12 octubre 2010

Voluntades anticipadas

Ahora que aún soy plenamente consciente de lo que quiero y de lo que nunca he de querer quiero dejar firmemente establecido que nunca me arrepentiré -digan lo que digan-, de haberte querido tanto, que jamás me haré del Madrid -aunque mi confesor asegure que en el último suspiro vi la luz y tarareé el hala Madrid-, que me ha gustado vivir y que no quiero ni una lágrima ni una flor en mi entierro.

Que me cubra la tierra, la misma tierra que se ha mezclado tantas veces con mi sangre. No tiren mis cenizas por ninguna parte. El cierzo podría arrastrarlas más allá del puesto fronterizo de Ariza.

José Luis Melero es mi necrólogo oficial. Desde ahora mismo desautorizo todas las paridas que escriban otros sobre mí porque la experiencia me demuestra que habrá quien diga que en vida fui un apasionado de esto o de lo otro o que amé profundamente tales o cuales cosas. No hagan caso. Melero es mi único aponderador. Lo que él diga bien dicho estará.

03 octubre 2010

Madrugo

He de encontrar dos títulos para dos publicaciones del Museo Pedagógico de Aragón y he de escribir un colofón.

A Marta Navarro le han suprimido su cuenta en facebook.

Suena «La albada» en La Romareda y me pongo en pie para escuchar esta canción que me devuelve la sonrisa de Labordeta. Pienso en Pepe Melero y en lo largas que son siempre las ausencias. Mi vecino de localidad me pregunta cuánto puede valer el Zaragoza. Quizá sea un jeque árabe. Quizá sea del PP. En La Romareda todos somos exclusivamente zaragocistas. Miro a Guillermo y miro a la media docena de niños que se sientan cerca de nosotros. Hay que ganar, hostia. Al final no sabemos a qué carta quedarnos. Hemos remontado dos goles, pero no hemos ganado. Que vuelva Antonio Longás. En enero hay que traer a Longás. Y a Goni, claro.

Voy a ponerles nombre a algunos rincones de mi casa. Encargaré unas placas de cerámica de Muel. Tengo una necesidad perpetua de enredar con las cosas, de hacer cosas inútiles.

He comprado billetes para ir a Sevilla. Hablaré en la Facultad de Educación sobre el Museo Pedagógico de Aragón. Iré y vendré en el día. Parece una cosa de locos. En realidad es cosa del AVE.

Cerebro de manzana. Trasteo con el ipad. Cada día me gusta más. Un tipo que tiene ipad tiene que hacerse con un iphone. Es mi destino. Enredar permanentemente con la vida.

Prepararé una fideua para comer.

Cada día me gusta más la colección Encartes del Museo Pedagógico de Aragón. Ya estamos trabajando en el número 3. No sé parecerá nada a los anteriores. Tendremos que hacer 24000 agujeros en el cartón. Es cierto. También necesitaremos 7000 metros de cinta. Pero quedará muy bonito.

En el 2 de Aragón Educa. Revista del Museo Pedagógico de Aragón se han hecho ya 1010 descargas. Las del número 1 son tantas que da pereza contarlas.

25 agosto 2010

Aviso para maestras y profesoras que empiezan a trabajar este curso

Pocos de ustedes lo recordarán, pero hace unos pocos años Radio Nacional de España era la única emisora autorizada para dar noticias, unos boletines informativos que mi abuelo llamaba, con razón, «el parte». No teníamos teléfonos móviles -ni teléfonos, que en algunas zonas había que esperar algunos años hasta que Telefónica encontraba un rato para instalar una línea-. Yo escuchaba atentamente los avisos que cada hora se daban por Radio Nacional: «Este es un mensaje para Pedro Rodríguez que circula por alguna carretera de Castilla la Vieja: póngase en contacto con su hermana por asunto familiar grave». Y me quedaba intrigado por la apasionante vida del señor Rodríguez, un tipo que surcaba las españas y que tenía asuntos familiares que no podía desatender...

Yo quisiera localizar a maestros y profesores que empiezan a trabajar este curso, a personas que por primera vez traspasarán las puertas de un aula inaugurando la condición de maestros, maestras, profesoras o profesores. Tengo una oferta para ellos que no podrán rechazar.

Si conocen a alguien que cumpla estas condiciones, por favor, escríbanme

22 agosto 2010

Problemas de foco

Tengo cuarenta y seis años, los mismos que acababa de cumplir Ramón Acín cuando solicitó por última vez una pensión a la Junta para Ampliación de Estudios para estudiar en París los modernos procedimientos de la enseñanza del Dibujo. A veces me sorprende el color del amanecer o el olor del mundo cuando mis vecinos cortan el alfalce. Siento cómo crecen Blanca y Guillermo mientras construyen su personalidad, su idea de lo bueno y me digo que me gusta vivir.

Como siempre se paga un precio, después de mirar el mundo durante cuarenta y seis años tengo problemas de acomodación. Mis ojos ya no reaccionan como antes frente a los cambios. Me cuesta mirar de cerca -y de lejos- y estoy unos segundos ciego cuando paso de la luz a la oscuridad. Pero no me quejo. Todo lo doy por bueno: la ilusión, los sueños, los proyectos, el dolor, las decepciones, la risa y el llanto, los silencios, la vista cansada... A pesar de mis problemas de foco me gusta vivir y procuro buscar la distancia justa para mirar el mundo, para entenderlo y entenderme.

Y tengo la ilusión intacta: el mismo deseo de desnudarte y las mismas ganas de que sea, cada día, mañana.

16 agosto 2010

Relaciones personales

El viernes estuve a punto de volver a mis orígenes al comprar un portátil de Mac. Lo tuve en las manos, leí una y otra vez sus características técnicas y al final lo dejé estar. Compre un VAIO que traía incorporado el Windows 7. Cambiar de sistema operativo es como cambiar de país o de pareja: nuevos paisajes, músicas, palabras, nuevas necesidades... Lo que ha funcionado antes no funciona ahora, incompatibilidad de lenguajes -y de caracteres-.

El primer día estuve trasteando con el aparato hasta las cuatro de la mañana. Con paciencia y temple para la negociación conseguí incluirlo en el mismo grupo de trabajo del resto de los ordenadores de casa, a pesar de que trabajan con sistemas operativos distintos. Lo dejamos todo más o menos claro, salvo el caso de la HP Laset jet 1010 que tan buenos servicios me ha prestado. El nuevo aparato, en un gesto que sólo puede interpretarse como pura soberbia electrónica, se negaba a reconocerla, a darle un nombre, a hacerle un sitio en sus updates.

Estuve taciturno todo el sábado, melancólico de una melancolía que nace del recuerdo de otros sábados, de los proyectos agostados (agostizados, quizá), esperando noticias de Niza, esperando noticias en general. Hablé un rato con Pepe Melero y enseguida se disipó esta tristeza húmeda de ceros y unos.

Pasé el día de la virgen buscando aquí y allá respuesta a mis problemas, dándome de hostias con el antivirus -los antivirus siempre quieren hacer la guerra por su cuenta- y después de cenar, al filo de la medianoche, el capullo de SONY, el tipo de la carcasa reluciente, se avino a razones e instaló la impresora. Me he guardado de recuerdo la página de prueba que la HP imprimió con sus códigos incomprensibles, con el nombre de los drivers, con la ruta de impresión.... Al fin y al cabo es como nuestra particular representación de «La rendición de Breda».

Después de tanta actividad, de esta suma de inquietudes y zozobras no es raro, pues, que me sienta como El capitán de su calle de Joaquín Sabina.

12 agosto 2010

«Usted y yo lo pasaríamos bien: nos gusta vivir»

Ayer por la tarde leí Regular, gracias a dios de José Antonio Labordeta, un libro escrito por un hombre a quien le gusta estar con sus nietas, pasear por el Pirineo, mirar el mar, cenar con sus amigos en casa Emilio, escribir, escuchar la radio, reírse de sí mismo, leer, cantar, veranear con Juana en su casa de Altafulla.
A Labordeta le quiere mucho la gente.
En Regular, gracias a dios Labordeta recuerda su infancia, a sus padres y a sus hermanos, a sus hijas, a sus compañeros del Central, a otros cantautores. Los recuerdos le devuelven la imagen de una Zaragoza que él ama como pocos de nosotros. En este libro Labordeta repasa su vida de militancias radicales: la amistad, el compromiso con la gente a la que hizo suya, la palabra.
Regular, gracias a dios es un libro tierno, conmovedor. Un canto a la vida. Se han pasado cuatro años desde que le hablaron del PSA y le diagnosticaron un cáncer de próstata. Recibe cada día las visitas y el cariño perpetuo de sus amigos. Recorre veinte veces cada mañana el pasillo de su casa para decirse a sí mismo que está vivo.
A José Antonio Labordeta le gusta vivir, tal y como descubrió enseguida María Laura, la propietaria del Hotel San Martín de Altafulla.

18 julio 2010

El refugio de un pájaro musical en jaula dorada

Un día hicimos la caja de música de Ramón Acín. Preparando el texto «Las pajaritas de Ramón Acín» encontré un artículo de Sol Acín publicado el 5 de noviembre de 1988 en El Día de Aragón en el que hacía referencia a la caja de música de Ramón Acín. Hasta ahora esta caja sólo existía en el recuerdo de José Manuel Ontañón, el niño que acompañaba a su madre, María Sánchez Arbós en sus visitas a casa de Acín en la calle Las Cortes. Ahora sabemos que Sol también recordaba aquella caja de música de su infancia en la que sonaba «La última rosa del verano». Es muy difícil de explicar cómo me ha hecho feliz este artículo de Sol Acín. Es imposible entender por qué me alimento de cosas como esta.

«Por uno u otro lado se llegaba al salón isabelino de cortinajes rojos, en parte exponente de una lejana fortuna familiar, pero también refugio de un pájaro musical en jaula dorada, instrumentos de música, mesitas filipinas y el piano de mi madre».

16 julio 2010

Las pajaritas de Ramón Acín

Una de las cosas más hermosas que me ha permitido hacer el Museo Pedagógico de Aragón es contarles a los niños de todas las edades quién fue Ramón Acín. Estas son las cinco ideas que los escolares se llevan del museo.

UNO
Ramón Acín tenía un perro que se llamaba Tobi. Un perro negro, rabón, famoso en la ciudad –decía Acín– como lo son los tontos de capirote. El Tobi era alegre. Solo se entristecía cuando le ponían el bozal, tal y como establecían las ordenanzas del ayuntamiento. Un día, Ramón Acín, no queriendo ver triste a su perro, cogió un bote de pintura marrón y un pincel y le pintó al Tobi un bozal. Los laceros municipales dejaban en paz al perro y el Tobi correteaba libre por las calles cuando salía de paseo con Acín.

DOS
Acín era un hombre bueno que ingresó por voluntad propia en la Orden de los predicadores en el desierto. Por eso se preocupaba de detalles que no preocupaban a casi nadie. Ramón Acín, pudiendo estar del lado de los poderosos se comprometió con los humildes y denunció la injusticia sin desmayo y sin importarle las consecuencias que sus palabras tendrían.

