30 octubre 2006

Mala leche

Cuando le practicaron la prueba de malrollismo, triplicaba el máximo de mala leche permitido.

29 octubre 2006

La hora perdida



Nos devuelven en este veranillo de san martín la hora que nos robaron en primavera. Nos la devuelven sin intereses de demora, sin una nota de disculpa.
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18·30. / Borradores

28 octubre 2006

Caballeros y escuderos

- No hagan ruido... el webseñorito duerme


Por unas cosas y por otras, en los últimos meses me está ocurriendo algo que yo pensaba que jamás me sucedería: borro mis propios textos. Escribo para esta web, que siempre he creído que era un espacio libre, y luego elimino lo que he escrito. Por muchas razones. Pero no tiro las frases, los feticos de las ideas. Se quedan en el disco duro. Quizá en ese detritus de la escritura se encuentre las razones de mi vida o quizá allí se escondan las primeras líneas de mi próxima novela.
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Caballeros y escuderos. Hay una isla. Un lugar habitado por dos clases de personas: caballeros y escuderos. Los escuderos mienten y traicionan siempre, y los caballeros nunca. Un habitante de la isla le dice a otro: te mentiré y te traicionaré. ¿Quién habla un caballero o un escudero?
(Tomo esta adivinanza de La carta esférica de A. Pérez-Reverte)

26 octubre 2006

La [i]racionalidad de la rotonda

El más vendido

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El rotondismo. El modelo Rotonda de la MAZ (hay que leer varias veces al día a Mariano Gistaín) es el paradigma de la racionalidad de las obras y reformas. Un botón de muestra: hace un par de años, colocaron quitamiedos a ambos lados de la estrecha carretera de Garrapinillos. Los peatones no podían ni acercarse a las paradas de autobús. Estos días la carretera está cortada en dirección Zaragoza. Están ensanchándola (arrancando los quitamiedos que con tanto mimo colocaron hace nada). Nos esperan nueve meses de obras. Lo hacemos todo varias veces y lo hacemos casi siempre mal.
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Lo de los bienes de la Franja y tal, Salinas. Lo cuenta mejor que nadie Marisancho. Hay que seleccionar un comando de elite de infanticos del Pilar y organizar una operación rescate. Ya vale de estudiar la posibilidad de movilizarnos o de que los alcaldes se reúnan a ver si le escribimos al Papa.
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En Tauste tuvo que ser. Que inhabiliten de una vez a este tal monseñor Ureña.

25 octubre 2006

El balcón de la ciudad


La ciudad serena me invitaba a contemplarla desde los enormes balcones del ayuntamiento. La sala de Fernando el Católico sin Fernando el Católico resultaba casi acogedora. Dicen que Marín Bagüés no tuvo un buen día cuando pintó el retrato del monarca que tanto monta, monta tanto. Zaragoza es una mujer madura que nos sostiene imperturbable la mirada, segura de sí misma, con quien pasaríamos más de mil y una noches de insomnio, pasión y palabras sin terminar de conocerla, sin que sus secretos se agotaran, una mujer sorprendente, siempre nueva, propicia y enérgica. No sé cuando volveré a asomarme a la vida desde aquí. En estos balcones celebraremos la Champions, pero quizá los nervios no me permitan hacer fotografías. Por eso he quitado esta fotografía con mi qtek para recordar que una mañana de otoño la ciudad me invitó serena a contemplarla desde los enormes balcones del ayuntamiento.

24 octubre 2006

Quitamos unas fotos


Que me den un tozolón
el día que yo me muera
si he vendido la guitarra
o dejo la bota llena

La jota ayer y hoy2
Discolibro de Prames

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Paso tardes enteras mirando mi álbum de fotos. A veces me parece escuchar las voces de las personas que me acompañaban y que llevaré siempre conmigo. La vida detenida, la vida atrapada en un trozo de papel. Mientras sostengo estas viejas fotografías en blanco y negro mis ojos continúan las escenas o recuerdo lo que pasó justo antes de que alguien quitara la fotografía (mi amigo Luis Iglesias, o pardal, siempre dice "quitamos unas fotos". Será así. Robarle el tiempo al tiempo. Prolongar el instante). Recuerdo cada regalo de esa noche de reyes, el resultado del partido de fútbol, el sabor de bocadillo que sostengo en la mano, mis enfados cuando tenía que ponerme aquellos pantalones cortos que eran muy cortos... Me gustan las fotografías en las que soy un actor de reparto. Los cumpleaños de otros, las fiestas de otros, las celebraciones de otros. Mirando mis viejas fotografías me pregunto cómo pude ser tan feliz, por qué nací en mi casa y tuve aquellos amigos. (...)

