20 enero 2007

No comas más, que soñarás

Adoro el sabor de las olivas negras, las olivas del Bajo Aragón, las mejores olivas del mundo. Comía olivas con pan, como hacía mi abuelo. "No comas más que soñarás". No me importaba asumir el riesgo que soñar entrañaba. No me importa estar expuesto a sueños felices o a pesadillas. Prefiero soñar. A pesar de los monstruos que en ocasiones me visitan.
Hoy he soñado con una página web para Rolde. Revista de Cultura Aragonesa, una página web como la que diseñaría Mariano Gistaín o Fernando García Mongay. Sin complicaciones, usable, una página que permita que el mundo conozca lo que desde hace treinta años estamos haciendo, una página que ponga a disposición de todos los artículos, los poemas, los relatos...
Sí. Ayer comí olivas negras del Bajo Aragón, las mejores olivas del mundo, pero comí un número par. Merche, la mujer de Javier Torres nos dijo que el número par aseguraba buenos sueños. Desde entonces mi hijo Guillermo cuenta los piñuelos -mi abuela decía siempre piñuelos*- que dejo en el plato.
_______
El gran Félix Romeo me envía esta información:
del Diccionario de la Academia
piñuelo.

(De piña).

1. m. erraj.

2. m. Mur. Grano o simiente de la uva y de algunos otros frutos.
erraj.
(Del ár. hisp. arráhǧ, polvo).
1. m. Cisco hecho con el hueso de la aceituna después de prensada en el molino

6 comentarios:

Fernando dijo...

;);)..me recuerdas mi infancia en el pueblo...venía un señor con olivas negras de Belchite en un cesto y te vendía por pesetas con un cuenco metálico...luego me las comía con pan para merendar...un abrazo

aperezmorte dijo...

Víctor:
Me has traído a la memoria una historia lejana de Zufaria: A Zuera, mi pueblo, las mejores olivas negras del Bajo Aragón nos las traía Alfredo Perales, un montañés emigrado de Saqués a Tierra Baja...

Fuimos vecinos durante muchos años: Tenía su tienda frente a la mía y tuve el tiempo suficiente para descubrir, a su lado, y de su propia voz, algún que otro secreto sobre frutas y verduras, y sobre las inclasificables aventuras nocturnas de los miembros del gremio en el entorno del antiguo Mercado Central de Zaragoza...

Poco a poco, además, descubrí a la gran persona que habitaba bajo aquel disfraz, cotidiano, tejido de una falsa indiferencia y rudeza: Me bastaban un par de canciones de Labordeta para verlo emocionarse, para sacar a flote toda su desbordante fragilidad...

Alfredo, como mi padre, como yo, también comía las olivas con pan y a ser posible en cantidades pares.

Quizá ese sueño de la Nueva Web de Rolde no convenga desligarlo de la imagen de la oliva: No estaría mal utilizar a forma de pulsadores y para las distintas áreas de la página, un puñadico de frutos tan sabrosos.

¡Abrazos!

Luisa dijo...

¿Será posible que todos tengamos recuerdos con las olivas negras...? A mi me gustaban especialmente las que traía un tío mío; eran fuertes de sabor y estaban estupendas con cebolla y pan. Con las olivas yo no tenía medida.

aperezmorte dijo...

Amargas.
Arugadas.
Con el hueso
todavía blanco...

lamima dijo...

Adoro las olivas negras... y me encanta soñar. Es como estar más vivo.

Anónimo dijo...

Rocío no se creía que existiera este texto en el google y se ha jugado un euro y lo ha perdido.

Viva el Bajo Aragón

Roci