TRES
Ramón Acín se casó con Conchita Monrás, quien fue para siempre y para todo su cómplice y su compañera. Me gusta recordarla sentada al piano o conversando con escritores, pintores y artesanos o jugando con sus hijas. Me conmueve recordar el texto en el que Sol Acín nos cuenta que Katia, Marianito Añoto y ella misma salían de paseo con Conchita:
«algunas tardes, las más de las veces tardes de invierno, tardes frías en que nuestro padre se había ausentado de casa, nuestra madre nos decía: ¿Vamos a la Alameda? Subiremos también a las Mártires.
Cuando iniciábamos el paseo, el sol, que en principio era amarillo invernal, poco a poco se tornaba turbio y frío.
La niebla surgía por el cauce del Isuela a borbotones, envolviéndonos con su gélido vapor, y pronto nuestros alientos empezaban a condensarse con fuerza.
"A ver quién me coge", decía de pronto, y emprendía veloz carrera. Muchas de las veces, para cogerla, teníamos que cercarla. Su velocidad era asombrosa. Era joven, sana y fuerte».

CUATRO
Ramón Acín y Conchita tuvieron dos hijas, Katia y Sol, dos niñas a las que amaron tanto como cualquiera de nosotros quiere a sus hijos. Ramón Acín inventaba para ellas historias en el teatrillo de cartón. Y sabemos que algunas mañanas, cuando todos aún dormían, Sol entraba en la habitación de sus padres y a pesar de los severos rostros de los Comuneros de Castilla, unos hombres barbudos que la miraban fijamente desde un cuadro colgado en la pared y de las estrellas de la guerrera que brillaban en el retrato del capitán Fermín Galán, ella se acercaba al oído de su padre y le cantaba, a boninico, como decimos en Aragón, María de la O hasta que Ramón Acín dejaba de fingir que dormía y la abrazaba.


CINCO

Ramón Acín hizo las pajaritas del parque.
La infancia es nuestra auténtica patria. Los niños necesitan disponer de un territorio en el que se deposite la memoria de lo que son y de lo que han sido, un paisaje para recordar la luz, los aromas, los descubrimientos y a las personas que les acompañaron. Las pajaritas, Las pajaritas de Ramón Acín, se han convertido en un referente de la infancia de miles de niños, como recordaba Antonio Saura al pensar en su niñez en Huesca.
Las pajaritas de Ramón Acín son un símbolo compartido que nos identifica. Y este espacio que hoy se presenta renovado y hermoseado es un elemento que hace ciudad porque despierta el sentimiento ciudadano.
Atravieso este parque diariamente para ir a la antigua escuela de magisterio o a la sede del Museo Pedagógico de Aragón. He aprendido a conocer este oasis de árboles y pájaros, de silencios, de paseos y de fuentes que cambia en distintos momentos del día.
Algunas mañanas me detengo en este espacio dedicado a Las pajaritas diseñadas por Ramón Acín, un monumento que sobrevivió a la Guerra Civil y a los cuarenta años de dictadura del general Franco y me parece que estas pajaritas son, en realidad, dos pequeños caballos de Troya. Sólo bajo esta apariencia inocente pudieron sobrevivir a la destrucción de los símbolos y de las ideas. Las pajaritas han guardado celosamente el legado de Acín como el caballo de madera ocultaba el sueño de los griegos de tomar Troya. Ahora las pajaritas son un símbolo de la ciudad tolerante, abierta y universal.
Me gusta contemplar estas dos pajaritas blancas que se miran la una a la otra y que parecen sostener un diálogo permanente.
Los estudiantes se sorprenden cuando les invito a dejar las aulas de la Facultad para salir al parque. Y les cuento aquí, junto a Las pajaritas, la historia de Ramón Acín. Quiero que sepan que paseamos y soñamos por los mismos lugares donde Ramón Acín soñó y paseó y que damos las clases en las mismas aulas en las que revolotearon, como mariposas encendidas de amor y de compromiso, las palabras de ese hombre bueno.
Hoy sé que Ramón Acín, desde el paraíso laico donde vive para siempre, sonreirá al vernos aquí reunidos para recordarle, para celebrar que el ayuntamiento de Huesca ha cuidado y renovado este espacio para todos nosotros.

Huesca, 16 de julio de 2010

08 julio 2010

Banderitas rojigualdas

Las televisiones muestran estos días a personas envueltas en banderitas rojigualdas, con las caras pintadas del color de la bandera, ataviados con la camiseta de la selección española. Algunos llevan tricornios para proteger sus craneos, otros se han puesto sobre la elástica de su jugador preferido parte del atuendo de los toreros. No es infrecuente que en las banderas hayan dibujado toros. Algunos de estos seres humanos, cuando les enfoca la cámara de televisión canturrean «soy español, español, español» o, lo que es más hiriente, gritan «Arriba España».

Si esta selección de fútbol de las españas gana el mundial nos esperan tiempos de nacionalismo españolista que no se concretará, casi seguro, en el patriotismo del que escribía Santiago Ramón y Cajal, es decir, en amor por la tierra, por las personas que tenemos más cerca, en irrefrenables ganas de trabajar para sacar un país adelante. No. Seguro que no. Padeceremos una pandemia de banderón y folclore garbancero.

21 junio 2010

Miguel Mena y «Marta»

Ayer estuve en «A vivir Aragón», el programa de Miguel Mena en Radio Zaragoza / Cadena Ser para hablar de Marta. Lo paso muy bien cuando voy al programa de Miguel Mena, pero ayer fui particularmente feliz porque había preparado para mí varias sorpresas. Primero seleccionó dos fragmentos de la novela y le pidió a Juanjo Hernández que los leyera con esa voz suya de rapsoda clásico. Luego puso una canción de Sandro Giacobbe, una canción que posiblemente escucharan Marta Santos y Javier Vidal, los protagonistas de Marta. Finalmente llamó en directo a Elena García, la farmacéutica de Ansó porque Marta regentó durante quince años esa farmacia.

Gracias, Miguel. Muchas gracias.

Audio de la entrevista

20 junio 2010

Presentación de Marta, mi nueva novela


El jueves, 24 de junio a las 20 h., en la librería Los portadores de sueños (Jerónimo Blancas, 4, Zaragoza) presentaremos Marta (Eclipsados). Me acompañará mi amigo José Luis Melero. Están ustedes invitados.

18 junio 2010

Del 11-S hasta hoy

Guillermo termina hoy la escuela. Estrenó su condición de alumno el 11-S.

Cuando llevaba quince días en la escuela me abrazo como me abraza cada vez que nos cruzamos en el pasillo, me miró muy serio y me dijo:

-No me lleves más a la escuela que ya he aprendido todo lo que enseñan. Llévame a casa de la yaya y tú te vas a trabajar a Huesca.

22 mayo 2010

¿Y si...?

¿Y si todo hubiera sido un sueño?

¿Y si te gustara hacerlo?

¿Y si ya no te quisiera?

¿Y si tuviera algo que decirte?

¿Y si coincidiéramos?

¿Y si un día me miraras?

¿Y si te besara?

¿Y si fueras capaz de entenderlo todo?

¿Y si el mundo solo pudiera transformarse con palabras?

¿Y si creyera en ti?

¿Y si hubieras esperado un minuto más?

¿Y si hubiera podido hablar contigo?


Nada. Al final, nada.

No pierdan el tiempo en conjeturas. La vida eterna es siempre más corta de lo que al principio parece.

18 mayo 2010

Efecto Bailey

Hoy, 18 de mayo de 2010, se cumplen cuatro años desde que se inauguró el Museo Pedagógico de Aragón. Siempre he tenido la tentación de imaginar qué hubiera sido de nosotros si determinadas cosas no hubieran ocurrido. Esta es la estrategia que Clarence, el ángel de segunda que aún tenía que conquistar sus alas, utilizó con George Bailey en Qué bello es vivir.

¿Qué hubiera pasado si no se hubiera publicado el decreto de creación del Museo?

Realmente nada importante. Hay tan pocas cosas realmente importantes que, si se piensa, casi todo es prescindible. Pero de todos modos, aplicaremos el efecto Bailey y supondremos que el Museo Pedagógico de Aragón no ha existido. Si así fuera, no se hubiera hecho una edición facsímil de El libro de los escolares de Plasencia de Monte y las revistas freinetinas que compusieron letra a letra los niños de la escuela nº 1 de Barbastro, regentada por José Bonet Sarasa, continuarían en el olvido. No se hubiera recuperado el libro de Casilda Manzana ni el de José Osés Larumbe. Menos personas hubieran pronunciado los nombres de Máxima Oliver Royo, Palmira Plá, Paco Ponzán o Pedro Arnal Cavero. No sabemos dónde hubieran terminado los libros del maestro Lorenzo Latapia Arilla ni donde se guardaría la imprenta del Grupo Escolar «Valentín Zabala». Nadie conocería las memorias de Valero Almudévar ni Pepe Melero y yo hubiéramos tenido la oportunidad de escribir una introducción para este libro. No se hubieran fabricado más de 1500 recortables para muñecas de Ramón Acín -ni hubiéramos contado a más de 1500 personas la historia de este hombre bueno-. No se hubiera presentado Aragón Educa. Revista del Museo Pedagógico de Aragón, ni yo hubiera tenido ocasión de trabajar con Víctor Gomollón, el grande. Si el Museo Pedagógico de Aragón no hubiera abierto sus puertas, el artesano Óscar Sánchez no hubiera hecho una reproducción exacta de la mesa de dibujo que diseñó Ramón Acín ni las 50000 personas que han pasado por la exposición permanente la hubieran podido visitar.

Y, sobre todo, si el Museo Pedagógico de Aragón no existiera, yo no te hubiera conocido.

17 mayo 2010

Agendas

Pronto cumpliré cuarenta y seis años que son -como todo en esta vida- muchos y pocos, según quiera mirarse. Cuarenta y seis vueltas de tuerca. Si llevara agendas, me gustaría conservar las cuarenta y seis agendas de estos años de la misma manera que tengo una lista de los 1752 gilipollas que he conocido, aunque como no la actualizo, esta lista sólo tiene un valor sentimental y ninguna utilidad práctica.

Si yo fuera un tipo de esos que llevan agendas tendría la certeza, por ejemplo, de que el 16 de mayo de 1969 fui con mi abuela Pilar a «La Balsa» a cortar rosas blancas de aquel rosal que trepaba por la pared de la casa porque doña Julia nos había dicho que mayo era el mes de las flores y el mes de la virgen. Para mí fue un anuncio sorprendente en una época en la que todo me cogía por sorpresa. «El mes de las flores y el mes de la virgen... Hay que joderse -debí pensar, aunque expresaría este pensamiento con las palabras de entonces-».