22 octubre 2006


Hoy, a las 18:30, Borradores
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De buena mañanica he escrito un texto breve sobre el Museo Pedagógico de Aragón. Me lo pide Pablo Celada para las páginas amarillas (información y documentación) de la Revista de Historia de la Educación. He encendido la chimenea más por la compañía de las llamas que por el frío y porque así esta noche tendré brasas para asar unas patatas. Patatas asadas y longaniza de Graus. Dan ganas de que anochezca. He matado una culebra. No era una pitón, pero era una culebra. Tengo, al menos, dos secretos. Leo los blogs y las webs de mis amigos. Pienso que cualquier día dejaré de actualizar esta página. También pienso que me gusta vivir. Vivir, en general. He tenido suerte, sobre todo, con el casting de mi vida. Alguien ha puesto cerca de mí a gente estupenda ("que maja es la gente maja", como escribía Marisancho). También tengo varios proyectos que debería cerrar y entregar, pero me gusta vivir entre proyectos y me cuesta mucho despedirme de ellos. A ver si anochece.

21 octubre 2006

Aprender a convivir






¡¡¡ Viva Javier Torres !!!

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Yo vivo solo, pero ustedes tendrán que aprender a convivir con el mejillón cebra
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18 octubre 2006

Aniversario de Palabras sencillas

"Heraldo Escolar", el suplemento de educación de Heraldo de Aragón publica hoy un reportaje de Silvia Rubio sobre el Museo Pedagógico de Aragón
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Aniversario de Palabras sencillas
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Blanca y yo vimos juntos el gol de Nayim. Eso nos unirá para siempre. Yo grité, ella se asustó y lloraba. Luego nos abrazamos. Eso fue todo.
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Me escribe Pepe Melero y me dije que ya tiene el estupendo catálogo de la Guerra Civil en Aragón, la exposición de Víctor Pardo y Ángela Cenarro.

15 octubre 2006

La vida abandonada



Cuando miro esta imagen pienso en la vida, en las personas que fueron felices, se echaron de menos, lloraron, se enamoraron, estuvieron tristes, enterraron a sus muertos, tuvieron miedo y sed, se sintieron confundidos, débiles o satisfechos. Gentes que cantaban y vieron llover. Siempre llueve como llovía y el sonido de la lluvia es una melodía de la ausencia, pero no podemos vivir haciendo recuento de lo que no tenemos, de lo que nos falta. No podemos vivir extrañando permanentemente a quienes ya no nos acompañan. Por estas calles se cruzaban gentes que esperaban que amaneciera, cesara el viento, cayera el sol y bajara la calor. Esperaban para nada, esperaban por esperar. Y vieron crecen a sus hijos y encendieron fuego para protegerse del frío. Miraban el cielo, se sintieron únicos e irrepetibles, inteligentes y torpes. Gentes que fueron buena gente o miserables que jodieron a sus vecinos. Pensaban, perdieron la esperanza, fueron héroes, estuvieron dispuestos a morir, algunos murieron. Gentes irrepetibles que se sintieron poderosos, desafiaron la voluntad de dios. Gentes con coraje que levantaron la casa con sus manos. Gentes que le robaron palabras al silencio para demostrarse que estaban vivos.

[Marisancho Menjón me envía esta fotografía de la escuela de Santolea. "En la parte baja estaba el salón de baile; en la primera planta, la escuela de niñas, y en la segunda la de niños. Quienes me acompañaban, ya muy mayores ellos, tenían un buen recuerdo de aquella escuela".
Recoger las imágenes de estas escuelas abandonadas podría ser un interesante proyecto. José Luis Capilla publicó hace unos meses un comentario sobre otra escuela abandonada].

