletín de la Inspección de Huesca y, además, se comprometió políticamente y aceptó formar parte, por Izquierda Republicana, de la candidatura del Frente Popular que ganó las elecciones en febrero de 1936. Ildefonso Beltrán envió una tarjeta a los maestros de la provincia pidiéndoles que fueran garantes del proceso electoral en los pueblos donde fácilmente se podía alterar el resultado de las votaciones. Parte de esta correspondencia cayó en poder del Servicio de Información de Falange Española y de las JONS y se añadía, como un agravante, a los expedientes de depuración. Por ejemplo, entre los documentos enviados a la comisión de depuración del magisterio se reproducía la carta de Simón Soler Valenzuela:
“Sr. D. Ildefonso Beltrán y demás compañeros de candidatura.- No puedo ser Interventor por ser el presidente de la mesa.- Haré cuanto pueda en favor de ustedes.- Les saluda su correligionario y amigo.- Simeón Soler Valenzuela.- Maestro Nacional.- Apiés (Huesca)”.
Ellos no conocían a Ildefonso Beltrán. Sólo sabían que en la oscuridad crece el miedo. Aquellos hombres armados con la pistola al cinto, la maceta de albañil y la escalera pretendían apagar la luz. Esa era la consigna: castigar a los maestros que habían sido los encargados de llevar al pueblo el mensaje de la República, los encargados de convertir a aquellos hombres rotos en ciudadanos libres y responsables. Los maestros eran las luces de la República, la luz de los humildes. Los maestros llevaban este mensaje: juntos podemos hacer un mundo mejor, un país mejor. Podemos ser felices, podemos perseguir nuestros sueños. Se extendió entre los sublevados contra la República una simple consigna: hay que apagar la luz, terminar con aquel sueño emancipatorio basado en la justicia, en la liberación de las conciencias, en la igualdad ante la cultura. Muera la luz, hágase el miedo.
En realidad, destruyendo la piedra, pretendían borrar el anhelo cultural de la Segunda República que no era otro que llevar el aliento de la cultura a los pueblos, el respeto a la conciencia del niño y del maestro, la enseñanza laica, gratuita y universal para todos. La escuela debía transformar a aquellos hombres y mujeres llamados a ser súbditos de una monarquía en ciudadanos conscientes de la República. Ése era el trabajo imposible encomendado al maestro.
El mundo termina en aquello que podemos nombrar. Las palabras son el límite de la realidad, la frontera de nuestro universo. Más allá se extiende el silencio, lo desconocido y la muerte. Aquellos nombres picaban la piedra para negar la existencia del otro, para desterrar la palabra. Sabían que estaban echando sal sobre los recuerdos, que destruían la memoria depositada en palabras. Pretendían arrancar sus nombres, lo que representaron, sus compromisos, el proyecto que dio sentido a sus vidas. Se enfrentaban la frágil luz de las palabras y la rotunda oscuridad del silencio. Y pretendían el silencio.
Quien se acerque a Lasieso enseguida descubrirá esta escuela convertida desde que el pueblo se quedó sin niños en local social. Y le sorprenderá la piedra picada. No sabrá qué palabras fueron arrancadas a la piedra porque no hemos sido capaces de restituir la memoria, nadie ha puesto palabras donde durante setenta años ha habido solo silencio. Las víctimas continúan condenadas a la injusticia del olvido y del silencio que perpetúa el miedo. Es tan doloroso el recuerdo que preferimos no pensar que aquellos hombres y mujeres eran como nosotros, se amaban como nos amamos y tenían hijas y proyectos. Les conmovían los versos, se estremecían con la música, a veces tenían frío y se dejaban llevar por sus sueños como nosotros cuando soñamos. A veces, si estaban solos, sentían miedo y crecía un abismo en su estómago cuando pensaban en el dolor de sus hijos. Extrañaban a sus amigos… Setenta años de silencio.
Hemos aprendido a vivir en las mismas calles, en las mismas plazas y bajo el mismo cielo como si no faltara nadie, como si nada hubiera pasado. La piedra aún picada grita en medio de las montañas del Pirineo que es imposible olvidar, que aún nos queda mucho por hacer, que hemos de nombrar a las víctimas, escribir sus nombres, el nombre de los asesinados, de aquellos a quienes les robaron un país, una tierra y tuvieron que marcharse lejos y –muchos, como el propio Ildefonso Beltrán- murieron lejos.
Es hora de podernos nombrar, es hora de devolver, con el recuerdo, la dignidad a las personas que fueron exterminadas por tener una idea, por el entender el mundo de determinada manera, por discrepar, por soñar o por estar simplemente vivos. Es hora de terminar con la cobardía del silencio, con el olvido que nos deja huérfanos en un mundo sin sentido.
Aquella noche una hoguera alimentada con las palabras de los libros iluminaba la fachada de la escuela y se quejaba la piedra contra el hierro. Alguien lloraba tras los cristales en una habitación oscura. Un grupo de hombres, no importa quienes fueran, se afanaban en la destrucción de todo lo que pudiera quedar vivo y, sobre todo, de las palabras preñadas del recuerdo, de la memoria que florece y germina, del legado indestructible de dignidad y de compromiso, de justicia, de modernización y de progreso.
Ramón Acín Aquilué * Mariano Acín Gracia * Arturo Agud Piquer * Francisco Agud Piquer * Cesáreo Agudo Arguedas * Demetrio Alcalde López * Tomás Álvaro Pérez * Cecilia Álvarez Calvo * Joaquín de Andrés Martínez * Juan Bautista Ara Fernández * Germán Araujo Mayorga * Pedro Aranda Borobia * Francisco Aranda Millán * Florinda Arjol Naudín * José Arregui Vicén * Alfredo Atarés Gracia * Pablo Balaguer Camarasa * Higinio Barranco Lascas * Pilar Beltrán Pueyo * Julio Bendicho Balaguer * Manuel Bernal Martínez * José Berti Gómez * Raimundo Félix Bielsa Jordán * Luis Bobed Ayora * Justo Bosch Sanz * Rosa Arjó * Cándida Campos * Ricardo Cañizares Vicente * Antonio Casaus López * Vicente Castán Brosed * Francisco Celma Felipe * Luis Celorrio García * Constantino Cristóbal * Eduardo Dagnino Chambo * Manuel Díaz Erdolián * Pedro Díaz Pérez * José Domeneque Fañanás * Eduardo Dominguine Estella * Julián Escartín Casajús * Pilar Escribano Iglesias * Julio Estallo Gracia * Valeriano Estaún Ramón * Joaquín García Lardiés * Manuel García Pérez * Mauricio Garray Millán * José Gil Castillo * Ángel Gil Serrano * Benjamín Giménez Temes * Ángel Giménez Temes * Félix Godé Capistrós * Ángel Gracia Benedicto * José María Gracia Bretos * Restituto Herrero Cubillos * Miguel Herrero Palahí * Bernardo Herrero Rodrigo * Alfonso Iguacel Berges * Anselmo Jordán Otín * Alejandro Labuena Moliner * Toribio Lainez Gil * Joaquín Larrumbe Tomás * Antonio Latre Castillo * Emilio Loriente Vidosa * Julián Lozano Palacios * Bernabé Marín Pascual * Paulino Marquina García * Jesús Fermín Martín Luengo * Calixto Martínez Bueno * Antonio Meseguer Barceló * Isidro Mir Loncán * Alfredo Molinero Alegre * Augusto Muniesa Berenguer * José María Muniesa Berenguer * María Palacios Ciprés * Ramón Palazón Barranco * Antonio París Ortín * Jorge Pérez Membrado * Heriberto Pérez Ortubia * Isidro Pérez Romero * Domingo Rivera Sarvisé * Bernardo Rodrigo Herrero * Valentín Rodríguez Bobier * Genaro Romero Ríos * José Ruiz Galán * Pilar Salvo Jiménez * Matías Andrés Sánchez Rubio * Antonio Santolaria Viñuales * Antonio Santos Álvarez * José Sarasa Juan * Manuel Sauras Magallón * Antonio Soldevilla * José María Soler Berenguer * Francisco Toro Martínez * Enrique Torres Cañal * Alberto Valenciano Merodio * Gabriel Vera Oria * Ignacio L. Vicente Abad * María Viñuales Sarasa * Mariano Vispe Gil * Valentín Zaborras Santamaría * Vicente Zueras Palau * Rudesindo


Víctor Juan [Tomado del catálogo de la exposición Escuelas. El tiempo detenido]