Si tuviera mis agendas de estos cuarenta y seis años le hubiera encargado a Óscar Sánchez un armario de madera de sabina para conservar todas las agendas juntas y ahora las podría extender sobre la alfombra del salón, formaría una rueda de la fortuna, lanzaría unos dados o pensaría un número al azar y contaría las agendas que tendrían, seguro, tapas rojas y negras, abriría la agenda de 1979. Y allí leería:

«16 de mayo. El último sol del día nacía de su pelo. Sólo podía oír su risa sobre el estrépito de los gorriones»

«Algo me está pasando por primera vez»

«No he querido cenar»


Lo de la cena se lo debo, como tantas cosas, a las películas que envenenaron mi infancia.

Pero eso tampoco lo sabía entonces

10 mayo 2010

Gol de Nayim



El sábado Guillermo se hizo esta fotografía con Nayim.
Le recordé al segundo entrenador del Zaragoza que hoy se cumplían 15 años del gol de Nayim. Él miró a Guillermo y le dijo:

-Maño, tú no eras ni siguiera un proyecto.

Y en esa expresión queda demostrado que Mohamed Alí Amar Nayim, el grande, el que en buena hora nació, es uno de los nuestros.

07 mayo 2010

novelas

Se habían pasado treinta años desde que la besó por última vez. No la había vuelto a ver desde entonces.
–¿Qué tal? –le preguntó ella.
He publicado una novela.
Le sorprendió su confesión. Haber publicado una novela no le convertía en alguien distinto del resto de la humanidad. Se sintió estúpido. Escribir una novela no resumía lo que había sido su vida, aunque nada tenía el mismo sentido que antes de probar el veneno de la ficción. Escribir una novela le había convertido en un cazador de historias. Vivía acechando secretos, detalles insignificantes que pudieran esconder un cuento. Escribir no le había hecho mejor ni, desde luego, más feliz. Escribir le había condenado a un estado de insatisfacción permanente. Había perdido las seguridades que había conquistado en otros ámbitos de su vida. La tristeza era un territorio por el que transitaba con más frecuencia que nunca. Al aventurarse a escribir había cometido uno de los errores más graves de su vida. Ya nada sería igual, nada podía ser como antes.
 
[Como todo es susceptible de empeorar, tal y como sostenían los clásicos, dentro de unas semanas presentaré mi segunda novela, una novela que me ha hecho muy feliz]

03 mayo 2010

«Que mis amigos hablen poco o nada de mí»

Empezar de nuevo. Hacía una copia de seguridad de lo mejor de sí mismo y se formateaba cada 30 segundos.

*

Esta semana entrará en imprenta el número 2 de la colección Encartes del Museo Pedagógico de Aragón, el encarte que distribuiremos en septiembre con el segundo número de Aragón Educa. Revista del Museo Pedagógico de Aragón

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Transformar el mundo con palabras. La imprenta Freinet en Aragón. El día internacional de los museos inauguraremos en el Museo Pedagógico de Aragón un espacio dedicado a la imprenta Freinet.

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Mi segunda novela. Antes de ser una novela, Marta fue un cuento de nueve mil cuatrocientas setenta y dos palabras que hice imprimir y encuadernar en diciembre de 2007 para celebrar el cumpleaños de mi amigo José Luis Melero. Creí que ese iba a ser el final de esta historia, pero Marta Santos y Javier Vidal, los personajes de esta novela ya estaban ahí, tenían una identidad y enseguida me pidieron más. Marta y Javier querían explicarse, contarse, amarse. Y yo les dejé crecer.

Dentro de unas semanas presentaremos Marta (Eclipsados, la editorial de Nacho Escuín)

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Madrugo para pensar en ti, para escribir tu nombre, para encontrar sentido a esta alocada sucesión de horas y de días. Madrugo para demostrarme que aún soy capaz de estar aquí sin hacer nada. Madrugo con la intención de poner cada cosa en su sitio de modo que cuando despiertes tus ojos no extrañen nada. Madrugo para celebrar que pudiendo estar muerto, aun estoy vivo.

*

«Deseo también que mis amigos hablen poco o nada de mí, porque se crean ídolos cuando se ensalza a los hombres, lo que es un gran mal para el porvenir humano. Solamente los hechos, sean de quien sean, se han de estudiar, ensalzar o vituperar, alabándolos para que se imiten cuando parecen redundar en el bien común, o criticándolos para que no se repitan si se consideran nocivos al bienestar general».

Testamento de Francisco Ferrer i Guàrdia, 13 de octubre de 1909

15 abril 2010

El lado oscuro

¿A cuántos terahercios funciona mi cerebro? Hoy va a toda hostia, generando ideas sin parar, dando órdenes permanentemente a mis dedos para que escriban correos electrónicos o para que apunten en la carpeta «Sueños» proyectos nuevos... En días como hoy me asusto de mí mismo al pensar qué sería del mundo si este cerebro cruzara al lado oscuro y se pusiera al servicio del mal...

Las manos de Julia

«... Quisimos un país mejor. Hicimos un país mejor mientras pudimos. A pesar de que el horror se haya extendido tan deprisa, sé que la luz se impondrá a las tinieblas, que tanta sangre derramada y tanto sacrificio no serán inútiles. No pueden robarnos el pensamiento ni la palabra, ni nuestros deseos. Quisimos ser libres, pero no sólo quisimos la libertad para nosotros. Quisimos que fueran libres quienes nunca lo habían sido, quienes no tuvieron ni los sueños de la libertad. Quisimos que fueran libres quienes no soñaron nunca».

Víctor Juan, Las manos de Julia. Novela inédita

Fragmento de la carta que Francisco Beltrán dirigió a su amigo Luis Herrero el 25 de julio de 1936, unas horas antes de ser fusilado.

13 abril 2010

Empezar de nuevo

Un troyano ha pasado las vacaciones de semana santa en mi ordenador. Vivía el gusano emboscado en cualquier recodo del sistema operativo, camuflado entre códigos de windows, alimentándose quizá de mis sueños, de mis proyectos, de las palabras cariñosas que de vez en cuando me envían mis amigos. El bicho tenía una misión especial: dejar un puerto abierto para que la máquina se conectara a un chat y recibir desde allí maliciosas órdenes. Por eso los chicos del sicuz, siguiendo el protocolo recomendado para ataques como el que yo padecía, habían bloqueado la IP de mi ordenador.

Después varios días persiguiendo al gusano, peinando palmo a palmo -o como se peinen los discos duros- la memoria de mi ordenador, Alberto, el técnico informático de la facultad me ha dicho:

-Hay que formatear el disco duro, empezar de cero. Revisa los archivos porque se borrará todo. Avísame cuando estés preparado.

-No voy a revisar nada. Formatea ya. Siempre es un buen momento para empezar de nuevo.

26 marzo 2010

San Víctor Gomollón


Esta tarde presentaremos Aragón Educa. Revista del Museo Pedagógico de Aragón. Cuando recogí ejemplares en la imprenta supe que eran ciertos los rumores: hemos hecho una hermosísima revista. Hoy es el día de San Víctor Gomollón el diseñador, maquetador y tipógrafo de esta revista. Es muy fácil trabajar con un tipo así. Además él se acuesta tarde y yo me levanto muy pronto. A veces coincidimos lo justo para decirnos adiós y encargarnos tareas y deberes para el día. Víctor es generoso con su tiempo y su talento. También es extremadamente meticuloso con la tipografía. Hemos trabajado mucho en esta revista, tanto que a mí me duele desprenderme de cada ejemplar, pero hemos hecho Aragón Educa. Revista del Museo Pedagógico de Aragón para que se agote, para que pase de mano en mano en las salas de profesores, en los despachos de las asociaciones de padres, para que los maestros lean la revista sentados en la mesa del profesor, o en el autobús o en el tranvía. Hemos hecho esta revista para contar algunas de las cosas hermosas que están pasando en las escuelas aragonesas. Pero Aragón Educa. Revista del Museo Pedagógico de Aragón será una revista semestral. Si hubiéramos de contar todo lo valioso que está sucediendo en nuestro sistema educativo -el trabajo del profesorado, la colaboración de las familias, los logros del alumnado..- tendríamos que hacer un semanario. Quizá lo hagamos.

01 marzo 2010

Jaume Plensa y Katia Acín

En el documental de Jaume Plensa aprendí que Vicente Andrés Estellés escribió ·«La llarga nit». Y sé que este poeta que no ha sido parido para dormir es José Luis Melero. Para él copio aquí estos versos-

ASSUMIRÀS la veu d’un poble,
i serà la veu del teu poble,
i seràs, per a sempre, poble,
i patiràs, i esperaràs,
i aniràs sempre entre la pols,
et seguirà una polseguera.
I tindràs fam i tindràs set,
no podràs escriure els poemes
i callaràs tota la nit
mentre dormen les teues gents,
i tu sols estaràs despert,
i tu estaràs despert per tots.
No t’han parit per a dormir:
et pariren per a vetlar
en la llarga nit del teu poble.
Tu seràs la paraula viva,
la paraula viva i amarga.
Ja no existiran les paraules,
sinó l’home assumint la pena
del seu poble, i és un silenci.
Deixaràs de comptar les síl·labes,
de fer-te el nus de la corbata:
seràs un poble, caminant
entre una amarga polseguera,
vida amunt i nacions amunt,
una enaltida condició.
No tot serà, però, silenci.
Car diràs la paraula justa,
la diràs en el moment just.
No diràs la teua paraula
amb voluntat d’antologia,
car la diràs honestament,
iradament, sense pensar
en ninguna posteritat,
com no siga la del teu poble.
Potser et maten o potser
se’n riguen, potser et delaten;
tot això són banalitats.
Allò que val és la consciència
de no ser res si no s’és poble.
I tu, greument, has escollit.
Després del teu silenci estricte,
camines decididament.


Vicente Andrés Estellés, Burjasot, Valencia 4 de septiembre de 1924 — Valencia, 27 de marzo de 1993


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Ganar es maravilloso, pero lo importante es saber que podemos ganar

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Sábado, 27 de febrero

Vídeo de la inauguración de la exposición de Katia Acín en Huesca [Vía Fundación Ramón y Katia Acín]

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Pepe Cerdá fue quien primero me habló de Jaume Plensa. Como la vida es un gran cuento, hoy tomo del blog de Pepe Cerdá este documental sobre Plensa.


Imprescindibles: Jaume Plensa

24 febrero 2010

Ligero de equipaje

Desde hace tres años paso una hora en el coche con mi hijo. A las ocho dejamos a Blanca en el instituto y esperamos hasta que abren la escuela. Guillermo tiene en el asiento de atrás de la furgoneta su oficina: los álbumes de cromos de futbolistas, un par de atlas, los cuadernos en los que escribe sus cuentos, un Gerónimo Stilton, un estuche de urgencia con lo imprescindible...

Por no levantar sospechas he cambiado varias veces de ubicación durante estos tres cursos. Ahora aparco en la calle Crespo Agüero. Esta mañana había media docena de personas esperando que abrieran El Refugio para tomar un desayuno caliente. Un coche de policía se ha detenido delante del mío y dos agentes han empezado a pedirles la documentación:

Uno de los policías retransmitía los datos de aquellos hombres por un teléfono. El otro los cacheaba: los bolsillos del pantalón, la sobaquera, los bolsillos del abrigo. En una de estas inspecciones el policía ha palpado un objeto extraño. Llevado de mi visión cinematográfica de la vida he pensado que se trataría de un arma: una pistola con silenciador o un cuchillo. El policía se ha separado medio metro del hombre sospechoso y éste ha abierto su cazadora, ha introducido la mano en uno de los bolsillos y ha sacado un libro. Tenía razón el señor policía. Un libro es un objeto subversivo, potencialmente peligroso, amenazante para el poder. Un hombre que lee despierta desconfianza.