14 octubre 2006

La vida empieza mañana



Se me pasan los días sin sentir. Pronto estaremos en tolosantos, serán ferias en Caspe y Javier Herrero montará stand propio con cosas de jardín y de piscina. Ayer estuve en la ciudad. Como un safari humano. Me alegro mucho de no tener veinte años. Es casi seguro que no me compraré una oveja, pero ya he empezado a hacer el box para el caballo. El miércoles, "Heraldo Escolar" publicará un amplio reportaje en páginas centrales sobre el Museo Pedagógico de Aragón firmado por Silvia Rubio. Las fotografías son de Javier Pardos. A Marisancho le gustaba estar en la foto de mis amiguitos y a mi me gusta leer todo lo que ella escribe. Son las ocho y veinte. Enseguida me acercaré, como cada semana, al Mercado Central. Luego me compraré una sierra. A mi frutera le gusta tanto Alberto Zapater que me decía que se daría de baja como socia si el chaval no renovaba con el Zaragoza. A mí también me cae muy bien por el detalle que tuvo con el padre de Luis Alegre. El día del Pilar Zapater dijo en la tele que los aragoneses llevamos lo de la virgen del pilar dentro de nosotros. "Yo voy todos los años a ver cómo han quedado las flores. Además voy muchas veces a ver a la virgen". Ir a ver a la virgen a aunque seas ateo. Leo el comentario de DuST en el blog de Javier Torres: impecable, chaval. Lo de Javier Burbano es tan escandaloso que no lo contaré aquí. Anda el hombre en París... Ya es otoño y estoy de los nervios. En unos días estará en las librerías el último libro de Antón Castro, publicado en Destino. Mañana Pepe Melero viajará a San Sebastián, acompañando al aquipo. Nos traeremos media docena de puntos de Anoeta. Mañana empieza de verdad la liga, como la vida. Mañana, siempre mañana.

10 octubre 2006

El talento de las moscas

Ayer recibimos el primer lote de libros que solicitamos al Centro del Libro de Aragón que dirige José Luis Acín. Pretendemos que el Museo Pedagógico de Aragón se convierta en un centro de documentación al que puedan acudir investigadores y estudiosos interesados en la historia de la educación y de la escuela.
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Fin del rodaje de El talento de las moscas. Las últimas escenas de esta película se grabaron ayer en el Museo Pedagógico de Aragón. Si encuentro mi cámara, colgaré fotografías. Si la he perdido, aprovecharé para comprarme otra, más humilde que la de José Antonio Melendo o la que estos días estrena Javier Burbano (no contaré aquí lo de su viaje a París porque es un escándalo y no es bueno despertar la envidia del prójimo).
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Homenaje a Brigadistas en Zaragoza. UNA TREINTENA de combatientes de las Brigadas Internacionales serán hoy homenajeados por el Partido Comunista de Aragón y premiados por la Fundación Lola Soler Blánquez, con motivo de la celebración del 70 aniversario de su creación. La entrega de los galardones se celebrará en el salón de actos del colegio Joaquín Costa a las ocho de la tarde (El Periódico de Aragón).

08 octubre 2006

El inseparable



El inseparable o agaporni es un pajarico que sólo sabe vivir en compañía. El pobre está condenado a aguantar a alguien. A quien sea. Ni siquiera puede elegir a un compañero inteligente, valeroso, generoso o amable. Al inseparable le da lo mismo como sea quien le acompañe.
Hay pocas cosas que importen tanto como poder elegir a las personas con quienes compartiremos los proyectos, los sueños, las ilusiones, las lágrimas, el sudor, los amaneceres, los besos, los miedos, la risa, la cama, la saliva, el plato, la bolsa de la ropa sucia, los viajes, el pan, el cortauñas, la sal, el retrete, las debilidades, los mocos, los trabajos y las enfermedades, el aire de respirar para vivir y el aire que refresca nuestro rostro... Aunque a los demás les parezca que nos equivocamos, que formamos una extraña pareja, aunque les resulte incomprensible que dediquemos ni un segundo de nuestra existencia a la persona que hemos elegido, a quien hemos querido querer.
En caso de no poder elegir, no hay que temer la soledad. Entonces es la mejor compañía. La soledad es, a veces, el precio de la inteligencia, el precio de la independencia. [Ma solitude]