07 mayo 2007

El murmullo de la vida


Escuelas nos muestra la intimidad de la escuela rural aragonesa, el lado oculto de la escuela, la cara que sólo pueden contemplar los protagonistas. Espacios, gestos, miradas que son patrimonio exclusivo de los niños y de sus maestros. En estas fotografías se escucha -si se atiende- el susurro de los niños cuando aprenden, los diálogos que les unen a sus maestras, el bullicio del patio de recreo, las conversaciones antes de la entrada en clase, la vida, en suma, que se derrama en sus manos, en sus palabras, en la voluntad de querer ser. Estamos acostumbrados a la contemplación de fotografías escolares caracterizadas por la quietud y el silencio. Grupos de niños con su maestro, recuerdos escolares de niños sentados en una mesa sobre un fondo gris y acompañados de elementos artificiales convertidos en símbolos. Estamos acostumbrados a las imágenes mudas de escolares posando especialmente para ser retratados. Sin embargo, en Escuelas las fotografías de Julio E. Foster, Marta Marco y Rosane Maurinho nos acercan a la escuela en acción, a la escuela por dentro. Laura Laliena pone palabras a las imágenes y disfrutamos de dos relatos, visual uno y verbal el otro. Dos discursos, dos narraciones que se complementan y se funden.
Las escuelas son, por encima de todo, niños y adultos que aprenden, se acompañan y se entienden. Niños que estrenan el mundo, miran, callan, esperan, piensan, atienden, comparten, sonríen y sueñan. En las fotografías de esta muestra palpita la emoción de las horas mágicas que los niños pasan junto a sus maestros, junto a sus compañeros, junto a las personas que les acompañan hasta los umbrales de la escuela.
En la escuela rural aragonesa no hay separación entre la vida y la escuela. Los niños se reconocen en otros niños, en la mirada de la maestra, en las palabras compartidas, en el mundo que juntos construyen cada día. La escuela rural aragonesa es el territorio para la participación de la comunidad: madres y padres colaboran con las maestras en talleres, contando cuentos, haciendo teatro, preparando fiestas, acompañando a sus hijos en las salidas escolares…
Cuando pienso en la escuela rural no puedo evitar acordarme de don Gregorio, el maestro de La lengua de las mariposas. Aquel maestro que daba sentido a todo lo que ocurría en la vida de los niños y que convertía cada hora en una aventura de emoción y descubrimiento.
La escuela rural aragonesa está estrechamente vinculada a la innovación. Los proyectos más comprometidos y valiosos que conozco se han gestado en escuelas rurales. Entre los que más admiro puedo destacar el trabajo en la biblioteca de Mariano Coronas en el Colegio Público Miguel Servet de Fraga, los talleres de sueños de Miguel Calvo en Villanueva de Sijena, el proyecto “Leer juntos” en Ballobar, con una trayectoria de más de una década de trabajo sostenido de Carmen Caramiñana y Merche Caballud, las propuestas sobre Educación Física de Alfredo Larraz en Jaca, el uso cotidiano que José Luis Ramo hace de la internet en su escuela de Villanueva de Huerva, las pizarras digitales que introdujo José Antonio Blesa en el CRA de Alloza-Ariño… La escuela rural es un motor de ilusión y de regeneración del sistema educativo aragonés.
A primeros de marzo de este mismo año, José Luis Capilla convocaba a los niños y niñas de su clase de Peñarroya de Tastavins en la plaza del pueblo. Les citaba a primeras horas de la noche para compartir el momento en que la Luna se asomara en el cielo. El maestro se sorprendió y se emocionó cuando no sólo acudieron los niños de su clase, sino que se presentaron veintitrés de los veintiocho niños del pueblo, algunos acompañados de sus padres. Habían ido a la plaza para ver cómo la Luna de adueñaba del firmamento, una ceremonia eternamente repetida, pero sobre todo habían salido de sus casas para estar juntos. Unos días más tarde en la misma escuela dieron amparo y cobijo en el aula a una tarabilla común, un pajarillo más pequeño que un gorrión que un niño encontró en la orilla de la carretera. Y buscaron información en internet sobre este animal, escribieron correos electrónicos a algunos de los mejores ornitólogos del país, hicieron un mural, pidieron libros sobre pájaros y conversaron toda la tarde enredados en ilusión y en palabras. Y la vida, siempre la vida, desplazó al programa… La escuela rural aragonesa son maestros capaces de encender con palabras la llama de la inteligencia de los niños que acuden a sus clases.
Cada escuela rural es una suerte de Macondo, un universo de relaciones que nos permite descubrir el valor, el sufrimiento, el afán de superación, la generosidad, la solidaridad, el compañerismo, el valor de la palabra, la ilusión y los sueños, el progreso personal, las relaciones, la amistad, el dolor, las risas y el llanto. Un mundo para descubrir “el nosotros”, el conocimiento compartido. Hay pocas cosas tan emocionantes como escuchar a un niño decir por primera vez “mis amigos y yo…”.
Tuve la suerte de ser un maestro rural en Alcorisa, en Magallón y, sobre todo, en Langa del Castillo. Allí comprobé cómo la escuela es la escuela de todos, un espacio compartido, un elemento vertebrador del territorio.
La escuela rural es el compromiso de maestras jóvenes y de maestras con mucha experiencia. Maestras que trabajan un año tras otro, un día tras otro lejos del ruido, en silencio, tejiendo un manto de complicidad, de inteligencia, de sensibilidad hacia los libros, hacia el trabajo bien hecho. Maestras que persiguen despertar en sus alumnos la tolerancia y el respeto, que dan palabra a los niños, que les ayudan a quererse y a interpretarse, que les enseñan a mirar la realidad, que contribuyen, en definitiva, a que cada niño descubra su propia identidad.
La escuela rural aragonesa es una escuela que cuenta con recursos para afrontar los retos que la realidad plantea. Tenemos un sistema educativo complejo por la propia complejidad de la sociedad en la que vivimos. Pero la escuela rural ha dejado de ser la cenicienta del sistema, la gran olvidada, la escuela de segunda categoría, la escuela residual de los años setenta del pasado siglo. En los últimos veinte años han cambiado mucho las escuelas rurales. Poco se parecen estas escuelas a la escuela unitaria que describía Jesús Jiménez, a la escuela que denunciaba Juan Salanova, o a aquella escuela resistente y rutinaria que transformaron, volando contra la gran costumbre, los maestros del Colectivo Aula Libre.
Entre todos hemos querido que la escuela rural sea una escuela de calidad. Entre todos hemos construido espacios públicos integradores, tolerantes, democráticos y participativos. Nuestra escuela rural es el fruto del compromiso de la sociedad aragonesa. Entre todos mantenemos abiertas pequeñas escuelas con cinco niños, pequeñas escuelas que dejan escapar por sus ventanas los colores de los trabajos escolares, la risa de los niños, las canciones y las advertencias de la maestra. Es, en definitiva, el murmullo de la vida que se estremece en cada palabra, música que reconforta como el agua que baja por el río, como el fuego que consume la leña en los hogares o como el calor del aire que anima los nuevos brotes cada primavera…
Por eso cuando pasamos junto a una escuela rural vemos una luz encendida, sabemos que la escuela está viva y que crece allí la vida. Y se nos escapa una sonrisa que ilumina el corazón: estamos vivos, aún estamos vivos.

Víctor M. Juan Borroy
Director del Museo Pedagógico de Aragón
(Tomado del prólogo a Escuelas. La educación en el medio rural aragonés)

30 abril 2007

Gatico

Aún no tengo nombre. No se ponen de acuerdo. Algunas propuestas: Sugus, Elfo, Milito, Caratacus (este nombre sólo le gusta a Víctor), Ron... Seguro que al final seré "el gato".
Se admiten sugerencias...

26 abril 2007

Embolicado

Las mismas cosas que nos hacen felices, que nos ayudan a vivir, que llenan de luz nuestros ojos y nos acarician las entrañas son las cosas que nos hacen sufrir. El mundo es así. Y está bien hecho. Ayer se murió Dana, la gatica de Blanca. La enterré antes de que los niños se despertaran. Ellos llevaron durante todo el día el peso del dolor inexplicable. José Luis me decía que no volviera a tener gato, que con los animales siempre pasa lo mismo: te encariñas de ellos y te quedas fatal cuando se mueren. Es verdad. Cuando las cosas nos duelen estamos tentados de no volver a querer a nadie, de no entregarnos, de no dejarnos seducir por nada. Evitaríamos así el dolor de la separación y de las decepciones, pero también nos perderíamos el calor de los días, la ilusión y el tiempo en el que parecíamos felices. A mí me duelen tanto las lágrimas de Guillermo como me consolaba su risa entregada y transparente cuando jugaba con el animalico. Por eso mientras escribo estoy esperando que Alina nos traiga otro gato. Quizá cuando Guillermo y Blanca se despierten se encuentren con esta sorpresa. Y en unos minutos les parecerá el mejor gato del mundo. Volveremos a empezar. Siempre, pase lo que pase, podemos volver a empezar.

22 abril 2007

Por primera vez

Por escribir sus nombres estará hoy estará a la venta en la caseta que la editorial PRAMES instalará en el paseo de la Independencia de Zaragoza para celebrar el Día del Libro. Dentro de unos días se distribuirá en las librerías.
Por escribir sus nombres ya no me pertenece, como no me pertenecen sus hermanicos. Por escribir sus nombres es muy especial para mí porque es mi primera incursión en la narrativa. Por primera vez he hecho hablar, sentir, esperar, llorar, sufrir y amar a los personajes que aparecen en las historias que cuento. Por primera vez me ha importado qué se dijeron al encontrarse por la mañana, si el viento les hacía cerrar los ojos, si sus corazones se habían acelerado o si les faltó aire en el último beso.
Le he dedicado Por escribir sus nombres a Palmira Plá:

"A Palmira Plá que, al aceptar mis fabulaciones, me regaló lo que pudo ser: un territorio infinito que he transitado con palabras"

20 abril 2007

Por escribir sus nombres

Hoy sostendré, por primera vez, un ejemplar de Por escribir sus nombres. Estoy contento y supongo que me invade la misma sensación de quien va a salir desnudo a escena
Leer un capitulo: Irene, en pdf

18 abril 2007

Tensión

En Rolde. Revista de Cultura Aragonesa [Noticias] pueden verse algunas fotografías del encuentro de amadrinadoras y apadrinadores de palabras.
*
Ya hay tensión en el ambiente. Estamos terminando la limpieza de obra de museopedagogicodearagon.com. En unos días abriremos la sede digital del Museo Pedagógico de Aragón. Como las fotografías son de José Antonio Melendo el éxito está asegurado. Melendo debería hacerles un reportaje a los Militos para que el Zaragoza se instalara definitivamente en la zona champions.