18 febrero 2010

La escuela y yo

Cuando en alguna ocasión me invitan a dar una charla y le encomiendan a alguien la tarea de presentarme me suele ocurrir que, si el presentador quiere ser cariñoso conmigo y añade algo más a mi condición de profesor y de director del Museo Pedagógico de Aragón, enseguida se me hace larga –por corta que sea– la enumeración de ocupaciones, libros y proyectos y siento que empezamos la charla muy mal porque quienes nos acompañan ya han empezado a aburrirse. A continuación pienso que lo importante nunca se dice. ¿Pero qué es lo importante para entender desde dónde hablamos, desde dónde escribimos? En mi caso, haciendo un apresurado resumen, podría decir que vivo en el sistema educativo. Tengo otras vidas, claro, pero eso ahora no viene a cuento. Vivo en el sistema educativo donde me instalé –me instalaron para ser más precisos– hace cuarenta y cuatro años. Yo no lo recuerdo, pero lo he oído contar muchas veces. Aún tenía que cumplir los dos años cuando doña Julia, la maestra que regentaba la escuela de la calle La Balsa, en Caspe, le dijo a mi madre:

–A este –sentenció señalándome con el dedo– le compras una bata y una silleta y me lo traes a la escuela, que bastante tienes con el pequeño y con el que está en camino.

Así empezó mi trayectoria en el sistema educativo, primero como alumno y luego como profesor en todos los niveles, desde la Educación Infantil a la Universidad. Por eso al pensar en mi relación con la escuela recuerdo una historia de Faemino y Cansado que empezaba en la habitación de un hospital. Cansado estaba apoyado en una cama con gesto indolente. Llevaba una bata blanca y colgaba de su cuello, como una estola, el fonendoscopio:

-Yo en este hospital –decía mirando al público– empecé de enfermo y ahora soy el jefe del servicio de trasplantes.

Algo similar me ha ocurrido a mí.

Hace poco era un niño que llenaba la cartera de periódicos porque debí entender que cuanto más pesa la cartera más importante es lo que se contiene en ella. Y ahora, cuando escribo estas líneas, hace ya 23 años que dicto dictados.

16 febrero 2010

Tenemos

Ya tenemos 20 textos en Más de cien razones.

El último nos lo ha enviado Manuela Beltrán, alumna de Educación de Personas Adultas de Morata de Jiloca, una escuela legendaria. Es un texto muy bonito


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Va a entrar en imprenta el número 17 de la colección Publicaciones del Museo Pedagógico de Aragón


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Ya tenemos un escándalo en el Museo Pedagógico de Aragón: el número 1 de la colección

Encartes del Museo Pedagógico de Aragón.

Es escandalosamente hermoso. Ya me dirán

01 enero 2010

2010

El mejor año de nuestra vida. Sé que 2010 va a ser el mejor año de nuestra vida porque lo mejor siempre lo tenemos delante de nosotros.

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Estoy desbravando este ordenador. Quise conservar el viejo teclado, el teclado en el que escribí proyectos, memorias, tres novelas, cuentos, miles de correos electrónicos, actualizaciones para la web... El teclado sobre el que he dormitado muchas noches de los últimos 12 años. Pero no ha podido ser. Algunas teclas se habían desgastado como los besos desgastan la columna.

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Ayer nos sirvieron el 130-131 de Rolde. Revista de Cultura Aragonesa.

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Víctor Gomollón, el grande, me envió la propuesta de portada para el primer número de Aragón Educa. Revista del Museo Pedagógico de Aragón.

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Se ha agotado la edición de Las mujeres de mañana de Casilda Manzana, el número 16 de la colección Publicaciones del Museo Pedagógico de Aragón

30 diciembre 2009

apurando el año

Estoy desbravando el ordenador nuevo, instalando programas, intentando recuperar el listado de direcciones, los correos de los últimos días... Al final todo se arreglará.

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Esta tarde Blanca y sus bandoleros tienen concierto en el Centro Cívico Romareda

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Ya tengo ganas de que llegue el sábado para ver Nayim en La Romareda.

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Pep Guardiola, el grande, no tenía mucha más experiencia como entrenador. Llegó al Barça desde el segundo equipo, tal y como ha ocurrido con José Aurelio Gay. Como no vendo periódicos creo que Gay puede ser nuestro hombre del sextete. Al tiempo.

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Quizá ha llegado el momento de dar un golpe de timón en mi vida: voy a aprender a tocar el trombón, de varas, pero trombón.

29 diciembre 2009

En tránsito

he decidido cambiar de ordenador. Mañana me darán el nuevo, el antiguo lo compré el 21 de enero de 2004. En la tienda me han dicho que podían intentar restaurar en el nuevo aparato la configuración de programas del antiguo o que podían empezar de cero. La opción empezar de cero, sin lastres, sin errores, me ha parecido la más conveniente. Perderé algunas cosas. Perderé sólo lo que es necesario perder. Y empezaré de nuevo. de cero

28 diciembre 2009

Somos

Somos del Zaragoza. Me gusta ver la plaza del Pilar llena de gente, con las caras pintadas de blanco y azul y que miles de bufandas bailen con el viento cada vez que el Real Zaragoza conquista un título. Es hermoso reunirse para celebrar los éxitos, pero hay que saber estar juntos, sobre todo, en las dificultades y en el fracaso. Hay que ser contra viento y marea. Hay que estar cuando todo va mal. Nosotros somos del Zaragoza presida quien presida este club, cometa quien cometa los errores, entrene quien entrene. No echamos de menos a Zalba ni a Solans ni a Marcelino ni a Víctor Muñoz ni a Negredo. Nosotros estamos con José Aurelio Gay y con Raúl Goni. Y mañana estaremos con quien defienda la camiseta del Real Zaragoza. No tenemos tiempo para el derrotismo.

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Que Antón Castro me envíe desde hace 10 años un cuento para felicitarme la navidad es un cuento maravilloso

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Pronto será otra vez otoño, pero antes, en abril, presentaremos el número 1 de

«Aragón Educa. Revista del Museo Pedagógico de Aragón»

un proyecto en el que llevo trabajando ocho meses

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Las mujeres de mañana (Huesca, 1927) de Casilda Manzana, el número 16 de la colección

Publicaciones del Museo Pedagógico de Aragón

24 diciembre 2009

Felicidad

Tengo la inmensa fortuna de guardar recuerdos de mi infancia. Recuerdo los rostros y las voces de las personas que amé, recuerdo cada una de mis primeras conquistas -el día que fui capaz de controlar el miedo al subir las escaleras de casa a oscuras, el día que me dejaron manejar la estral para hacer astillas, el día que me quedé en la mesa mientras los mayores tomaban café y coñac, el día que compré Viaje al centro de la Tierra con el dinero que había ahorrado durante meses...

Me recuerdo mirando el mundo, escuchando a mis padres y a mis abuelos. Fui un niño feliz de esa felicidad regalada, de esa felicidad que los demás preparaban para mí.

Hagan de su felicidad y de la felicidad de las personas a quienes quieren la razón de sus vidas.

Lotería

No me tocó la lotería. Ni siquiera esas devoluciones que luego no voy a cobrar porque la sucursal en la que se han depositado los décimos está en eso que ahora se llama «la ciudad no consolidada». Además son participaciones de tres o cuatro euros que compré para apoyar causas nobles o decididamente perdidas.

No me tocó nada. No me parece mal. No es bueno tenerlo todo.

23 diciembre 2009

Mañanitas de gol de Nayim

A veces, mientras me levanto de la cama, justo antes de comenzar a enmoquetarme el alma, como diría Fernando Sanmartín, siento que tengo algo importante que hacer, que va a pasar algo, que he de estar atento para no perderme nada. Hoy es uno de esos días. Y no tiene que ver, desgraciadamente, con el sorteo de la lotería.

Es la felicidad, sin más, que me sorprende en cualquier instante.

12 diciembre 2009

Para siempre

Si dios quisiera que yo fuera realmente feliz, al elegirme para nacer de entre todas las almicas sin alma que vagaban por las almendreras celestiales esperando que el creador les asignara una madre, en ese justo instante, también me hubiera hecho del Barça. Pero no fue así. El altísimo me miró y dijo:

- Maño, serás para siempre del Zaragoza.

Recuerdo perfectamente que, antes de despedirse de mí, volvió a mirarme otra vez y prometió:

- Para compensar esta carga de tardes de domingo de tristeza y de lunes de mala hostia, serás amigo de Pepe Melero. Así lo dispongo -concluyó- y así será.

Y el buen dios, sin saberlo, me hizo feliz para siempre.

09 diciembre 2009

La conciencia destruida

Víctor Pardo presenta Tiempo destruido, un libro hijo de miles de lecturas, de incontables horas de investigación en archivos y hemerotecas, de centenares de entrevistas con personas que conocieron a los protagonistas de siete historias de la Guerra Civil y de la infame posguerra recogidas en este libro y que nos devuelven la evidencia de que un régimen injusto sólo genera injusticia, destruye cualquier código ético y corrompe la conciencia.

No se trata de historias sucedidas en el fragor de la batalla. Víctor Pardo narra magistralmente las consecuencias de odios reposados al reconstruir asesinatos cometidos impunemente por gentes de orden. Y junto a los crímenes, el autor de Tiempo destruido describe minuciosamente la justificación de asesinatos, robos, humillaciones sin cuento de personas que fueron víctimas de quienes se instalaron en el discurso de «lo que nos han obligado a hacer». Matar, asesinar, exterminar era un deber para quienes habían ganado la guerra y tenían un caudillo por la gracia de dios. Pablo Uriel cuenta en No se fusila en domingo que ante la contemplación de más de un centenar de cadáveres de personas que habían sido fusiladas una de las últimas noches de julio de 1936 en Zaragoza, una mujer exclamó: «¡Cuánta gente mala hay por el mundo!»

No hay ni rastro de grandeza en la historia de los asesinatos reunidos en Tiempo destruido. Los verdugos mataron para no tener que satisfacer deudas, para no dar cuenta de saqueos, para quedarse con unas tierras, para calmar antiguas rencillas, por odio. Sin más.

Víctor Pardo es una de las personas más valientes que conozco. Es un escritor empeñado en poner palabras donde sólo ha habido silencio, un historiador empeñado en escribir los nombres de las víctimas y en el sus verdugos y en Tiempo destruido ha conseguido su propósito.

Tiempo destruido es un libro necesario, un libro que adecenta la sociedad española actual al retratar sin máscaras la época más miserable de un país tantas veces miserable.