07 octubre 2006

El blog de Guillermo

A estas horas ya tendremos campeón del mundial de jota, o lo que es lo mismo, campeón del certamen oficial de jotas ciudad de Zaragoza [Mañana es la gran final]
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Hoy es la fiesta de Miguel Mena: Hijo adoptivo de la ciudad de Zaragoza. Me alegro por Miguel y me alegro mucho por la ciudad que premia y distingue a ciudadanos que lo merecen
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Mi hijo Guillermo ha abierto un blog

Setenta años después

"Yo, sin mis amigos, sería un pobre imbécil"

Luis Alegre

Hoy se inaugura en Robres (Huesca) La Guerra civil en Aragón (1936-1939). 70 años después

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"Os comunico que ya hemos colgado en la red la versión digital del número 3 de la revista sobre recuperación de la memoria histórica que publicamos en nuestro instituto, el IES. "Sefarad" de Fuenlabrada (Madrid).Nuestros alumnos y los profesores que participamos en esta experiencia deseamos que os satisfaga tanto como a nosotros nos ilusiona hacerla".La dirección web es: http://www.entresiglos.es/
Un cordial saludoFernando Hernández SánchezDto. de CCSS, Gª e HistoriaIES. "Sefarad"Camino del Molino, 328943 Fuenlabrada (Madrid)

06 octubre 2006

el caballo y la oveja

Me compraré un caballo. Los caballos no saben vivir solos. Necesitan tanto la compañía que se vuelven melancólicos y pueden enfermar de soledad. Claro que tampoco son muy exigentes al elegir sus amistades. Metiéndoles una oveja en la cuadra ya les basta. La oveja les entretiene. Quizá también compraré una oveja. O dos.

04 octubre 2006

adsl

Víctor Pardo Lancina vino un momento al Museo Pedagógico de Aragón. Llegó en ropa de faena, con una camiseta en la que apenas pude leer una ácida viñeta de El roto. Traía la cara de quien sabe que está al final de un largo proyecto al que le ha dedicado miles de horas en los últimos años. El viernes 6 de octubre se inaugurará en Robres (Huesca) La Guerra civil en Aragón (1936-1939). 70 años después. Ángela Cenarro y Víctor son los comisarios de la mejor exposición que se ha organizado nunca en Aragón sobre este tema. Tensión en el ambiente.
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Conocí a Miguel Ibáñez Macías, jovencísimo investigador que está haciendo la tesis doctoral bajo la dirección de Miguel Ángel Ruiz Carnicer. Me recordé a mí mismo hace más de quince años en el despacho de Eloy Fernández Clemente.
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Ya tenemos adsl en los despachos del Museo Pedagógico de Aragón
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Atrapado en el atasco de la rotonda de la autovía de Huesca tuve una idea genial. Ya está en el depósito de las ideas geniales-imposibles.

30 septiembre 2006

VICENTE MARTÍNEZ TEJERO

Vicente Martínez Tejero o la bibliofilia en estado puro
José Luis Melero Rivas
Letras Aragonesas, Nº 3, septiembre de 2006