09 abril 2007

La pequeñez de los días

He estado en Barcelona, la ciudad en la que soñaba Félix Carrasquer. No me gusta, definitivamente, el metro. Quizá por mi pésima educación sentimental construida por películas y canciones (no todas fueron grandes películas y buenas canciones). Quizá es un territorio extraño poblado por extrañas criaturas. Próxima estación: Escuelas. El tiempo detenido. Ya estoy trasteando en la versión beta de la web del Museo Pedagógico de Aragón. Rolde de Estudios Aragoneses ha organizado para el próximo sábado una fiesta-encuentro-presentación de libro-actuación de Ángel Vergara y Toche Menal. Estoy trabajando definitivamente en las memorias de Félix Carrasquer. Mañana empieza el plazo para matricular a los chiquetes en enseñanza no universitaria. Tengo que arreglar un pinchazo en la bici de Guillermo. Quizá hoy sepamos hasta dónde llega el incierto camino de tierra. Está bien ganarle al Barça, pero hay que aprender a ganarle al Nástic, al Levante, al Getafe, a la Ponferradiña... Hay que aprender a vivir sin miedo a ganar. Miedo no tener, como decía Mikel. Tengo, como siempre, media docena de marrones que atender. Poca cosa. Chapa y pintura. Fisiología de la vida...

07 abril 2007

No sirvió de nada

Le ofreció una vida tuneada, conexión de 40 gigas, amor de tarifa plana, un móvil como esos de Javier Torres que mandan faxes, pasean al perrer, tienen teclado inalámbrico de tela para plegarlos como un moquero, teléfonos que escanean y te hacen un masaje cuando llegas cansado a casa, la suscripción vitalicia a Rolde, la primera de Saputo dedicada por Braulio Foz a Juan Moneva, el catedrático que hubiera sido feliz de carabinero en el puesto fronterizo de Ariza, dos entradas para ver ganar al Zaragoza en la final de la champions, la colección completa de las Publicaciones del Museo Pedagógico de Aragón. Te regalaré -le decía- los autos recortables de Mariano Gistaín... Si te quedas le pediré a Fernando Sarría que escriba un poema cada día para ti y te llevaré alguna noche de julio a casa de Antón Castro para que nos cuente el mundo... Incluso le prometió que le dejaría acariciar -de vez en cuando- su caja de música de Ramón Acín... No sirvió de nada. Se marchó dejando los platos sin fregar. También se llevó las llaves de la moto y el rosario de su madre.

04 abril 2007

Conguitos



Ayer vi unas bolsas de Conguitos (somos los conguitos y estamos requetebién, etc.) en la cafetería de la escuela de magisterio. Hace muchos años me gustaban los Conguitos. Quizá ahora también me gusten. Pero no tengo tiempo para pasar la ITV de cada uno de mis recuerdos ni para ver películas pasadas de metraje. Sólo tengo tiempo para perderlo. Cuando comía Conguitos no imaginaba que un día me gustaría el vino, la cerveza, los espárragos trigueros, el pimiento rojo o el café. Tampoco suponía que bebería güisqui a palo seco, sin trampa ni cartón.
Compraba Conguitos en el ambigú del cine Lucero, mientras pasaban el NODO. Nadie nos explicó nunca qué era el NODO, pero nosotros aplaudíamos cuando se acababa y los títulos de crédito de la película de romanos o de indios y vaqueros o de espadachines ocupaba la pantalla.

26 marzo 2007

Escuelas

Algunas veces mis amigos y las personas que me quieren me hacen sentir que soy Víctor Beckembauer, pero en realidad soy Víctor Brown.
* * *
He recibido un texto muy bonito que Marisancho Menjón ha escrito para Escuelas. El tiempo detenido, la primera exposición temporal del Museo Pedagógico de Aragón. Inauguraremos la muestra el 18 de mayo.
*
Esta tarde pasaré un rato en el Colegio Público Tenerías. Me reuniré con un grupo de padres y de maestros. Hablaremos de escuelas, de hijos, del vértigo que nos produce sentir cómo crecen. Traigo aquí un par de comentarios que he encontrado en el trastero de mi servidor. Cada día soy más republicano por eso lo publico todo varias veces.
*

Volver
[7 de abril de 2007]


Ayer estuve en el Instituto Ramón y Cajal de Zaragoza. Cumplían 10 años. Antes, mientras presenciaba cómo el equipo de mi hijo Guillermo ganaba 13-0 a un conjunto de aficionados que jugaban sin peto de entrenamiento y sin orden ni concierto, recibí una llamada de Javier Torres, llamadas de santo Tomás, llamadas de una y no más. Me decía que había oído por la radio que un experto en pedagogía daba una charla en el Ramón y Cajal y había supuesto que sería yo. Me hizo mucha gracia. El Diego Milito de la educación. Cada día tengo un poco más claro que es imposible ser especialista en un terreno caracterizado por la incertidumbre y la fragilidad. Mi único mérito es que quizá pienso desde hace tiempo en la escuela, en los maestros, en la sociedad... Llevo en el sistema educativo 39 años. Entré siendo un niño asustado, vestido con una bata en la que mi abuela bordó ni nombre, una bata de rayas azules y grandes bolsillos para que llevara el pañuelo y donde yo guardaba todo lo que encontraba en el recreo. Doña Julia, mi maestra, le dijo a mi madre que me comprara una silleta de anea y que podía ir a la escuela. "Así no te dará guerra en casa, que bastante tienes con estos dos...". He pasado mi vida a un lado y a otro de los pupitres. Siempre me acuerdo de cuando Javier Cansado está en la habitación de una hospital y confiesa que entró de paciente y ahora era el jefe del servicio. Algo así me pasó a mí en la escuela.


Mi primera cartera escolar

Víctor M. Juan Borroy
(Viernes, 6 de septiembre de 2002)
Recuerdo con todos los detalles cuando mi madre trajo a casa mi primera cartera escolar. No voy a intentar convencerles de que esto ocurriera, prácticamente, ayer.
Como en párvulos no llevábamos libros (ni proyectos, cuadernillos de preescritura, fichas de prelectura, etc.), ni se utilizaban entonces grandes tecnologías escolares (como el pegamento, la plastilina, las ceras, los pinceles, las ceras acuarelables, los gomets...) todo me cabía en una cajita de madera, un plumier, que nosotros, no sé por qué, llamábamos catedra.
Mi madre trajo a casa mi primera cartera escolar por estas mismas fechas. Y como no tenía nada que meter dentro, salvo lo fundamental: un pequeño cuaderno y la catedra con el lápiz, la goma y media docena de pinturas, la llené de viejos periódicos. No sabía aún que podía esperar de la escuela, pero no me cabía ninguna duda de que la cartera, una cartera importante, tenía que estar bien llena. Y pasé la tarde llevando mi cartera de aquí para allá y oliendo de vez en cuando el inconfundible aroma de la gomas de borrar, de los lapiceros, y acariciando las tapas de aquel pulcro cuaderno. Era el olor de lo nuevo. Todo estaba, como mi propia vida, aún por estrenar.
Hasta donde alcanza mi recuerdo, septiembre ha sido -y posiblemente lo sea ya para siempre- un mes iniciático. Un mes de reencuentros, buenos propósitos y cosquilleo en el estómago y en el corazón, donde habitan los recuerdos.

Palabras clave de la época:

doñajulia,
ah,cuandovayasalaescuela
silleta
catedra
borre
pizarrín,
tarzán
vendráabuscarteelyayo
domingoporlatarde
noquieroiralaescuela
pórtatebien
quienjuegaacarreras
yanotajunto

25 marzo 2007

Palmira Plá

Ayer recibí un mensaje de Palmira Plá. Me decía que diariamente visita esta página web. Me felicitaba por mis actividades y me pedía un ejemplar de El libro de los escolares de Plasencia del Monte. Se lo enviaré enseguida. Le dije que Por escribir sus nombres estará en unos días en las librerías, que iré a Benicassim con Enrique Satué y le llevaré un ejemplar.
*
Todos los años me parece que la hora que nos roban esta madrugada es justo la que más necesito.

"Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio".

Me agarro a esta suerte de resignación cada vez que he de afrontar una situación complicada: cuando esperé aquellos largos 12 minutos a las puertas del quirófano hasta que Javier Boné trajo a Blanca envuelta en una toalla, o cuando metí en cajas mi trabajo de quince años -los proyectos, los artículos, los libros, la ilusión de la que nacieron los millones de palabras- y les conté a los miembros del tribunal quien soy, cuando entro cada día en clase y siento cómo me miran los estudiantes, cuando me presentan ante un grupo de padres y de maestros como me ocurrirá el lunes en el Colegio Público Tenerías de Zaragoza o el martes en el CPR de Fraga, o cuando pronuncias mi nombre. La verdad no tiene remedio...