06 diciembre 2009

Nunca estarás sola

Desde que la miré por primera vez, supe que nada me iba a hacer tan feliz como su felicidad. Pronto cumplirá quince años. No sé donde se me han metido cada uno de esos cuatro mil y pico días. No sabría decir qué he hecho con el tiempo. Pero tengo la certeza de que lo más importante ha sido acompañarla.

Blanca toca la flauta travesera en la Banda de Música de Miralbueno. Y sé que es feliz cada jueves cuando con Víctor Aparicio, su profesor, solfea ritmos que a mí sólo me recuerdan la tabla de multiplicar. Y sé que espera el ensayo de los viernes por la tarde para sumergirse en un universo de bromas, esfuerzo, trabajo compartido, risas, superación, historias personales, repeticiones, comprensión, colaboración... Me gusta la música, pero me gusta más el mundo que Blanca descubre en la banda de Miralbueno.

Blanca participó en el VII encuentro de Jóvenes Músicos en Albarracín, una iniciativa del Instituto Aragonés de la Juventud. Allí estuvieron medio centenar de chicos y chicas entre los doce y los veinte años. Prepararon un concierto, grabaron un disco, lo estrenaron en el auditorio de Albarracín y hoy ofrecerán ese concierto en el Auditorio de Zaragoza, uno de los mejores auditorios del mundo.

Blanca hace el solo de pícolo inicial en Los viajes de Gullivert de Bert Appermont. Silencio -siempre el silencio-, Un-dos, un-dos, el nudo en la garganta, el temblor en la barbilla, un-dos, un-dos, silencio. En levare todos toman aire. El director da la entrada. Compases para el flautín, entra la percusión, entran los clarinetes y entra la banda.

La felicidad existe. No le den más vueltas

03 diciembre 2009

Los cuentos de José Luis Melero

Cuando leo los textos que José Luis Melero ha reunido en La vida de los libros vuelvo a sonreír con la misma sonrisa que me despertaron la primera vez que los leí en «Artes&Letras», el suplemento literario que dirige para Heraldo de Aragón Antón Castro, el culpable de la existencia de este libro. Recuerdo haber leído estos cuentos de Melero como si se tratase de un apresurado encuentro entre amantes furtivos: los he leído en el coche, los he leído de pie en el museo antes de salir hacia la escuela de magisterio para dar mis clases, los he leído en voz alta en casa para que Virginia y los chicos sepan con quién se la juegan cuando Pepe nos visita. Los he leído asombrado, como leía «La ciudad de las gaviotas» de Mariano Gistaín.

Es casi imposible reunir cada semana mil ochocientos o mil novecientos caracteres –como hace Melero desde junio de 2006– para componer un billete cargado de sabiduría, pasión, ternura, humor y erudición. Pepe nos cuenta maravillosas anécdotas que sólo un lector atento y delicado es capaz de descubrir, valorar y recordar. Además de un avezado lector hay que ser generoso para querer contar aquello que ha costado miles de horas descubrir y compartirlo con lectores anónimos a quienes Pepe seduce con palabras para convertirlos de inmediato en sus cómplices.

Pepe Melero confiesa haber sido feliz leyendo estos libros (y otros). No me resisto a contarles lo que nos ocurrió en el Centro Aragonés de Barcelona un día de marzo de 2007 cuando presentamos Los libros de la guerra. Yo expliqué que el libro de Pepe repasaba 128 libros sobre la guerra civil. Tras la presentación, Cruz Barrio había preparado un vino aragonés y en aquel momento un señor se acercó para decirme:

–Si es verdad que su amigo se ha leído 128 libros, buena tendrá la cabeza…

Y tenía razón aquel hombre a quien le bastó decir, por toda presentación, que era de Tramacastilla.

José Luis Melero ha sido feliz escribiendo estos textos –y otros–. Y ahora nosotros somos felices leyendo demoradamente estos cuentos de Melero gracias al editor de xordica, que ha tenido el acierto de reunirlos en un hermoso volumen abrazado con una cubierta de Jorge Gay.

Acudan el viernes a la presentación de La vida de los libros en la librería Los portadores de sueños. Procúrense una primera de Melero y que les firme el ejemplar con su escritura de aplicado calígrafo. Disfrutarán leyendo.

29 noviembre 2009

Mientras todos duermen

Echo de menos a Mariano Gistaín: su talento, sus calambrazos de ternura, su manera de jugar con todo. Un día le escribí que me gusta estar despierto mientras todos duermen y él me contestó, en uno de aquellos mensajes firmados m;) que a él le gustaba dormir cuando todos están despiertos.

Enseguida, mientras todos duermen, iré al taller de Óscar Sánchez, el carpintero que solo acepta encargos imposibles. De sus manos ya nació la caja de música de Ramón Acín, las plantillas de los recortables para muñecas y ahora está ultimando para el Museo Pedagógico de Aragón la reproducción facsímil de la mesa de dibujo de Ramón Acín. La madera apenas pide nada más. Esta semana llevaremos la mesa al Museo Pedagógico de Aragón.

08 noviembre 2009

chino chano

Ayer se celebró la Jornada «La República de los maestros». Aún nos contamos cosas por primera vez. Aún es necesario poner palabras -y memoria- donde sólo ha habido silencio, miedo y olvido.

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El lunes comenzarán en Huesca las jornadas «Aragón: Educación y Libertad. En el centenario de Francisco Ferrer i Guardia» que han organizado el Departamento de Ciencias de la Educación de la Universidad de Zaragoza y el Museo Pedagógico de Aragón.

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Preocupación en el Madrid. Raúl Goni vuelve a una convocatoria oficial del Real Zaragoza. En el Madrid ya se asume que estando Goni en la defensa Cristiano Ronaldo no rascará bola.

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Había más de un centenar de personas con el alma enmoquetada, que diría nuestro Fernando Sanmartín. La ví sentada en el salón de actos. Ordenaba unos papeles sobre su regazo. Me acerqué a ella y le dije "Tú eres Raquel". Me la jugué, sí. Me miró sorprendida y asintió. Raquel Viejo es periodista de la Cadena Ser y había acudido, por encargo de Miguel Mena, a la presentación de Hipocorísticos. Ochenta y cuatro crónicas sobre Educación de Personas Adultas en Aragón. "Raquel me reportajeará la presentación". Eso me dijo Miguel. Quizá hoy se emita el reportaje en el programa que Miguel Mena dirige en Radio Zaragoza. Ya está prácticamente agotada la primera edición de este libro. Si Miguel lo cuenta tendremos que hacer una película. Al tiempo.

05 noviembre 2009

Calabú

Mientras comíamos, mi hija me ha preguntado si podía acompañarme a la presentación de Hipocorísticos. Y me ha hecho feliz. Blanca cumplirá en febrero 15 años. Cuando tenía 16 meses nos fuimos a vivir a Calatayud. Era verano y paseábamos todas las mañanas bajo la sombra protectora de los plataneros. Ella arrastraba un gusano de cien patas. También me arrastraba a mÍ. La gente se creía que éramos novios. Cuando le preguntaban dónde vivía, Blanca contestaba que en Calabú.

Ya hemos presentado Hipocorísticos. Ochenta y cuatro crónicas sobre Educación de Personas Adultas en Aragón, el número 15 de la colección Publicaciones del Museo Pedagógico de Aragón. Ha sido muy emocionante conocer a Alegría, María Jesús, Manuela, Pilarín, Nieves... y escuchar cómo leían sus textos. Este libro forma parte de mi pasado. De mi pasado remoto.

Próxima estación: Las mujeres de mañana

03 octubre 2009

Un libro acariciador

Tengo una frutería de cabecera en el Mercado Central desde hace unos veinte años. Julio y Pili, mis fruteros, son zaragocistas, estuvieron el 10 de mayo de 1995 en la final la recopa en el Parque de los príncipes de París cuando Nayim metió aquel gol para demostrarnos que todo es posible, que en cualquier momento nuestras vidas pueden cambiar, el mismo día que Seaman trataba de incorporarse, esturdecido, mirando a derecha e izquierda con la cara de Seaman tras comprobar que ya nada tenía remedio. Como suelo ir a comprar el mismo día de la semana y a la misma hora coincido con otros clientes habituales. Me he amistado con algunos de ellos y es frecuente que mientras esperamos nuestro turno entablemos una de esas conversaciones amables que inician las personas educadas sin ánimo de polemizar ni de herir a nadie. Ayer Fidel me dijo:

-Una de mis amigas se llama Manuela, es de Morata de Jiloca y es alumna de María Jesús.

Me dio la alegría del día porque supe que ya se ha extendido la leyenda de Hipocorísticos. Ochenta y cuatro crónicas sobre educación de personas adultas en Aragón.

Quienes se han acercado al libro me dicen que cuando lo leen se le pone la carne de gallina. Yo les explico que Víctor Gomollón ha hecho un libro acariciador como manda la etimología del título [Hipocorístico (Del gr. ὑποκοριστικός, acariciador)]. Entonces los señores y las señoras que se han acercado a Hipocorísticos. Ochenta y cuatro crónicas de Educación de Personas Adultas en Aragón me piden el teléfono de Víctor y yo he de advertirles que es un hombre casado y formal. Sobre todo formal.

10 septiembre 2009

Novas

Cambio radical, el blog de Harry Sonfór, ha recibido 45727 visitas

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Carta sobre visitas y actividades didácticas que pueden realizarse en el Museo Pedagógico de Aragón

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Hace 23 años que dicto dictados. Hace 23 años, un día como hoy, madrugué, cogí la maleta que había preparado la víspera y me fui a Alcorisa. En julio había aprobado las oposiciones y aquella escuela era mi primer destino. Me despedí de mis padres, de mis amigos y de mi novia como si no fuera a volver nunca. Había quedado con Javier Horna, quien desde entonces ha sido mi tutor. No sé quien pudo decirme que había un tipo de Zaragoza que era maestro en Alcorisa. Lo único que sé es que el primer día viajé con él. Se sorprendió al ver mi maleta.

-¿Qué llevas ahí?

-Ropa y algunos libros...

-Bueno. Puedes dejarlo en la escuela porque volveremos a comer a casa.

Así de corta fue mi ausencia. Cinco o seis horas fuera de casa.

Hoy también voy a Alcorisa. Volveré a comer a casa. Por la tarde, Víctor Gomollón y yo -y si los dioses nos asisten Elena Monforte- rendiremos visita a Paco Boisset, el maestro impresor que pondrá en negro sobre blanco Hipocorísticos. Ochenta y cuatro crónicas de Educación de Personas Adultas en Aragón, un hermoso libro que forma ya parte de mi pasado.

05 septiembre 2009

Todo por Lapetra



Ayer se jugó el Carlos Lapetra, el trofeo del Real Zaragoza. De camino a La Romareda le volví a contar a mi hijo que José María Conget escribió que en la época de los magníficos, tras un triunfo del Zaragoza alguien cambió de la fachada de un cuartel de la guardia civil el "Todo por la patria" por "Todo por Lapetra". También le conté a Guillermo que Ricardo Lapetra, el hermano de Carlos, dijo en una de las conferencias que organizó Antón Castro para celebrar el setenta y cinco aniversario del Zaragoza que cuando tenían partido en Zaragoza él y su hermano madrugaban, iban a misa a la catedral y su madre preparaba pronto la comida. Luego recogían a un primo suyo que no se perdía ni un partido y bajaban a Zaragoza en su coche. Casi siempre conducía Carlos. Al llegar a Almudévar se encendían un par de montecristos. Aparcaban el coche junto al campo de fútbol, se cambiaban y jugaban para ser, simplemente, felices.