Aragón ha sido tierra fértil en grandes bibliófilos. Aquí nacieron, entre otros muchos, Benedicto XIII (cuya excelente biblioteca inventarió el profesor Galindo Romeo en 1929), Lastanosa, los marqueses de Ayerbe, Martín y Francisco Zapater (cuyos libros irían con el tiempo a parar a manos de los hermanos A. y J. de San Pío, uno de ellos, Álvaro, catedrático en nuestra Universidad, quienes en 1907 editarían el catálogo de su biblioteca en dos rarísimos volúmenes hoy inencontrables), Francisco Manuel de Moner y Siscar (que reunió en Fonz una extraordinaria biblioteca e imprimió él mismo libros en aquella localidad) y Juan Manuel Sánchez, aquel legendario médico de la Armada a quien debemos, entre otros libros, las ya clásicas Bibliografía zaragozana del siglo XV y Bibliografía aragonesa del siglo XVI y que, según contó Pedro Vindel en sus memorias, fue dueño en su momento de la mejor biblioteca que había en España, que desgraciadamente tuvo que vender en 1920 "por grandes pérdidas sufridas con otras aficiones distintas a las de los li­bros". Juan Manuel Sánchez, que firmó alguno de sus libros no con su verdadero nombre sino sólo como "Un bibliófilo aragonés", utilizó en su ex-libris y en las cubiertas y portadas de aquéllos un lema memorable que se ha hecho ya clásico: "Todo por Aragón y para Aragón". Pues bien, Vicente Martínez Tejero es el más importante bibliófilo aragonés desde los tiempos de Juan Manuel Sánchez (quizá haya en Aragón una o dos bibliotecas similares a la suya pero pertenecen a bibliófilos de corte coleccionista que carecen de proyección social y perfil investigador) y su digno sucesor en el trono de la bibliofilia aragonesa. Le une a nuestro bibliógrafo una misma pasión por Aragón y una misma vocación investigadora que le ha llevado a publicar numerosos libros y artículos en la mejor tradición de los grandes bibliófilos como Gallardo, Rodríguez Moñino, Miquel y Planas (de quien decía Sagarra que tenía "un aire de cura antiguo, de los que se tomaban una copita de ratafía cada domingo y conservaban flores disecadas en el breviario") o Sainz Rodríguez.
Un bibliófilo sólo debe aspirar a tener un cierto reconocimiento social cuando se den en él dos circunstancias o características que lo hacen singular: que sus libros estén a disposición de la sociedad en la que vive y trabaja, y que esos libros le sirvan para investigar y den origen a diferentes publicaciones. Si un bibliófilo reúne un gran número de libros pero nadie tiene acceso a ellos, ¿qué ganan sus conciudadanos con la existencia de esa biblioteca? Y si no lee y estudia esos libros ni publica sobre ellos ¿qué beneficio intelectual obtiene la sociedad por contar entre sus miembros con ese bibliófilo? El bibliófilo que así actuara sería sólo un coleccionista o acaparador de libros, un bibliómano con tintes patológicos, que en poco o nada se diferenciaría de un vulgar coleccionista de vitolas de puros o alfileres de corbata.
Así pues el bibliófilo que aspire a ser útil a su comunidad no puede ser ágrafo ni avaro. Por el contrario, ha de ser generoso con sus libros y debe escribir sobre ellos. Vicente Martínez Tejero posee esas dos cualidades: una generosidad desmedida, que le ha hecho prestar sus libros a cualquier investigador que se los solicitara -yo le digo medio en broma y medio en serio que tampoco es necesario que los deje con tanta alegría y ligereza porque crea malos precedentes, y que sería suficiente con que facilitase su consulta en casa como hace uno-, y una importante vocación intelectual que le ha llevado a publicar numerosos libros y artículos.