22 marzo 2007

Letra a letra



Hay objetos que parecen devolvernos a otra época o nos transmiten la emoción que sintieron quienes los sostuvieron antes que nosotros en sus manos como si en las cosas pudiera latir la memoria. Un poco todo esto es lo que me ocurre cuando acaricio el humilde papel en el que los niños de Plasencia del Monte y Simeón Omella, su maestro, estamparon, letra a letra, algunas de las páginas más hermosas de la historia de la educación y de la escuela aragonesa del último siglo. El libro de los escolares de Plasencia del Monte es una muestra del trabajo entregado de un maestro y sus alumnos, un libro que nos susurra algunos de los secretos que habitualmente se guardan en la intimidad del aula. No resulta difícil imaginar el amor por la escritura que hay detrás del trabajo paciente y meticuloso necesario para componer los textos, para realizar los meritorios grabados a varias tintas sirviéndose del linóleo, del caucho o del simple cartón. El trabajo que Simeón Omella realizó con sus alumnos en la escuela de Plasencia del Monte con la imprenta escolar es un argumento irrefutable para demostrar que el mundo puede transformarse con palabras. El libro de los escolares de Plasencia del Monte es la crónica de una escuela rural convertida en taller y en laboratorio de experimentación. Cada uno de los textos libres elaborados por niños de ocho a diez años nos hablan de una escuela que ha desterrado los libros de texto, de una escuela en la que los niños aprenden de la vida y de la comunidad en la que viven. Gracias al trabajo con la imprenta Freinet se había producido una importante transformación en la sociedad en la que la escuela estaba inmersa: por primera vez el conocimiento de los padres, de los abuelos, de los pastores, de los agricultores y de los artesanos, el conocimiento, en definitiva, de la gente común fue considerado un conocimiento valioso. Las personas de la comunidad –muchos de ellos analfabetos- son la principal fuente de información de aquello que luego se pondrá por escrito. Un conocimiento que gozará de la dignidad de la letra impresa.
Gracias a la imprenta escolar los niños de la escuela de Plasencia del Monte hicieron su mundo más grande porque mantenían intercambios con escuelas españolas y con escuelas de Suiza, Bélgica o Francia.
La edición de El libro de los escolares de Plasencia del Monte nos permite recuperar los nombres, las trayectorias profesionales y los empeños de educadores como Simeón Omella, Herminio Almendros o Ramón Acín. Este libro también nos devuelve, junto al impulso modernizador que sacudió las escuelas durante la II República, la amarga memoria de la escuela que perdimos, del país que pudo ser. Esta forma de entender la educación, la escuela, el conocimiento, el aprendizaje, la actividad escolar y el trabajo de los maestros es una muestra del prometedor rumbo que habían tomado las escuelas aragonesas. Pero pocos días después de que Simeón Omella y los niños de Plasencia del Monte concluyeran de encuadernar este libro, con el papel recién herido por la tinta, estallaba la Guerra Civil. Las palabras fueron ahogadas por el estruendo de las balas y las bombas. En Plasencia del Monte alguien escondió los libros de Simeón Omella, les dio amparo y cobijo. Y con los libros, alguien guardó, quizá sin saberlo, la esperanza de que las palabras pudieran volver a encender en nuestros corazones el fuego de la memoria y del recuerdo.
El paso del tiempo ha dejado su huella en las páginas de El libro de los escolares de Plasencia del Monte y no ha sido posible reproducir en esta edición facsímile todos los textos que Simeón Omella y los niños de su clase encuadernaron en 1936. De cualquier modo, los que aquí se ofrecen transmiten lo esencial del documento: la alegría de aprender, la pasión por la palabra y por el conocimiento compartido.
No quiero terminar sin agradecer el trabajo inteligente y generoso de Fernando Jiménez Mier y Terán, uno de los grandes especialistas del mundo en maestros freinetistas que aceptó la invitación del Museo Pedagógico de Aragón para realizar el estudio preliminar de este facsímile. Durante estos últimos meses ha sido un privilegio recibir los correos electrónicos que Fernando me enviaba desde México dando cuenta de sus progresos. Estaremos siempre agradecidos a Elena Ruiz Gallán y a su familia, por haber guardado durante setenta y un años El libro de los escolares de Plasencia del Monte y por permitir que ahora el Museo Pedagógico de Aragón pueda ponerlo a disposición de todos.

Víctor M. Juan Borroy
Director del Museo Pedagógico de Aragón

21 marzo 2007

Poco a poco


Mientras escribo tengo sobre mi mesa un ejemplar de El libro de los escolares de Plasencia del Monte. Estoy contento con ese trabajo. También hemos recibido los marcapáginas y las invitaciones para la presentación de este libro (miércoles, 28 de marzo, a las 19 h., en el Museo Pedagógico de Aragón).
*
Esta tarde veré la versión beta de la web del Museo Pedagógico de Aragón. En unos días inauguraremos la sede digital del Museo: museopedagogicodearagon.com

13 marzo 2007

El mundo se estremece

Cada vez que me miras, o pronuncias mi nombre, o rozas mi mano con tus manos, o tu perfume se extiende en mi corazón, o te oigo reír, o presiento que tus pasos son tus pasos, el mundo se estremece

10 marzo 2007

Útero


Javier Torres me envía las primeras imágenes de El libro de los escolares de Plasencia del Monte, el número 1 de la serie Publicaciones del Museo Pedagógico de Aragón. Javier ya lo ha llevado en su camión. Hemos puesto mucho trabajo, mucha ilusión y todo el talento que hemos sido capaces de reunir en esta edición. Espero que les guste.

07 marzo 2007

Por ti

Por ti. Fuera aún se estremece el día recién hecho. Me he convocado a mí mismo a una manifestación. Hoy me echaré a la calle para apoyar a las personas que tienen proyectos, que creen en ellos, que los defienden apasionadamente. Me manifestaré en apoyo de los que no analizan el mundo en términos de "me afecta, no me afecta", sino que superando el síndrome del propioculismo piensan en lo que es justo y bueno para todos. Me manifestaré por aquellos que van a nadar y olvidan guardar la ropa y por esos otros que no esconden la mano cuando tiran la piedra. Escribiré "tu nombre en las paredes de mi ciudad" porque crees en el trabajo bien hecho. Firmaré manifiestos por ti, que eres capaz de despertar la ilusión de la gente que te intuye ir y venir, con tu carga de palabras en flor. Saldré a la calle por los días pequeños que, sin sentir, se convierten en 30 años de amor, generosidad, amistad y compromiso. Iré sin banderas ni pancartas. Hoy me manifestaré por ti.

06 marzo 2007

30 años

30 años. Con motivo del trigésimo aniversario de la constitución de Rolde de Estudios Aragoneses estamos preparando un número extraordinario de Rolde. Revista de Cultura Aragonesa. Queríamos que un joven artista hiciera la cubierta de este número, alguien que, como nuestra asociación, cumpliera 30 años en 2007. Se lo propusimos a Antonio Fernández Alvira que nació en Huesca el 14 de abril de 1977. Antonio ha respondido con la misma generosidad que otros grandes artistas aragoneses: José Manuel Broto, Pepe Cerdá, Jose Herrera, José Luis Cano, Natalio Bayo...

05 marzo 2007

Treinta años es ya siempre

Hoy se cumplen 30 años desde que un grupo de jóvenes universitarios quisieron trabajar juntos para hacer un Aragón más justo, más libre y más culto y constituyeron el Rolde de Estudios Aragoneses (REA). No se entendería la cultura aragonesa sin considerar el trabajo y el compromiso de los miles de personas que han colaborado durante estas tres décadas con el REA y que han hecho posible que de las prensas del REA hayan salido más de dos centenares de libros, o los 120 números de Rolde. Revista de Cultura Aragonesa -ahora estoy revisando las primeras pruebas del 119-120-, que se hayan celebrado seminarios, jornadas de debate, congresos, exposiciones, ciclos de conferencias... Felicidades. Treinta años es ya siempre.

03 marzo 2007

Ya están disponibles en formato pdf los dos últimos números de Rolde. Revista de Cultura Aragonesa
*
El libro de los escolares de Plasencia del Monte, el Nº 1 de la colección Publicaciones del Museo Pedagógico de Aragón está en la imprenta. Nos cuesta despedirnos de los proyectos que nos han atrapado tanto, pero ya estamos dedicados al segundo: la exposición temporal del Museo Pedagógico de Aragón: Escuelas. El tiempo detenido que se inaugurará el próximo 18 de mayo
*
Ya he revisado primeras pruebas de Por escribir sus nombres, mi primera novela, una historia que escribí en secreto hace dos años
*
Un día menos para nuestro viaje a Barcelona

28 febrero 2007

1440

No sé cómo se llama. Cada mañana pasa a mi lado sin mirarme. He aprendido cómo combina los colores, qué bolso lleva con cada abrigo. No sé cómo huele su pelo, ni cómo dice "lo siento".
* * *
1440 minutos. Me gusta la última campaña publicitaria de Mercedes. Cada mañana te encuentras con 1440 minutos por estrenar. Puedes hacer con ellos lo que quieras. La única condición es que no son acumulables y al final del día no te queda ninguno.
* * *
Los microcRuentos de Mariano Gistaín y Los buenos vecinos de Huesca de Víctor Pardo ya pueden descargarse en Rolde. Revista de Cultura Aragonesa

26 febrero 2007

Fórmulas de inicio

"Hace muchos años, cuando había reyes, había uno que tenía una hija...". Así empieza uno de los cuentos de El libro de los escolares de Plasencia del Monte (1936)

24 febrero 2007

Zaragoza


A veces me sorprenden las lágrimas al repasar mi historia en la ciudad. Yo he sido aquí, yo soy aquí. En la ciudad leída desde la ventanilla del tranvía, en el parque, en los ríos, en las moreras de La Granja, en el legendario JIMA -Jugadores Internacionales Musculosos Aragones, nuestro equipo de fútbol-, en los pinares de Venecia, en los bares de las primeras veces, en las tardes en las que todo se me hacía fácil y en los días de los mil nudos en la garganta, en los bancos del paseo, en la Gran Vía, en el Canal, en la plaza San Francisco, en las calles del casco viejo, en mis amigos, en las personas que tanto quise y que ya no verán crecer a Blanca y a Guillermo -dos zaragozanos del Gancho, como Yolanda Polo-... Soy aquí, he sido aquí en los días de cierzera, escondido en la niebla o agobiado por el calor... Zaragoza