Para Guillermo y para mí lo mejor del partido de ayer fue que me llamara el consejero José Luis Melero y que a Guillermo le firmaran un buen puñado de exjugadores zaragocistas -Aragón, Solana, Cuartero, Nieves, Rico, Planas y Canario. Le hice fotos -como la que ahora pongo aquí en la que se ve a Guillermo junto al gran Canario-, con todos ellos.

No me gustó perder. El Zaragoza debería ganar siempre su trofeo. Me hubiera gustado ver a José Luis Violeta. Me hubiera gustado ver al alcalde de la ciudad, al presidente del Gobierno de Aragón. Me hubiera gustado ver a algunos de mis vecinos de localidad. Me hubiera gustado ver a todos los del Colectivo 1932. Me hubiera gustado ver el campo lleno de niños con bufandas y banderas del Real Zaragoza. Quizá no sabemos celebrar fiestas.

Y las celebraciones son necesarias.

Pandemia

No hay mayor pandemia que la estupidez -que se extiende sin freno ni control-. Ni siquiera se sabe cuándo dispondremos de vacuna que pudiera administrarse para evitar nuevos casos. Extremen las medidas preventivas: lectura, menos horas de televisión, pasen más tiempo con sus amigos y sean buenas personas, tal y como sus abuelas quisieran que ustedes fueran.

29 agosto 2009

Cumpleaños de Antón

Todo era verdade. Antón Castro intenta convencer a sus amigos de la veracidad de la crónica que él mismo ha escrito sobre su nacimiento



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Antón Castro cumplió el martes cincuenta años y Santiago Gascón, cartógrafo y ballenero, le regaló este mapa de afectos y complicidades

23 agosto 2009

Rezos



Puede ocurrir que para quienes fuimos niños cuando en las escuelas todos asistíamos a clase de religión, nos preparábamos para la comunión, íbamos con flores a María o nos confesábamos colectivamente los primeros miércoles de cada mes -yo en la iglesia de San Antonio- resulte una exageración leer que para el mundial de fútbol de 2010 la FIFA está estudiando prohibir los rezos y las manifestaciones religiosas. También pudiera ocurrir que nos extrañara que un médico, un abogado, un conductor de autoescuela, un guardia civil o el agricultor que lleva el alfalce a una cooperativa reclamara un patrón o un nombre aconfesional para sus colegios profesionales. Sin embargo es necesario que nos acostumbremos a pensar, simplemente, que todo el mundo no es como nosotros, que a una sociedad, a un país, no se le puede imponer unas creencias o una manera de entender el mundo.

A mí no me gustaría que, por imposición, se me prohibiera celebrar los cumpleaños, que no pudieran hacerme una transfusión de sangre aunque mi vida dependiera de ello, que los sábados tuviera que estar quietecico sin poder trabajar, que no pudiera comer un bocadillo de jamón hecho con pan de Garrapinillos untado con tomate del hortal y unas gotas de aceite de oliva virgen del Bajo Aragón o que para estas fechas me viera obligado a comenzar el Ramadán.

El Vaticano ya se ha posicionado sobre la prohibición de los rezos y de las manifestaciones religiosas en el fútbol y ha manifestado que, si finalmente prosperara esta iniciativa, la prohibición supondría vaciar de valores y de creencias la práctica de tan noble deporte.

En fin, lo que deberían prohibir es que nuestros craks echaran todo el tiempo escupitajos en el césped y que salieran al campo sin un pañuelo para sonarse los mocos, que queda muy feo ver por televisión a estos millonarios vaciar de mucosa sus oquedades. Si sus uniformes no tienen bolsillos para el moquero bien se lo podrían guardar dentro de la tela que tienen los pantalones de deporte para impedir el efecto huevos colgantes que tan claramente pudo apreciarse hace unos años en una fotografía del joven Emilio Butragueño que despertó -por la magnitud de lo allí se veía- tanta admiración como envidia.

20 agosto 2009

Soy


Si yo no hubiera sido niño en Caspe, un niño tan feliz como fui, ahora sería un hombre distinto. Si a mi abuelo Valentín no le hubiera dado por pasar el rato pescando en el pantano o si mi primera maestra hubiera sido doña Encarna en lugar de doña Julia, yo sería una persona distinta. Quizá me parecería un poco al tipo que soy, pero sería de otra manera. También pude ahogarme en un par de ocasiones, al menos, en el río Guadalope o pude haberme caído a los once años del cuarto piso cuando se me quedaron las llaves dentro de casa y decidí entrar por el balcón de la vecina. Pero no ocurrió nada de eso y estoy aquí. Tal como soy. Si no me hubiera reído tanto con mis amigos, si no hubiera llorado tantas veces cuando nadie me ve o no hubiera amado a las mujeres de mi vida como las amé -y como aún las amo- nada sería lo mismo. Lo sé.

15 agosto 2009

Visitas

Si el webmaster de la página del Real Zaragoza observa que se ha producido un aumento inexplicable en el número de visitas es por mi culpa. Paso el día yendo y viniendo para ver si se confirman los fichajes y se desvela el nombre del delantero ilusionante que vamos a fichar. Mi hijo Guillermo y yo sabemos quién es, pero no se lo diremos a nadie.

En febrero de 2005, cuando era pequeño, también tuve un aumento considerable de visitas en un blog de juventud en el texto que pego a continuación. Me sorprendió que muchas de ellas procedían del servidor de la guardia civil. Descarté -por burdo y chapucero- que la benemérita estuviera siguiendo mis pasos en la red por nombrar a la mujer de Felipe de Borbón. La explicación era más fácil. Tenía que publicar por aquellos días las calificaciones de un examen de febrero y una de mis alumnas entraba desde el ordenador de la casa cuartel en donde vivía.

También Herick Campos Arteseros ha visto como se multiplicaban por varios miles sus visitantes y que ha recibido medio centenar de comentarios frente a los dos, tres, uno o ninguno que normalmente merecían sus post. El secreto: publicar una foto de Camps

En fin. Les dejo aquí mi comentario
Un país de súbditos o un país de ciudadanos.

Leo en El Periódico de Aragón en su edición digital un texto inquietante -supongo que es el resumen de un reportaje más amplio- titulado "El armario de Letizia Ortiz, para todas". Me ha resultado hiriente. Este tipo de comentarios en la prensa contribuye a infantilizar a una nación, a mantener en perpetua minoría de edad a un pueblo que aspira a ser libre. Creo que esta visión de la historia y de la realidad atenta contra la dignidad y la inteligencia de los hombres. También contra la dignidad y la inteligencia de las mujeres

La otra noche Cuchi nos contaba que el Guerra, el legendario torero, le dijo a Romanones, el legendario político, cuando éste le comunicó que Alfonso XIII quería que fuera a Madrid y que torease para él: "Yo no tengo señorito. Dile al rey que no torearé para él porque estoy retirado. Que hubiera nacido antes".

El armario de Letizia Ortíz para todas. Necesitamos unos medios de comunicación que construyan otro tipo de realidad. Necesitamos otros titulares para entender nuestras vidas: "La biblioteca de Pepe Melero, para todas", "El compromiso ético del profesor Emilio Lledó, para todas", "La inteligencia de Yolanda Polo, para todos", "La solidaridad de Carmen Magallón, para todas", "El rigor de María Moliner, para todas", "Aristóteles, para todos"... Qué sé yo...

Hace unos años, cuando Rosa de España iba a representarnos en el festival de Eurovisión y los cantantes de Operación Triunfo visitaron Zaragoza y se asomaron a la ciudad desde el balcón consistorial en compañía del alcalde Atarés (cachirulos & viva la virgen del pilar, etc.), un periódico tituló "La generación de Chenoa y Bisbal se enfrenta hoy a la selectividad". Qué estupidez. ¿Chenoa y Bisbal? ¿Cómo van a dar estos dos personajes inventados por el marketing el nombre a nada?

Quieren hacer de Letizia Ortiz un modelo de elegancia, de inteligencia y de modernidad. Ya es una mujer deportista, lectora, políglota... En realidad es un personaje de ficción, inventado y sin existencia real. Como su propio marido. Como Bisbal, aunque se enfanden los amantes de Bulería, bulería...

25/02/2005 10:09

La virgen de agosto

Como si fuera marinero, el día de la virgen del Carmen me puse en viaje y estuve unos días en Roma. Apenas me gustó la ciudad. No solo es que yo sea uno de los raros de Garrapinillos. En la Ciudad eterna todo lo público está eternamente descuidado: el mobiliario urbano, la limpieza de las calles, los transportes públicos, los jardines, las aceras, las señales de tráfico...

Pero no quería escribir sobre mis viajes por lo largo y ancho de este mundo. Quería contar que de la virgen del Carmen a la virgen de agosto me propuse hacer dos libros y preparar el primer diseño de una revista. Y ya están hechos. No de todo, es cierto. Pero están hechos.

El domingo es san Roque y el lunes, cuando en Magallón celebran san Roquico, se empieza a terminar agosto.

*

Hay un aragonés esperando, colgado a más de 6000 metros de altura en Pakistán: "Hasta dentro de 10 o 12 días" -le dijo Óscar Pérez a su compañero Álvaro Novellón cuando éste inició el descenso para dar aviso del accidente.

Hay otros aragoneses esperando en Tramacastilla, en Jaca, en Huesca...

No te rindas, Óscar, ni al frío ni al dolor o al hambre. 10 o 12 días...

23 junio 2009

Contar el mundo

Cuando el auto de transportes que realizaba el trayecto Barcelona-Barbastro dejó en la escuela la imprenta, los niños supieron que nunca olvidarían aquel día y escribieron en la primera página de Chicos:
“La fecha de hoy, 1 de junio de 1933, será célebre en la historia de nuestra escuela dirigida por D. José Bonet (…). Grandes eran nuestros deseos de ver nuestros pensamientos en caracteres impresos”.
Cada vez que pienso en estos textos libres, compuestos letra a letra, tengo la certeza de que estamos ante el relato de la vida contada con ojos de niño, una gran novela colectiva que convierte a Barbastro en Macondo. En esta sinfonía coral fluye la memoria, la pasión, la aventura, el humor, los sucesos íntimos de las familias, las tradiciones, las romerías, los viajes, las celebraciones, las travesuras, los dramas cotidianos, los juegos, los paisajes, los rincones de la ciudad y los personajes que pululaban por el entorno vital de aquellos centenares de niños que tuvieron el privilegio de contar el mundo con palabras auténticas, con palabras de señalar, nombrar y querer porque en su vida se cruzó José Bonet Sarasa, un maestro que puso a su disposición la herramienta que les permitía hacer reales y tangibles –mediante los tipos de plomo, el linóleo, las gubias, la tinta y el papel– sus pensamientos y sus sentimientos.
El tiempo ha convertido a aquellos niños que compartieron la alegría de la palabra y de la creación, en cronistas de la ciudad ya que en estas páginas encontramos la historia cotidiana de Barbastro: los aniversarios de la proclamación de la República, los resultados de los exámenes de reválida del instituto, el cine, los comercios, el circo, la siembra, la poda, la fabricación de cañizos, la molienda de la oliva, la colonia escolar de Torredembarra, los partidos de fútbol…
Junto a estas páginas de las revistas Caricia, Chicos y Helios también recuperamos la luz de la palabra que alumbró algunas escuelas aragonesas gracias al trabajo de maestros como José Carrasquer, Ramón Acín, Herminio Almendros, Simeón Omella y José Bonet.
Los textos escritos por los niños de Barbastro son una evidencia del poder emancipador de la palabra, una muestra de cómo las palabras nos permiten apropiarnos del mundo, contarnos y explicarnos, desear, recordar y soñar. Y hoy más que nunca, en nuestra sociedad mediática, la palabra es un instrumento imprescindible.