La biblioteca de libros aragoneses de Vicente Martínez Tejero es, sin ningún género de dudas, la más importante que existe actualmente en Aragón. Comenzó a comprar libros hace ya cincuenta años, siendo estudiante de Farmacia en Barcelona, y no ha parado de buscar los mejores y más raros ejemplares hasta el día de hoy. En ella se encuentran representados todos los libros aragoneses más importantes de las más variadas materias: de Derecho y de Medicina, de Historia, Filología y Literatura, de Ciencias y Artes, de Farmacia, de Botánica.... Ningún libro ha sido ajeno al interés de Vicente Martínez si era importante para Aragón. Y no ha escatimado esfuerzos en conseguir los libros más exquisitos y singulares, aquellos que por su rareza apenas nadie conoce, los más delicados por sus encuadernaciones o por sus dedicatorias autógrafas, los que proceden de otras bibliotecas importantes por atestiguarlo así sus ex libris o marcas de propiedad, y también los libros de apariencia más humilde, aquellos que quizá no sirvan para vestir los plúteos de las bibliotecas de las casas distinguidas pero que almacenan sabiduría en cada una de sus páginas.
En la biblioteca de Martínez Tejero se encuentran las primeras ediciones de Zurita y de todos los Cronistas de Aragón, de Gracián, de los Argensola, las primeras Crónicas de Aragón, los más importantes libros de Derecho aragonés y las más antiguas recopilaciones de nuestros Fueros, todas las bibliografías y las historias locales, los libros de fiestas, los más raros poemarios de las vanguardias, los libros de Ramón y Cajal y de Odón de Buen, de Jarnés y Sender, de Servet y de Andrés Piquer, de Ángel Samblancat y Miguel de Molinos, de Nipho y Jerónimo Borao, del general Burguete y de Isidoro Villarroya. Así hasta casi el infinito. Su valor científico y cultural es incalculable.
Es muy difícil además que nadie llegue ya a formar una biblioteca de la importancia de la suya. Hoy día los grandes libros apenas salen al mercado y cuando aparecen lo hacen a unos precios tan elevados que imposibilitan en la práctica su adquisición. Vicente Martínez conoció una época en la que todavía se podía comprar a unos precios razonables, en los que la competencia con otros bibliófilos e instituciones públicas y privadas no era tan dura como ahora. Eso le permitió conseguir esos maravillosos libros que son la envidia de todos los que los conocen.
De ahí la importancia extraordinaria de que esa biblioteca permanezca en Aragón. Porque conseguir reunir otra biblioteca unitaria –con Aragón como tema central- de ese alcance y magnitud es, como digo, tarea ya irrealizable. Con grandes esfuerzos (como se está haciendo por ejemplo en las Cortes de Aragón gracias a los desvelos de Guillermo Redondo y al patrocinio de una entidad de ahorro) podríamos encontrar algunos de estos libros, quizá un veinte o un treinta por ciento del total. Pero ¿cómo conseguir esa biblioteca en su plenitud, con la práctica totalidad de los libros aragoneses más importantes? Sería hoy una labor casi imposible, que Martínez Tejero ha podido hacer realidad después de toda una vida dedicada a los libros antiguos.
Parece que Vicente Martínez va a donar esa magnífica biblioteca al pueblo de Aragón, representado en este caso por su Gobierno. Pocas veces un ciudadano hace gala de un gesto tan desprendido y magnánimo. Ese acto de generosidad le honra y todos debemos estarle agradecidos. Extraordinariamente agradecidos, diría yo, pues se trata del mejor tesoro cultural con el que podría soñar cualquier sociedad que se precie. Cincuenta años buscando los mejores libros, pagándolos de su bolsillo, para acabar regalándonoslos a todos. Es ciertamente una actitud tan ejemplar como inusual y la mejor muestra que podría presentarse del ciudadano culto, cultivado, progresista y comprometido con su territorio. Creo por ello que nuestro Gobierno debería valorar extraordinariamente esta donación (pues siempre existe la tentación de no reconocer suficientemente el valor de lo que no se ha obtenido con esfuerzo), homenajear a Vicente Martínez de la mejor de las maneras posibles, otorgarle las más altas distinciones y, sobre todo, cuidar de sus libros con el mayor de los esmeros: es la mejor herencia que van a recibir los aragoneses del mañana.