22 febrero 2007

Casi

Sé que la vida no puede contarse por la cantidad de veces que estrellamos el balón en el poste. El discurso sobre lo que estuvimos a punto de hacer y no hicimos sólo nos consuela a los exégetas del fracaso. Al final, sólo cuentan los goles.
Casi puede visitarse ya la web de Rolde. Revista de Cultura Aragonesa. Ya está hecha y dispuesta para recibir visitas. Les invitaré a la inauguración.
Casi hemos llevado a imprenta El libro de los escolares de Plasencia del Monte, la primera publicación del Museo Pedagógico de Aragón. Presentaremos este libro el día 28 de marzo a las 19 h.
Ya estamos trabajando definitivamente en la web del Museo Pedagógico de Aragón.
Casi hemos recibido todos los textos de la primera exposición temporal del Museo Pedagógico de Aragón. Ayer me envió el suyo Miguel Mena.
Casi han empezado a maquetar en Prames Por escribir sus nombres.
Casi soy feliz. Estoy a punto de serlo. Lo seré en cualquier momento. Son rachas que como vienen se van. No he perdido el olfato de la felicidad. Sigo siendo un hombre de área.

19 febrero 2007

Invéntame

Quienes conocen un poco el mundo de los caballos saben que hay tres aires básicos: paso, trote y galope. Estos tres aires admiten variaciones: a la inglesa, a la española, corto, largo... Tan importante es un aire como otro. Los tres hay que saber trabajarlos.
Algunos días me despierto sin rumbo, sin saber qué pensar ni a qué atenerme. Y espero. Sin más. Espero una palabra, o la luz, o el color del cielo, o una canción, o un pensamiento o un recuerdo o el aire en la cara o
* * *
Invéntame -me dijo- qué importa de dónde vengo ni cuándo he nacido. He sido lo que tú quieras que haya sido, qué importa cómo me han llamado antes. Ahora soy tuya. Invéntame.
* * *
Antonio Broto, premio Blasillo de Huesca por su blog: chinochano: el mundo chino al alcance de tu chano

13 febrero 2007

Cuasihuérfanos

Blogia ha petado y al principio sólo podía verse la página de Javier Torres, que es un crack y tiene su blog en la zona VIP del servidor. ¡¡¡Por Dios, Roberto Abizanda, arráncalo, por lo que más quieras... que no podemos estar sin leer a Antón Castro!!! Adelantándose a todo, como siempre, unos días antes era el wp de Mariano Gistaín el que se rompió. Pero como Mariano es un genio salió con la escafandra al mundo exterior e hizo unos apaños a mano. Igual que Tankee en el Seat Ritmo de Bujaraloz. Peta el mundo por la puta calor. Petan los servidores como si fueran ligamentos cruzados. Petan los sueños. Estallan las palabras en lo que queda de nuestro cerebro.
Aún sumidos en la zona cero hay que ser templadicos. Hagan como yo: lean los patos del Ebro. Les entrarán unas irresistibles ganas de salir ahí fuera y de ponerse a trabajar.
* * *
Ya se puede descargar el número 4 de Entresiglos 20-21

12 febrero 2007

Ella confía en mí

Pasamos por encima de los charcos. Le costó entender que no pasa nada. Ahora sabe que compartiré su suerte y que puede fiarse de mí. Luego salimos a la carretera: perros, ovejas, un grupo de ciclistas, una abuela con sus nietos... Arturo montaba a pelo, como un buen arapahoe, y me decía: "Mantén el contacto con ella, que sepa que estás ahí".

11 febrero 2007

Tensión

Tensión en el ambiente. Rolde. Revista de Cultura Aragonesa coincidiendo con el trigésimo aniversario de la fundación del REA estrenará web. Enseguida.

* * *

Vísperas. Ya tenemos todos los textos -salvo la presentación de la Consejera de Educación, Cultura y Deporte- de El libro de los escolares de Plasencia del Monte, la primera publicación del Museo Pedagógico de Aragón. Esta semana iniciaremos trabajos de imprenta.

10 febrero 2007

Temple

Algunas cosas sólo nos las regala el tiempo, o será que tardamos media vida en tener los ojos dispuestos para la luz -y para las sombras, que todo viene junto y sin remedio-. Si antes no nos hemos quedado ciegos, claro. No lo sé.

05 febrero 2007

La ilusión intacta

Actualizo la web para que mi hermanico Víctor Pardo no se preocupe. Estoy bien, aunque no me veas sonreír. Ya sabes: maneras de vivir. También actualizo por Cruz Barrio, que a veces lee esta página desde el Centro Aragonés de Barcelona. Y por Jose Herrera que me envía fotografías de Sevilla. Sigo aquí, en el camino. Aprendiendo. Con media docena de secretos en los bolsillos. La ilusión intacta. He estado escribiendo un poco. He terminado mi presentación de El libro de los escolares de Plasencia del Monte (1936), un textico que se titula Letra a letra. También he terminado Mi doña María Sánchez Arbós, la introducción para Una escuela soñada. Textos, la antología de María Sánchez Arbós que publica Biblioteca Nueva en febrero. Estamos ultimando el 119-120 de Rolde. Revista de Cultura Aragonesa, un número especial dedicado al trigésimo aniversario de Rolde de Estudios Aragoneses. Ya hemos empezado a preparar el 121, que será un número espectacular.
* * *
Rosa Tabernero me recomienda: El País Semanal Entrevista a Almudena Grandes La memoria emocionada
* * *
Para Javier Torres
En la zona multimedia. Allí se guardan las fotos que han llegado por infrarrojos
Necesito un cachorro de gato, un gato común, un gato del país. Mejor si se pareciera a este:
Agradeceré cualquier referencia

31 enero 2007

El papel

Hoy tocaré el papel. Mónica Gil traerá muestras del papel en el que vamos a imprimir El libro de los escolares de Plasencia del Monte (1936). Veré el diseño del facsímile. Ya he leído el texto que ha escrito Elena Ruiz y me ha gustado mucho. Fernando Jiménez de Mier me enviará desde México la introducción que ha preparado durante los últimos meses. Vamos a hacer un buen libro. El primer libro del Museo Pedagógico de Aragón.
*

Pasé algunas horas en el taller de Óscar Sánchez. Pocas. Siempre es corto el tiempo que pasamos junto a personas sabias o bondadosas o generosas o divertidas o junto a quienes reúnen éstas y otras cualidades. Óscar acuchillaba la madera. No le importaba otra cosa que interpretar las necesidades de la madera. A veces callábamos y sólo se escuchaba, como un latido, el roce de la cuchilla en el roble. Óscar acuchillaba la madera como yo quisiera acariciar las palabras.

29 enero 2007

Viva san Lamberto (y san Valero)

Hoy en Zaragoza se celebra san Valero, el patrón de la ciudad. Fue un obispo, un hombre de orden bien considerado por sus superiores.
Si yo pudiera elegir un santo como patrón de esta ciudad, elegiría, sin dudarlo, a san Lamberto: un santo labrador que salió una mañana -como canta José Antonio Labordeta- a entrecavar tomates, a cuidarse de su huerta. Entonces, se cruzó en su camino un centurión y le advirtió que estaba transitando por tierras imperiales, y cuando Lamberto se negó a reconocer la autoridad de Roma, el soldado le cortó de un tajo la cabeza. Hasta aquí todo es normal: aragoneses que no reblan y soldados que creen imponer su voluntad a la fuerza. Pero lo sorprendente, lo que no ocurre casi nunca, es que Lamberto, ese labrador que no quiso entender de fronteras, cogió su cabeza y andó -lo siento, pero yo tengo que escribir andó, jodido pero andó- unas cuantas leguas con la cabeza en la mano.
Y no me interpreten mal: me parece bien este san Valero ventolero y rosconero, pero si yo pudiera elegir, elegiría, sin dudarlo, a san Lamberto, el santo labrador que no cedió ante los caprichos del imperio.
Hoy Lamberto llevaría a pastar sus ovejas a san Gregorio y a las Bardenas, a ese lugar que para el imperio sólo es un campo para hacer maniobras, pegar tiros y poner a prueba las máquinas de la guerra. Lamberto estaría contra el trasvase -por huevos- de un río que tampoco entiende de fronteras, estos días Lamberto estaría, por ejemplo, con Gonzalo González en Porto Alegre. Si yo pudiera elegir...