Víctor Juan

[Presentación del libro Transformar el mundo desde la escuela con palabras. Los cuadernos freinetianos de Barbastro durante la II República

02 junio 2009

Tres mujeres

El Hermanos Marx fue mi tercer destino como maestro. Había trabajado un año en Alcorisa y dos en Langa del Castillo, una pequeña escuela unitaria donde viví algunas de las experiencias profesionales más hermosas de cuantas he disfrutado.

Llegué al Hermanos Marx uno de los primeros días de septiembre de 1990 después de dar muchas vueltas por unas calles que me parecían todas iguales. No teníamos ni móvil, ni GPS así que pregunté a varios vecinos hasta que entre todos dimos con el emplazamiento de la escuela.


María Sánchez Arbós

Quiero tomar prestada una frase de una de las mujeres de mi vida: María Sánchez Arbós (Huesca, 1889 - Madrid, 1976). Cuando doña María recordaba su trabajo en la Institución Libre de Enseñanza afirmaba: “En mi contacto con la Institución aprendí más que enseñé…”.

Yo también aprendí más que enseñé durante los dos cursos que pasé en el Hermanos Marx. Aprendí de mis compañeras de Educación Infantil y del resto del profesorado del claustro. Aprendí mucho de los padres de los niños y del grupo de maestros que nos quedábamos a comer y a reír (no sé si por este orden) en el comedor escolar y luego tomábamos café en la cafetería del Tiempos Modernos. Aprendí de Paco, el conserje a quien aún saludo cada vez que nos cruzamos por las calles de Zaragoza.

Como afortunadamente no hice la mili, mi anecdotario personal se alimenta de mi relación con estudiantes de todas las edades porque en los últimos veinte años he dado clase en todos los niveles del sistema educativo. De entre las cosas que me han sucedido hay dos que recuerdo varias veces cada año, las cuento en mis clases, en alguna de las charlas que ocasionalmente doy en escuelas, se las cuento a los amigos... Las dos historias nombre de mujer.


Elisa

Elisa tenía cuatro años. Hoy será doña Elisa. Una mañana hicimos juntos el recorrido desde el puente de Santiago hasta la escuela. Ella en el Panda blanco de Ana Malo, su madre, y yo detrás, en mi viejo Renault. A veces se asomaba por luna trasera, me miraba y sonreía. Al llegar a la escuela Ana me dijo:

–¿Sabes qué me ha preguntado Elisa?

–Cualquier cosa.

–Me ha preguntado que dónde vivías y yo le he explicado que no muy lejos de nuestra casa. Luego me ha preguntado que con quién vivías y le he dicho que con tu madre. Entonces me ha mirado con unos ojos como platos y ha exclamado:

–¡¿Víctor aún es hijo?!

Sí, era hijo. Entonces no sabía que somos hijos hasta que nos hacemos padres. Ser hijo es un estado pasajero. Sin embargo, somos padres para siempre. Aunque nuestros hijos crezcan y sean –como deseamos– más fuertes y más sabios que nosotros. Aunque no nos necesiten. Somos padres para siempre.


Irene

Irene tenía cinco años. Hoy será doña Irene. Un día tuve que llevarla al centro de salud para que le curasen una brecha que se hizo en la frente. Yo creía que me moría del dolor que me causaba mirarla y ella me repetía “No me pasa nada”.

En clase teníamos un calendario que estudiábamos todos los días para apropiarnos de la secuencia temporal en la que transcurre nuestra vida: “Lunes, regamos las plantas”, “martes, tomamos el flúor”, “miércoles, hacemos psicomotricidad”, “jueves,…”. Un jueves Irene defendió vehementemente que no podía ser jueves:

–Mi tía come todos los jueves en mi casa. Hoy no ha venido a comer a casa. Es imposible –sentenció– que sea jueves.

¡Cuánta razón tenía Piaget!


Dice el tango que veinte años no son nada. Y no es cierto. En nuestro caso, veinticinco años son muchos sueños, risas, palabras, juegos, emociones, descubrimientos, esfuerzo, ilusión, ganas de querer ser mejores… Y por todo ello, y por lo que es imposible contar, hemos de felicitarnos.

[El colegio Público Hermanos Marx de Zaragoza ha cumplido 25 años. Ayer se presentó el libro del XXV aniversario, un libro bien pensado y muy bien desarrollado. Me pidieron un breve texto y escribí este].

10 mayo 2009

Zaragocismo




Como si de mí dependiera el resultado, esta temporada más que ninguna otra, a partir del jueves sólo pienso en el partido del sábado. Siempre creo que vamos a ganar. Y hoy que jugamos contra el Huesca también quiero que el Zaragoza gane. No quiero ganar en el Alcoraz de una manera especial porque con el Huesca no nos une una especial rivalidad. Aunque soy mayor no había nacido la última vez que el Huesca y el Zaragoza se enfrentaron en el campo de San Jorge hace 58 años. Por eso este encuentro no es un derbi, sino un accidente, un hecho ocasional. Un derbi se celebra entre equipos cuyas aficiones mantienen una constante rivalidad. Y no es el caso. He de reconocer -y no quisiera herir la sensibilidad de nadie- que hasta donde alcanza mi recuerdo en casa se ha hablado siempre de fútbol, pero yo he pensado muy pocas veces en el Huesca. Quizá cuando hace dos o tres temporadas se jugaba en ascenso a segunda división me pareció genial la propuesta de Mariano Gistaín: que el Huesca jugara en La Romareda y que pudiéramos ir 30.000 zaragocistas a apoyar al equipo altoaragonés. Hubiera sido muy bonito. Y allí hubiéramos estado.

[Hoy intervendré en Radio Huesca. Me han invitado por ser un zaragocista que trabaja en Huesca, por ser un zaragocista a quien le gusta mucho la Huesca de Ramón Acín, María Sánchez Arbós, Paco Ponzán, Víctor Pardo, Carlos Castán, Óscar Sipán, la Huesca del Museo Pedagógico de Aragón, de Walca...

Estos dibujos los hizo Ramón Acín en 1923-1924. Acín guardaba entre sus papeles algunos recortes de prensa con noticias de fútbol y fotografías de futbolistas]

08 mayo 2009

Ramón Acín


[Para Marta Navarro]

El perro de Ramón Acín se llamaba Tobi y era famoso en la ciudad como lo son los tontos de capirote. Era un perro negro, sin rabo, alegre, inteligente y juguetón que se entristecía cuando le ponían el bozal. Por eso Ramón Acín cogió una brocha y le pintó el bozal que tenía que llevar obligatoriamente al salir de casa. Con su falso bozal el perro corría feliz por las calles y los laceros municipales no le molestaban.
Ramón Acín tenía un amigo zapatero. También gozó de la amistad de escritores, poetas, artesanos, militares partidarios la República, estudiantes, sindicalistas, obreros.... Fue amigo de Buñuel, de Lorca, de Sánchez Ventura… Pero su mejor amigo se llamaba Juan Arnalda y tenía un taller de zapatería en la calle San Orencio, en Huesca. Con Arnalda se escondió en su casa de la calle Las Cortes una noche asfixiante de julio, cuando los militares se sublevaron contra el Gobierno de la República. Estuvieron escondidos hasta que Ramón Acín decidió entregarse para terminar con el sufrimiento de Conchita y de sus hijas. La víspera convenció a Arnalda para que huyera y le pintó –con las mismas manos que años atrás simularon un bozal para el Tobi- unos bigotes. Le dejó una de sus grandes boinas para que nadie le reconociera. Arnalda salió de Huesca y murió en Bayona en 1977. Acín se entregó y lo fusilaron el 6 de agosto de 1936.
Ramón Acín era un hombre bueno. Jugaba con la vida y se reía de sí mismo. Sólo tomaba en serio la injusticia y su compromiso con los humildes. Quienes lo mataron no soportaban que fuera feliz, que soñara, que amara a Conchita, a Katia y a Sol, que sus alumnos le quisieran. Ramón Acín eligió estar del lado de los humildes. Eligió la alegría y la vida.
“No te defraudaremos -escribió Paco Ponzán en Nuevo Aragón de 9 de marzo de 1937- Tus hijas, Katia y Sol, verán en cualquiera de nosotros un pedazo tuyo”.
Somos un pedazo de Ramón Acín cuando elegimos la bondad, la belleza y la alegría. Cuando nos comprometemos con causas justas y cuando somos capaces de trabajar para hacer un mundo mejor para los demás.

13 marzo 2009

Para nosotros

El martes 3 de marzo dándole vueltas al diseño de unas jornadas que se celebrarán en Huesca con el título “Aragón: Educación y Libertad. En el centenario de Ferrer i Guardia” pensé que sería interesante hacer una edición facsímil de un ejemplar del diario Nuevo Aragón, portavoz del Consejo de Defensa de Aragón, que se publicó en Caspe desde el 20 de enero de 1937 hasta que el 11 de agosto del mismo año las tropas de Enrique Líster entraron en Caspe y asaltaron los talleres en los que se imprimía este periódico.
No me interesaba cualquier ejemplar. Tenía que ser el del martes, 9 de marzo de 1937, el número en el que Paco Ponzán, Evaristo Viñuales, Miguel Chueca y José Mavilla rinden un homenaje a Ramón Acín, asesinado en Huesca el 6 de agosto de 1936. Después de sorprenderme con esta idea intenté dominar el vértigo que despiertan en nosotros los sueños imposibles y deseé que en el fondo “Ramón Acín” depositado en el Museo de Huesca se conservara el ejemplar entero y no únicamente los cinco recortes que yo conocía por La línea sentida de Emilio Casanova y Jesús Lou.
El miércoles por la mañana hablé con Mari Paz Cantero, la conservadora del fondo “Ramón Acín” del Museo de Huesca y me confirmó que sólo tenían los cinco recortes, que no sabía cuántas páginas tendría el ejemplar completo. Le conté quiénes eran Evaristo Viñuales y Paco Ponzán, le repetí el estremecedor párrafo del testamento que Paco Ponzán firmó el 27 de diciembre de 1943 en la prisión militar de Furgolle:
“Deseo que mis restos sean trasladados un día a tierra española y enterrados en Huesca, al lado de mi maestro, el profesor Ramón Acín, y de mi amigo Evaristo Viñuales”.
En Nuevo Aragón de 9 de marzo de 1937 estaban juntos Ponzán, Viñuales, Ramón Acín… Le conté a Mari Paz que por aquellos días Palmira Plá también estaba en Caspe, enamorada de Paco Ponzán, dirigiendo las colonias escolares… Le dije que he encontrado cosas que parecían perdidas y que mi amigo Eloy Fernández Clemente suele repetirme que los brazos de la Venus de Milo están en algún sitio, que alguien los encontrará… Luego preferiremos la Venus sin brazos…”
Cuando ya nos despedíamos le dije a Mari Paz:
-Si en el ejemplar de 9 de marzo de Nuevo Aragón hay un texto de Palmira Plá… yo me tiro por la ventana.