27 septiembre 2006

Lo primero fue contar

Melero Rivas, José Luis, Los libros de la guerra. Bibliografía comentada de la Guerra Civil en Aragón (1936-1949), Zaragoza, Rolde de Estudios Aragoneses, 2006.

Leer es un placer, un vicio secreto y en algunos extremos una perversión. En cualquier caso, leer es una posibilidad que hay que conquistar porque implica un esfuerzo consciente y una inversión considerable de tiempo, de ilusión y de confianza en la promesa que los libros encierran y que no es otra que la remota posibilidad de encontrar en sus páginas secretos que nos harán mejores, más sabios, más felices, o nos ayudarán a soportar la vida y a entendernos mejor. Antes de conquistar la libertad que supone el aprendizaje de la lectura escuchábamos las historias que nos contaban las personas que más nos amaron y que junto a las narraciones nos regalaron la palabra protectora, un refugio seguro contra la soledad y el desamor. Por eso creo que el placer de leer es superado por el placer que despierta en nosotros el acto de generosidad que supone que una persona a quien respetamos, valoramos o queremos nos cuente lo que ha leído, lo que ha vivido, lo que sido. Entonces conocemos las historias desde la mirada de otro, desde la biografía y desde las lecturas previas de quien nos cuenta.
Hace mucho tiempo, José Luis Melero Rivas (Zaragoza, 1956) decidió leer, leer para vivir, “leer trece veces por minuto”. Los libros de la guerra. Bibliografía comentada de la Guerra Civil en Aragón (1936-1949) se ha cocido al fuego lento de esta pasión de Melero por la lectura. Varias décadas después de ser lector, José Luis Melero decidió contarnos aquello que había leído. Estoy seguro de que yo no hubiera sido capaz de leer esos 128 libros (ni los miles de libros que es necesario haber leído para entender este centenar y cuarto de obras).
El resultado es un libro cargado de erudición, brillante y ameno que se lee con una sensación de fastidio al comprobar que –irremediablemente- se agota el alfabeto y que con las letras se agotará el repertorio de libros que el autor ha seleccionado.
Sabemos que entre las obras comentadas hay un libro realmente malo “uno de los peores libros que uno ha leído nunca”. En una ocasión, Pepe Melero recuerda el surrelismo de Mariano Sebastián, conocido como Pichorretas, el genial pastelero de Aguarón que se confesaba “autor de lo peor que se ha publicado hasta el día”. Por Los libros de la Guerra sabemos que Albalate del Arzobispo se llamó Albalate del Luchador y también sabemos que si se hubieran aceptado los argumentos de Gimeno Riera cuando afirmaba que “El mar de España debe ser para todos los españoles” ahora Zaragoza tendría una playa en Benicarló o en Los Alfaques. Podemos imaginar la miseria, el romanticismo, el dolor, la crueldad que presidían aquellos días. Melero no cae en la tentación de suavizar algunos terribles episodios: la mutilación y agonía del obispo de Barbastro, el asesinato de Ramón Acín y de Conchita Monrás, el ensañamiento con algunas familias caspolinas, la frialdad de las confesiones (“he matado a 110 personas”). También tenemos noticia del insólito encargo que recibió mosén Jesús Arnal de sacar de Bujaraloz a todas las mujeres que habían llegado con los milicianos, trasladarlas a Sariñena y devolverlas a Barcelona...
La sabiduría de Melero jamás parece pedantería. Nos podría hacer sentir ignorantes, abrumarnos con su conocimiento y su portentosa memoria, con todos los saberes que ha atesorado durante una vida dedicada a la lectura. Pero Melero escribe sin estridencias, sin esperar nada a cambio, sin otra pretensión que contar. Leer a Pepe Melero es como si una noche serena, después de una cena en Villa Albina, tuviéramos el privilegio de escuchar a José Oto cantar una magallonera amoninico. Pepe Melero escribe con la misma humildad que el agua menuda hace barro y fecunda la tierra: sin hacer ruido, sin molestar a nadie, sin innecesarios alardes de erudición. Sin trampa ni cartón.

Víctor Juan

Mañana, jueves, a las 20 h., Víctor Pardo presentará Los libros de la Guerra en el Museo Pedagógico de Aragón.

25 septiembre 2006

Dios es negra



Dios es negra. Hay -o había- una pintada en una plaza de La Almunia de Doña Godina que afirmaba contundentemente que dios es negra. Quizá se trate de una revelación. Ángel Vergara me contaba que cuando los Titiriteros de Binéfar tenían que actuar en La Almunia siempre quedaban en la Plaza de dios es Negra.
Ahora Marisancho Menjón cuelga en su blog una imagen teológica: dios es Inalámbrico También podía dar nombre a una avenida del recinto de la Expo.