(De archivo: 29 de enero de 2003)

*
Desde otra trinchera, Antonio Villanueva comenta Los libros de la Guerra de José Luis Melero
*
Javier López Clemente ha dejado el artículo "El arte de escribir sin arte" que Javier Cercas firma esta semana en El País semanal en mi blog. Muchas gracias:
“No es el hombre quien ha de hablar como un libro abierto”, dice Alaiz, “sino el libro abierto quien debe hablar como un hombre”. Alaiz no figura en las historias de la literatura, pero solo omitió decir que no hay arte más difícil que el arte de escribir sin arte. [leer artículo]
*

Creo que trabajo por encima de mis posibilidades
*
Vivir, deporte de riesgo
*
"Si solo Dios me hiciera una simple señal!...
como hacer un ingreso a mi nombre en un banco..."
Woody Allen

27 enero 2007

Gran documental

El país Cazarabet se acerca a una antigua escuela: Dos Torres del Mercader
*
Domingo 28, a las 22 h. Gran Documental: Misiones Pedagógicas
* * *
Los Artal. Ayer por la mañana me mandó Rafael Artal un mensaje que me traía su amistad y unas fotografías de maestros y niños de 1900. Por la tarde me ha llamado Ángel Artal. Aún me río cuando me acuerdo:
- Anda, maño, vete a dormir con el macho que tiene mala cara

25 enero 2007

Ella lo sabe

[Para Toñi y Carlos]
Siente, ha sentido desde hace meses, cómo crece en su interior. Ella lo sabe. Sabe que lleva dentro un niño o una niña, pero él prefiere la ignorancia. Se enterará el día que su hijo o su hija nazca, al tiempo que lo oiga llorar. Están buscando nombres. Ella lo sabe, pero propone, como si no lo supiera, nombres de niño y de niña. Es lo que él le ha pedido. Ella repetirá en sueños el nombre de su hijo o de su hija. No queda ya nada. Ella lo sabe. Lo supo desde siempre. Ocho meses son siempre. Ella sonríe. Ya sonreía antes de buscar nombres, antes de soñar con el rostro de su hija, con el rostro de su hijo. Blanca o Jon. Sólo ella lo sabe.
*
2 de octubre de 2004
Ayer, en el paraíso pude escuchar a Pepe Cerdá contar una de las mejores historias que he oído en los últimos tiempos. Jaume Plensa (Barcelona, 1955) ha diseñado Crown Fountain en Millenium Park de Chicago. Pepe Cerdá nos dijo que este monumento era el capricho de uno de esos ricos riquísimos que aparecen en las listas de la revista Forbes. Como este millonario no se fiaba de su gusto estético, invitó a 10 directores de algunos de los principales museos del mundo a que le indicaran el nombre de tres escultores que podían levantar este monumento en el Millenium Park de Chicago. En las lista había tres nombres que se repetían: un alemán, un inglés y un español, Jaume Plensa. El millonario envió un cheque por una suficiente cantidad para que estos escultores diseñaran un proyecto. Unos meses más tarde convocó a todos ellos en Chicago para que le presentaran sus ideas. El alemán llevaba una maqueta impresionante, detalladísima, de su proyecto. El inglés aportó una memoria exhaustiva de materiales, presupuesto, plazos de ejecución, etc. Cuando, como en el chiste, le toco el turno a Plensa, se limitó a devolverle el talón y le dijo: "Nunca he hecho nada que no hubiera soñado antes. Y esto no lo he soñado". El millonario decidió inmediatamente que sería Jaume Plensa quien diseñaría el monumento. Y esperó. Unos meses después, Jaume llamó a Chicago y le dijo al desprendido mecenas: "parece que ya he soñado algo". El sueño son dos torres de 16 metros en las que se proyectan fotografías gigantes de mil vecinos. El sueño ha costado 500 millones de dólares. En la realización del sueño de Jaume Plensa han intervenido varios ingenieros de la NASA.Anoche, mientras repasaba el mapa del laberinto que Antón dibujó para mí en una servilleta de papel, decidí no hacer nada que no sueñe anteriormente.

20 enero 2007

No comas más, que soñarás

Adoro el sabor de las olivas negras, las olivas del Bajo Aragón, las mejores olivas del mundo. Comía olivas con pan, como hacía mi abuelo. "No comas más que soñarás". No me importaba asumir el riesgo que soñar entrañaba. No me importa estar expuesto a sueños felices o a pesadillas. Prefiero soñar. A pesar de los monstruos que en ocasiones me visitan.
Hoy he soñado con una página web para Rolde. Revista de Cultura Aragonesa, una página web como la que diseñaría Mariano Gistaín o Fernando García Mongay. Sin complicaciones, usable, una página que permita que el mundo conozca lo que desde hace treinta años estamos haciendo, una página que ponga a disposición de todos los artículos, los poemas, los relatos...
Sí. Ayer comí olivas negras del Bajo Aragón, las mejores olivas del mundo, pero comí un número par. Merche, la mujer de Javier Torres nos dijo que el número par aseguraba buenos sueños. Desde entonces mi hijo Guillermo cuenta los piñuelos -mi abuela decía siempre piñuelos*- que dejo en el plato.
_______
El gran Félix Romeo me envía esta información:
del Diccionario de la Academia
piñuelo.

(De piña).

1. m. erraj.

2. m. Mur. Grano o simiente de la uva y de algunos otros frutos.
erraj.
(Del ár. hisp. arráhǧ, polvo).
1. m. Cisco hecho con el hueso de la aceituna después de prensada en el molino

19 enero 2007

Un día más (II)

Tus manos, tu boca, oírte pronunciar mi nombre. Un día más... tu cuerpo recién hecho por la mañana. Un día más busco tus ojos, quiero atrapar el instante en que decides sonreír. Un día más... el sol tiñe de rojo tu habitación y yo me abandono al olor que dejas a tu paso. Un día más...

18 enero 2007

Un día más

A veces olvido celebrar que pudiendo estar muerto estoy vivo. Así de simple

17 enero 2007

un buen día

No deis un balón por perdido. No os dejéis llevar por el "p'a qué". Está bien que pretendáis los besos, pero si toca poner la cara no os escondáis. Alargad los gozos que las penas ya se alargan solas. Acordaos de vuestras abuelas: sed decentes, sed buenos. Dadle a todo el mundo una oportunidad. No lastréis vuestro nombre... Que tengáis un buen día.

15 enero 2007

Las ilusiones intactas

Pequeño tropiezo ayer en el Bernabéu. Duele, pero no pasa nada. Hay que resetear al equipo, pensar ya en el próximo partido, restaurar la configuración inicial. Las ilusiones intactas.
*
Museo Pedagógico de Aragón. Estamos trabajando en El libro de los escolares de Plasencia del Monte. En unos días espero ver pruebas del facsímile y leer la primera versión del estudio introductorio que está escribiendo Fernando Jiménez de Mier.
Crece el proyecto Escuelas abandonadas con al incorporación de Antón Castro, Aurelio Viñas y Salvador Berlanga.
*
Hoy en Zaragoza: Exposición y Jornadas sobre la obra constructiva de la Revolución Libertaria Salón de Actos de la Biblioteca María Moliner de la Universidad de Zaragoza, del 15 al 19 de enero

13 enero 2007

Los cuatro minuticos

La última vez que hice este ruego, el Zaragoza le metió seis goles al Madrid. Hoy me conformaría con una manita

Los cuatro minuticos. No sabría a qué santo pedirle que esta noche al Real Zaragoza le sean concedidos los cuatro minutos de gracia para que le meta cinco o seis goles al Madrid y sentencie la eliminatoria de la copa del rey. Además, puestos ya a pedir formalmente este favor, deberíamos meter la media docena del goles en el primer cuatro de hora, y que el árbitro escuche los gritos de Pepe Melero pidiendo el final de encuentro. Que termine el partido pronto para que Pepe pueda ir a casa a prodigarle los últimos cuidados al libro que nos está preparando porque apenas podemos conciliar el sueño cuando pensamos en ese libro.
Buscando un santo a quien encomendarme recuerdo -sin poder remediarlo- a san Antonio, el santo bueno de mi infancia...

Será porque tenía un mensajero que se recibía en casa de mis abuelas, El Mensajero de San Antonio, del que yo leía los chistes, los pasatiempos y la larga relación de personas que hacían donativos porque habían obtenido algún favor o alguna gracia especial por mediación de este santo de mirada extraviada y, como dice la zarzuela, verbenero ("llévame a la verbena de san Antonio", etc.)Además, San Antonio era un santo con quien se podía contar para las cosas importantes. Por ejemplo, ayudaba a encontrar cosas perdidas. Cuando alguien anunciaba compungido:-- He perdido las llaves de casaLo primero que le preguntaban era:-- ¿le has rezado a san Antonio?Aunque, sin duda, lo que más me impresionada era su faceta de componedor y agente matrimonial: encontraba novios, afianzaba relaciones, procuraba buenos partidos. Los Titiriteros de Binéfar cantan una canción que expresa fielmente esta dedicación de San Antonio:"San Antonio bendito por dios te pidoque me des mucha suerte y un buen marido, que no fume tabaco, ni beba vino, que no vaya con otras sino conmigo".Ya sé que esto que les cuento parece la prehistoria. Nada que ver con las historias que hoy alimentan la infancia de los niños. Como siempre, todo es mejor y peor al mismo tiempo.
[13 de junio de 2004]


También viene a mi mente san Francisco, que amaba todas las cosas y, sobre todo, san Lamberto, el santo antiimperialista que andó con la cabeza en la mano.
No sé si Picio hizo en vida méritos suficientes, pero si existiera san Picio también sería una buena ocasión para que nos echara una mano. Me decía ayer Rosa Tabernero que Florentino Pérez no quiso fichar a Ronaldinho porque este brasileño condenado a sonrisa perpetua era feo y eso, en un equipo de metrosexuales como nos contó Miguel Mena, está mal visto. Así que san Picio, si te funciona la conexión y lees este ruego o si alguien te va con el cuento, danos los cuatro minuticos. Ya bastará con eso. [Jueves, 9 de febrero de 2006]

un palmo de terreno

Cada vez que la vida me da un palmo de terreno hago lo que me parece. Y me equivoco, claro, pero posiblemente nada me sienta mejor.
No quiero nada. Quizá por eso soy difícil de acompañar

11 enero 2007

240

El mejor año de nuestra vida transcurre según lo previsto. Diez días no son suficientes para hacer un balance. No conviene pecar de impacientes, pero la primera decena de días, estas primeras 240 horas son un buen anticipo de lo que nos espera. El año ya apunta maneras. Hay cosas que podrían mejorar, pero nos queda mucho tiempo para mejorar

08 enero 2007

Lo nuestro

Tarde o temprano tenía que saberse. Los secretos no pueden guardarse eternamente. Ella me hace feliz. Es un poco joven para mí, pero me atrae su alegría, su sangre caliente y la insolencia con la que responde a mis gestos. Aún tenemos que conocernos mejor. Siempre hemos de conocernos mejor

07 enero 2007

Día de reyes

Labordeta estrena dos temas en Borradores
*
El día de reyes del mejor año de nuestra vida nos ha dejado en casa una portería, un teléfono móvil para Blanca, que estrena la edad del móvil y me hace cada día más viejo y más feliz y, sobre todo, el día de reyes me ha devuelto el convencimiento de que quien ha hecho el casting para mi vida ha puesto cerca de mí a algunas personas increíbles.