Aquella misma mañana llamé a mi primo Javier Cortés, vinculado al Centro de Estudios Caspolino, por si tuviera noticias de alguna colección particular, hablé con Carlos Serrano –que le envió recado a José Luis Ledesma–, les escribí a Antonio Peiró, a Julián Casanova y a Javier Díaz… Busqué por internet, consulté la bibliografía que tenía en casa… Le escribí a Alberto Serrano Dolader –caspolino, periodista, amante de todo lo que tiene que ver con Caspe y con Aragón– … Nada… Tendríamos que ir a Salamanca, al archivo de la guerra civil y ver si allí nos permitían la reproducción del ejemplar de Nuevo Aragón.
Un poco antes de las doce de la noche recibí un correo de Alberto Serrano. “Has tenido suerte –me decía–, en mis tiempos de estudiante en Barcelona compré algunos, muy pocos, ejemplares de Nuevo Aragón y tengo el ejemplar que te interesa que incluye una fotografía de Ramón Acín. Cuando quieras te lo dejo”.
“Lo quiero mañana –tecleé apresuradamente–. Iré a buscarlo dónde me digas y cuándo tú me digas”.
El día de la cincomarzada fui a casa de Alberto. Me dio el ejemplar –inmejorablemente conservado– en una carpeta azul. Mis hijos me esperaban en el coche. Blanca, que ya tiene 14 años y es mi cómplice en muchas de mis locuras me preguntó:
-¿Está?
-Aún no lo sé. No lo he mirado.
Empezamos a pasar las páginas y en la página siete, junto a un artículo sobre gallinas ponedoras en el que se explicaba cómo construir un gallinero, allí estaba... El texto de media página de Palmirá Plá sobre colonias escolares. Estaban todos juntos… Acín, Ponzán, Viñuales y Palmira Plá.... Estábamos todos juntos.
Supe que todo lo habían hecho para mí. Palmira Plá pudo publicar su texto cualquier otro día, Alberto pudo no haber comprado ejemplares de Nuevo Aragón o que entre ellos no se hubiera encontrado éste. Cuando acaricio las ocho páginas de Nuevo Aragón sé que este cuento se escribió para nosotros.
Como no soy un hombre de palabra, no me he tirado por la ventana. Sólo he sido feliz.

13 febrero 2009

El señor de las palabras [A propósito de Fotografías veladas de Antón Castro]

Me voy a permitir contarles o recordarles algunas circunstancias que nos ayudan a entender quién es Antón Castro. Su manera de fabular y de escribir sólo se explica si atendemos a cómo fue su infancia. Antón nació en Santa María de Lañas, una aldea próxima a Arteixo. Después de veinte años de zozobra intelectual, Pepe Melero ya acepta que los delfines acariciaran las piernas de Antón cuando se bañaba en las playas de Barrañán. También hemos dado por bueno que llovieran ranas cuando Benito, el padre de Antón, volvía de Suiza con un saco de naranjas sanguinas bajo el brazo. Antón era un niño que todo lo miraba de otra manera. En su casa le decían “Planetas” porque cuando contaba las cosas nunca se sabía bien dónde terminaba la realidad y dónde empezaba el terreno de la fantasía. Antón improvisaba partidos de fútbol con botones y los más bonitos se llamaban Yarza, Violeta, Canario, Santos, Sigi, Marcelino, Villa y Lapetra.
En Aragón Antón Castro es, simplemente, Antón. Así se le conoce en el mundo de la cultura y de la política, en el mundo del arte, en el mundo del deporte. Y por supuesto, aquí, en Garrapinillos.
Antón ha contado en muchas ocasiones que vino a Aragón casi por accidente, huyendo de todo, huyendo de sí mismo. Hace treinta años una tempestad le dejó varado en Zaragoza. Como cuenta en “La estación del adiós” aquí encontró a la mujer de su vida, se enamoró, tuvo cinco hijicos que, como dice Mariano Gistaín, valen más que cinco bemeuves. Se quedó entre nosotros con su mirada de niño perpetuo dispuesto a dejarse conmover por los prodigiosos cotidianos de la vida. Cuando decidió quedarse quizá tuviera una camisa blanca que lavaba cada noche y que tendía al raso para que se la planchara la Luna. Quizá viviera en la calle Estudios o en Casta Álvarez y luego se instalara en una avenida que se estremecía con el paso de los trenes. Quizá tuviera algunos libros o carpetas llenas de recortes y fotografías de los temas que le apasionaban: el cine, el fútbol, el boxeo, el atletismo, la fotografía. Lo que sí es seguro es que tenía las 27 letras del alfabeto. Y con ellas contaba el mundo.
Mientras escribía esta breve presentación recordé un delicioso episodio de El cartero de Neruda, la novela de Antonio Skármenta que refleja la importancia de las palabras para entendernos, para explicarnos, para encontrarnos y para amarnos.
Como recordarán, Mario Jiménez, era un joven que cambió su destino como pescador para llevarle la correspondencia a Pablo Neruda. Un día se armó de valor y le confesó a don Pablo que quería ser poeta.
-Hombre, en Chile –dijo Neruda- todos son poetas. Es más original que sigas siendo cartero. Por lo menos caminas mucho y no engordas. En Chile todos los poetas somos guantones.
Neruda retomó la varilla de la puerta, y se dispuso a entrar, cuando Mario mirando el vuelo invisible de un pájaro dijo:
-Es que si fuera poeta podría decir lo que quiero.
-¿Y qué es lo que quieres decir?
-Bueno, ese es justamente el problema. Que como no soy poeta, no puedo decirlo.
Durante estos años, Antón se ha convertido en el señor de las palabras, en el escritor que sabe qué quiere contar y cómo ha de contarlo.

Fotografías Veladas
Catorce años después de publicar Veneno en la boca, un libro de entrevistas que yo he leído decenas de veces, Antón vuelve a Xordica para ofrecernos una veintena de cuentos reunidos en un gran libro titulado Fotografías veladas.
Conviene tener claro desde el principio que una fotografía no es la realidad. Una fotografía es una representación y a veces oculta la realidad o la tergiversa o la embellece de tal manera que preferimos la imagen a la realidad misma. La realidad es un concepto permeable, cambiante. Por eso en Fotografías veladas los personajes de Antón saltan a la realidad y se pasean por lugares reales, pero al mismo tiempo los personajes reales invaden el universo que Antón crea con palabras. En los cuentos de Antón la realidad y la ficción se dan la mano en un territorio mágico.
En Fotografías veladas hay homenajes permanentes. Homenaje a Leoncio Gascón, a Teruel, a Urrea de Gaén, al Somontano del Moncayo, a Loarre, a Zaragoza. Hay mucho fútbol y algunos maestros (como don Antonio y Matilde). Hay muchos personajes reales como Miguel Mena, Paco Boisset, Balfagón, José Luis Melero…
Antón tiene una asombrosa capacidad para enamorarse de los paisajes, de la gente que le acompaña cotidianamente, de la tierra en la que vive. Luego lo cuenta con esa pasión tan suya por contar y a todos nos entran unas tremendas ganas de vivir en Cantavieja, en La Iglesuela del Cid, en Urrea de Gaén o en Fisterra para contemplar los cielos que descubre Antón. Creemos que encontraremos seres imposibles o que nos mirarán las sirenas como le miran a él.
Antón ha hecho de Garrapinillos un escenario definitivamente literario. En estas calles sucedió el encuentro de Manuel Martín Mormeneo con Sonia en “La joven y el reportaje imposible”:
“…Vengo a menudo por aquí. Me gustan los huertos, los albérchigos, las higueras, los manzanos. Alargas una mano y coges lo que te apetece. Además hay una casa que me gusta mucho, toda cerrada con mirtos. Se llama El Aleph. Siempre juego a pensar qué ocurre dentro, en los jardines, cuando cae la tarde”.
Les confesaré que yo he paseado por los alrededores del Alehp con la vana esperanza de encontrarme con Sonia, la miseriosa mujer que conduce un Audi y me consta que lo mismo hicieron en más de una ocasión Javier Torres, Pepe Melero o Rodolfo Notivol. Incluso colgué en la web una fotografía de una falsa Sonia sólo para despertar los celos de Antón y la envidia de Pepe Melero.
Antón Castro ha construido letra a letra su universo literario, un mundo reconocible del que forman parte playas de nombres imposibles y lugares como Garrapinillos, Barrañán, Huesca, Loarre, Cantavieja o Ejulve, y en esos paisajes Antón hace sentir, amar, recordar y, en definitiva, vivir a unos personajes que también son ya nuestros: los masoveros, las sirenas, los fantasmas, las brujas, escritores y futbolistas, niños que sueñan y hombres y mujeres que persiguen el amor porque saben que sólo las pasiones dan sentido a nuestra existencia.
Lean Fotografías veladas. Déjense llevar por las palabras y prepárense para sumergirse en este Macondo particular de Antón Castro en donde viven Patricio Julve y Manuel Martín Mormeneo en un mundo en el que las mujeres huelen a bambú o a manzanas rojas, un universo de seres atrapados en mil pasiones, arrastrados por la melancolía, un universo de seres que miran lo cotidiano como nosotros no seríamos capaces de mirar nunca.

06 febrero 2009

El cielo que miraba Paco Ponzán

Tropiezo con un papelillo que guardé en el cajón de la mesa de mi despacho. En el verano de 2004 escribía la historia de amor de Paco Ponzán y Palmira Plá y una tarde, sin venir a cuento, Blanca me dejó encima del teclado del ordenador una acuarela que ella había dibujado en secreto para mí y el papel que ahora acarició:
"El cielo que miraba Paco Ponzán mirado ahora por Víctor Juan".
Blanca tenía nueve años. Yo la quería, pero no imaginaba cuánto la iba a querer ahora que está a punto de cumplir 14 años.

01 febrero 2009

En el puesto fronterizo de Ariza




El general de carabineros Víctor Juan en tareas de adiestramiento de la caballería aragonesa.

El brigadier Melero está ordenando la biblioteca.