06 enero 2007

Para Fernando, Elena y Javier

Hay personas que nos hacen felices con sus gestos gratuitos, con su presencia o con su recuerdo. Podemos contar con su complicidad y, cuando todo se complica, con su aliento y su consuelo y con sus hombros junto a los nuestros para sacar adelante los proyectos y los empeños. Hay personas que nos hacen existir, que arrojan luz sobre lo que hacemos, que nos construyen con sus miradas. Hay personas que son imprescindibles a la hora de entendernos.
Y hay personas que, además, hacen felices a las personas queremos.

02 enero 2007

Me gusta vivir

Reconozco que no es fácil cogerle el aire a la vida. Yo llevo 42 años en esto. Algunos días se me dan mejor que otros y, si quieren que diga la verdad, lo prefiero así: todo junto, bien y mal, la alegría y la tristeza, las amargas decepciones y el calor de la ilusión. Sé que desperdiciamos el tiempo -como si fuéramos a vivir dos veces- preocupados por nuestro coche, por nuestra cuenta corriente, por el tamaño de nuestro despacho, o por el título que podemos escribir debajo de nuestro nombre y, sin embargo, lo realmente importante es gratis porque no lo podemos comprar y depende de una palabra, de una sonrisa o de un gesto... He aprendido a poner los muñones en el fuego por las personas que quiero querer y sé que siempre, siempre, por estrepitosas que sean las caídas, podemos volver a empezar.

31 diciembre 2006

El mejor año de nuestra vida

Ya he recibido el cuento que Antón Castro me regala cada año por estas fechas. Varios centenares de palabras que me traen su amistad y su cariño. En cuanto reciba el calendario que Loli y Luis, o pardal, o meu irmán galego me envía desde A Coruña daré por estrenado el 2007. Dos mil siete... Sé que va a ser el mejor año de nuestra vida no sólo porque todo es cada vez mejor. Este va a ser un año especial. El año de Rosa Tabernero y de todos sus proyectos, el año de Marisancho Menjón que ha decidido abandonar la seguridad del bingo, el año de Inma, el año de Rodolfo Notivol y de Mari Burges, el año de la clasificación del Zaragoza para la champions, el año del Museo Pedagógico de Aragón, el quincuagésimo año de Pepe Melero -todos los años son, desde hace cinco décadas, años meleristas o melerianos-, el año de la nueva novela de Ignacio Martínez de Pisón, el año de Eloy Fernández Clemente, Mariano Gistaín -que columna a columna ya se ha convertido en uno de los padres de la patria- y de Vicente Martínez Tejero, el año de los Artal. El año de Miguel Mena y de "los que se citan a las 10 en Casa Emilio", el año de Jaime Sorolla y de José Luis Capilla, el año de Javier Torres, el año de Francisco Abió, el año de Víctor Pardo y de María José Calvo, el año de las buenas gentes del Rolde de Estudios Aragoneses -treinta años trabajando por Aragón y por sus gentes-, el año de Elena Monforte, de Verónica Juan. 2007 será el gran año de Magda Díaz Morales, el año de Javier Burbano que hace un par de años que sonríe como sólo sonríen los hombres felices, él sabrá la razón-. El año de Blanca y de Guillermo. Por muchas razones sé que 2007 será el mejor año de nuestra vida.

25 diciembre 2006

Mañana

Mañana. Cada vez que escribo mañana me acuerdo de Rodolfo Notivol. Tener por todo patrimonio mañana. Un sueño, un proyecto, un deseo, un plan. Mañana. Querer algo, casi siempre importa poco qué se quiera. La incertidumbre, los retos. Saber atrapar los sueños y saber verlos marchar. Los territorios por conquistar, los labios por conocer. El calor de su cuerpo. Mañana. Una palabra detrás de otra, un minuto tras otro. Saber que todo puede salir mal -estar casi seguro de ello-. Mañana como único patrimonio. Mañana.

17 diciembre 2006

La Ciudad Prohíbida


Nunca escribiré la canción más hermosa del mundo, pero me gustaría haber sido capaz de reunir 976 palabras hermosas en la carta que he escrito esta tarde. Es lo más importante que he hecho en los últimos años.
*
Hoy a las 12 h., en la plaza de las Canteras de Zaragoza, Víctor Pardo, en representación del colectivo de historiadores que trabajan por la recuperación de la memoria histórica, recibirá el nombramiento de embajador de la República Independiente de Torrero.


Carlos y Toñi me envían este adorno de una puerta de la Ciudad Prohibida de Pekín. Acaba de perder el Zaragoza. Sólo esta fotografía me hace sonreír. No. Esta fotografía me hace feliz. Que Toñi y Carlos vayan a Pekin y se acuerden un instante de mí en la Ciudad Prohibida me hace feliz. Muchas gracias.

16 diciembre 2006

Liarse a hostias

Antes alcanzábamos la mayoría de edad, aunque en Carabanchel Alto, según Manolito Gafotas, se cumplía la edad penal. Ahora se cumple la edad del móvil o la edad de la cuenta en el messenger. Medimos el paso del tiempo por las distintas versiones de los programas. Fernando García Mongay nos contaba el otro día en Huesca que los jóvenes prefieren la web2.0, aunque los más adelantados ya están en la web3.0... Frente a "Me quedé anclado en la música de los ochenta", ahora se escucha "yo sigo con el Windows'98"...
*
Cuando se vive en un diseminado y tus vecinos cuentan la vida por adores, cuando te sorprendes diariamente pensando "quién habrá hecho el casting de mi vida", cuando descubres que no hay mayor aventura que compartir con ellos la primera luz del día, cuando ya sólo haces aquello que antes has soñado, cuando... Es muy fácil pensar que las cosas ya te valen, que ya todo está bien así. Pero últimamente, cada vez con mayor frecuencia, me invaden unas ganas casi irresistibles de liarme a hostias con cualquiera. Creo que pronto no me servirá el "ya me va bien". Me gustaría vivir en una ciudad mejor -aunque yo ya vivo bien-, me gustaría que tuviéramos un sistema de sanidad mejor -aunque yo, afortunadamente, no padezco grandes enfermedades-, quiero que el acceso a una vivienda digna sea una realidad -aunque yo ya tengo mi casa-, quiero que nadie esté en peligro por ser mujer -aunque yo nací hombre-, quiero un sistema educativo de calidad para todos -aunque yo podría compensar las lagunas de mi formación y de la formación de mis hijos fuera del sistema educativo- No sé... A veces siento que tengo que estar enfrente, militantemente enfrente. A veces siento que no me va a quedar más remedio que liarme a hostias.

02 diciembre 2006

Golpes de mar

Lo más valioso que me contaron mis profesores se encontraba, casi siempre, al margen del programa, en esas extravagancias que a veces los profesores se permiten. Yo les cuento a mis alumnos que Antón Castro decidió darse una oportunidad a sí mismo. Así se lo oí contar a él una tarde en Morata de Jalón, en un encuentro con maestros, mientras fuera anochecía y él derramaba palabras como si recitara un conxuro que sólo el conoce, el rito eterno de la palabra compartida, de las palabras de la vida, de las palabras que terminan encantando a quien las escucha. Aquel día Antón nos contó que cuando trabajaba en el bingo decidió coger sus apuntes, los poemas que escribía a escondidas en el reverso de los cartones y se presentó en el periódico El Día. Dejó la seguridad del bingo por la remota posibilidad de vivir haciendo lo que quería. Cambió la tranquila rutina por la pasión y la incertidumbre. Y Carmen Gascón le dijo: “Sí, inténtalo. Nada nos hace tan felices como perseguir nuestros sueños”. Todos tenemos nuestro bingo particular, el espacio en el que nos sentimos seguros. Y estoy convencido de que todos nos merecemos una oportunidad.
También nos dijo que un escritor es alguien que miente para decir la verdad. Desde hace diez años, le repito a Antón que escriba esta frase, que la registre y que le dé sus apellidos porque en cualquier momento defenderé que se me ha ocurrido a mí. Antón miente tanto que en su casa le llamaban El planetas. Junto a esa capacidad infinita para la fabulación, Antón Castro nos conmueve con cada una de sus frases porque sus mundos mágicos, sus personajes mitológicos, los seres imposibles que pueblan sus relatos y cada una de las fotografías de Patricio Julve nos hablan de la verdad, de lo auténtico, de sentimientos e inseguridades que mueven el mundo. Después de veinte años de zozobra intelectual, Pepe Melero ya acepta que los delfines acariciaran las piernas del Antón niño cuando se bañaba en las playas de Barrañán. También hemos dado por bueno que llovieran ranas cuando Benito, el padre de Antón, volvía de Suiza con un saco de naranjas sanguinas bajo el brazo. A mí nunca me ha preocupado la verdad. Puedo decir que he sido feliz leyendo las historias que escribe Antón y a veces me he enfadado cuando se me terminaban muy pronto y que me quedaba sin voz y sin respiración con el libro entre las manos.
El primer libro que yo tuve dedicado por Antón Castro fue Vida e morte das baleas. Me lo regaló Luis Iglesias, O pardal, o meu irmán galego. Me lo envió junto a una botella de orujo casero. En aquel tiempo yo bebía orujo los jueves buscando remedio para la saudade y convencido de que aquel licor que destilaban los dioses me ayudaría a entender mejor el gallego, que durante siglos fue la lengua de los poetas. Tengo el libro, naturalmente, pero de aquella botella sólo guardo un gratísimo y vivo recuerdo. Antón dibujó para mí una serea de Baladouro. Era el primer día de agosto de 1997 en la feria del libro de A Coruña.
El lunes a las ocho de la tarde se presenta en la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de Zaragoza Golpes de mar, un libro de relatos que Antón Castro ha compuesto palabra a palabra durante los últimos 25 años. Son relatos que huelen a mar y a tomillo y a espliego del Bajo Aragón, relatos dedicados a sus amigos, a sus cómplices, a algunas de las personas que dan sentido a su vida. Estoy seguro de que cuando Antón sube hasta el calvario de Alcorisa o se asoma al mundo desde la atalaya del paraíso en Cantavieja ve el mar y distingue entre las espumas blancas, los lomos plateados de los golfiños que escoltan en sus paseos a as sereas de Baladouro que a veces, muy de tarde en tarde, ollan a Víctor Juan.

30 noviembre 2006

EL BARULLO

El asunto es ridículo. Lo del Hilarión Gimeno es una buena muestra de hasta qué punto los medios de comunicación no cuentan la realidad sino que terminan creándola. La noticia sobre la no celebración del festival de villancicos es la excusa para que los obispos, la CONCAPA, el Partido Popular... critiquen el estatalismo, la falta de valores, etc.
Cualquiera que sea profesor, padre o alumno sabe que las comunidades escolares toman sus decisiones. Hay escuelas en las que no se celebra el jueves lardero. En otras, la asociación de padres se harta de asar longaniza para todos los niños de la escuela. En algunas se celebra el carnaval, en otras ni se les ocurriría. En algunos colegios celebran una fiesta de final de curso, o el día del árbol o del libro... Y todo es normal.
Algo habrá que hacer. La educación es un asunto de todos nosotros, un asunto tan importante que no podemos dejar en manos de los políticos -a quienes mueven casi siempre intereses exclusivamente políticos- y en manos de unos medios de comunicación que parecen haber sacrificado todo a la conquista de las audiencias. Hay que preservar la educación del haytomatismo mediático. Es un asunto tan delicado que debería ser abordado con instrumentos de precisión. Es mucho lo que nos jugamos.
Evidentemente, la noticia sobre el Hilarión Gimeno no es un debate. Lamentablemente aquí no hay costumbre de debatir nada. Sólo hay ruido y barullo que nos distrae. Los debates tienen su seno. En este caso no es otro que los consejos escolares que representan, como he escrito alguna vez, la dimensión moral que la educación indudablemente tiene. ¿Alguien cree que es lógico que en una cumbre de la OTAN le pregunten al presidente del Gobierno de España por la supresión de un festival de villancicos en el Hilarión Gimeno de Zaragoza. El presidente ha dicho que era la primera noticia que tenía del asunto y que "si es un colegio, me sorprende la decisión. tengo que confesarlo". Ni los profesores de esta escuela, ni los padres se sienten reflejados en el tratamiento que la prensa ha dado a la noticia. Algo habrá que hacer para que el escándalo y la crispación no se extiendan incluso por las parcelas de nuestra sociedad que deberíamos entre todos cuidar.
Coincido plenamente con el argumento que sostiene Trasobares en su columna de hoy [Lo del Hilarión]
* * *
Los zaragocistas podemos sacar pecho, Joaquín Carbonell entrevista a José Luis Melero

22 noviembre 2006

Huesca

Me escribe un profesor de la Universidad de Alcalá de Henares pidiéndome información sobre el horario de visitas del Museo Pedagógico de Aragón. Quieren visitar el museo un sábado de diciembre como actividad final de un postgrado en Nuevas Tecnologías. "Así conoceremos Huesca". En mi contestación me sorprendo diciéndole que podrían visitar el Parque Tecnológico walqa, que podrían interesarse por la historia de Barrabés, la tienda de Benasque que se ha convertido a base de talento y cariño en la empresa líder mundial en la venta de material deportivo de montaña. Le digo también que en Huesca se celebra anualmente el congreso de periodismo digital y que aquí se otorga el Blasillo de Huesca, un premio diseñado por Forges y que ha recaído en legendarios talentos como Mariano Gistaín, Nacho Escolar o José Antonio Millán.
He preferido no contarle que Huesca es la ciudad de María Sánchez Arbós, de Ramón Acín, de Paco Ponzán, de Carlos Castán o Víctor Pardo Lancina porque entonces este profesor de Alcalá que aún no conoce Huesca hubiera supuesto que en realidad yo estaba exagerando y no me hubiera creído.

21 noviembre 2006

Los invasores

El Ebro, el padre Ebro, está colonizado por el mejillón cebra, el Canal Imperial de Aragón por la almeja asiática. ¿Qué habrá sido de aquel cangrejo americano que entraba por los riegos hasta la huerta y se comía cuanto encontraba a su paso? Ya no se habla de él. Será que ha desaparecido como desaparecen de las páginas de los periódicos o de las televisiones las gentes que pasan hambre, los niños que hacen la guerra, los perros agresivos, las vacas locas o Guantánamo o será que nos hemos acostumbrado a su presencia como nos hemos habituado al hambre y al dolor ajeno, a la injusticia sostenida, a la destrucción y a la guerra. El mejillón y la almeja le han restado protagonismo al Siluro. Pero ahí está. Ahí están.
Algunos de mis vecinos cuentan la vida por adores. El ador es el agua que viene por las acequias para regar los campos de panizo, de alfalfa, de avena.... "Cada nueve días toca ador". Conocí a un hortelano de Cantarranas que estaba convencido de que las malas hierbas las sembraban por la noche los franceses. ¿Quién echa los bichos colonizadores?
A veces parece que algunas personas están colonizadas, poseídas por ideas cebra, por bivalvos de la mala hostia, atrapadas en la desconfianza o en la mezquindad. Como si un cangrejo americano les devorara en silencio las entrañas mientras van en el autobús, esperan el turno en el mercado o se santiguan en las iglesias son incapaces de admitir la bondad que les rodea. Viven incapacitados para cualquier gesto amable, por pequeño que sea. Ahí están.

20 noviembre 2006

Un punto de insolencia

Que un día, juntos, quisimos querer. Y lo hicimos
*
Ayer me la presentaron. Es elegante, alegre y generosa. Tiene un punto de insolencia que me atrae. Quizá es demasiado joven para mí...

18 noviembre 2006

Los sueños mueven el mundo



Antón Castro evoca el mundo marino y la Galicia mágica en Golpes de Mar [Jesús Morales, Heraldo de Aragón]
*


Los animales y los vegetales de José Fatás Bailo
Cristina Grande

“Pues no es el oro sino los sueños los que mueven el mundo” es la cita que encabeza la edición facsímil de “Los animales y los vegetales”. Salvador Trallero, que ya nos sorprendió hace un tiempo con la edición de “Sariñena Antigua”, vuelve a deleitarnos con la recuperación de este delicioso librito escrito hace más de 130 años por Don José Fatás y Bailo, maestro en Sariñena. Lo que más me ha sorprendido del libro es su modernidad. Es un libro que pretende inculcar a los niños el amor a la naturaleza y lo hace apelando a los buenos sentimientos y también a razones económicas, pues tratando con respeto a los animales y al entorno la producción agrícola resulta más rentable: “No parece otra cosa sino que al pobre asno se le atribuye la causa de la pobreza de su ingrato dueño; y él, que debiera ser estimado, querido, mimado por quien tantos, tan grandes y tan útiles servicios le debe, es objeto de ira y desprecio”. Y cuando habla de los caballos aprovecha para hacer un alegato antitaurino calificando las corridas de toros como “un espectáculo repugnante y feroz que de nuestras costumbres debe proscribirse”. En la parte dedicada a los vegetales, aborda un asunto hoy tan de moda como el cambio climático. Se muestra preocupado por la tala indiscriminada de árboles y la consiguiente desaparición del manto vegetal. Habla del siglo XIX pero podría ser del XXI cuando dice: “Es nuestro clima más caluroso y seco que a principios del siglo en que vivimos, porque ha desaparecido aquella espesa y lozana vegetación”. Me gusta pensar que este precioso manual influyó en los jóvenes alumnos oscenses que tuvieron la suerte de tener un maestro tan avanzado y progresista.




Presentación de la Peña zaragocista El acento maño en el Barrio de La Almozara
Vídeo de la intervención del consejero José Luis Melero. Sembrando ilusión zaragocista
[Todo en Noticias de La Almozara]