02 septiembre 2007

Tres veces felices

Cada uno vive su vida como puede y disfruta o padece a su manera, tal y como le enseñaron a hacerlo o del modo que supo conquistar. Cada uno interpreta las situaciones como sabe, como le conviene o como le parece. Eso me ocurrió el jueves pasado en Castellón, en la ceremonia previa a la incineración de Palmira Plá. El cura -un gran profesional- citaba al padre Martín Descalzo, a Santa Teresa e incluso a Unamuno, al Unamuno que le pareció bien citar. Mientras el cura hacía su trabajo yo pensaba que ya no recibiría más correos de doña Palmira, pero que tuve el enorme privilegio de recibirlos alguna vez. Mientras el cura se enredaba en la vida eterna, yo me repetía ¡¡Víva Paco Ponzán!!, ¡¡Viva Paco Ponzán!! y me imaginaba a Palmira Plá en la pista de coches chocantes, a la niña que salió de Teruel en un tren de mercancías y que se enamoró en Caspe de un hombre que no le convenía nada. Solemos enamorarnos de quienes menos nos convienen, pero si ahora escribiera de amores me alejaría de lo que hoy quiero contar.
Hoy solo quería decir que ayer los abonados Guillermo y Víctor fueron por primera vez a la vieja Romareda ["Si me quieres escribir -canta La ronda de Boltaña en Avispas en el viento- ya sabes mi paradero, en la vieja Romareda, primera línea de fuego"]. Fuimos muy felices, tres veces felices en los tres partidos que vivimos en una noche ideal de luna llena.
Durante el primer partido, el consejero José Luis Melero nos llevó al palco, pisamos el césped de la Romareda, saludamos a Matuzalem, nos cruzamos con Miguel Pardeza y Pedro Herrera. Salimos por el túnel de vestuarios. "Mira, Guillermo, por aquí salieron antes que tú el gran José Luis Violeta, el portero Yarza, Arrúa o Nayim. Pepe sentó a Guillermo en el banquillo del Zaragoza: "Desde aquí dirigirá Víctor Fernández al equipo". Luego nos dijeron que si queríamos que Guillermo se hiciera una fotografía con los jugadores que volviéramos minutos antes de empezar el partido. Pepe nos acompañó a nuestras localidades. Nos despedimos. "Anda, Guiller, dame un beso". Esperamos a que se hicieran las 21:45 para volver al túnel de vestuarios. Mientras Guillermo se hacía la foto en el campo, vi salir a todo el equipo: Juan Morgado, que no se sentó en el banquillo, pero parecía absolutamente recuperado, Oliveira, Aimar, Zapater, Ayala, Diogo, Milito...
El segundo partido fue el partido íntimo, personal, cómplice, de mi hijo y yo. Los bocadillos de tortilla de patata, los prismáticos, los botellines de agua, los nervios porque no marcábamos, el verle gritar "fuera, fuera", cuando todo el mundo gritaba, que Guillermo se pusiera de pie, que se le arrasaran los ojicos cuando el Santander metió un gol bobo, o cómo me abrazó cuando Oliveira empató el partido...
El tercer partido es el del 1-1 que ustedes vieron. Al final Guillermo hacía una lectura favorable y generosa con el Zaragoza: si el árbitro no hubiera sido tan malo, si el portero no hubiera tenido tanta suerte, si nos hubiera favorecido algún rechace... "Me ha gustado mucho el partido". Ese fue su resumen antes de que cambiara la camiseta del Zaragoza por el pijama y se desplomara en su cama.

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sábado, 1 de septiembre
Se ha parado la cierzera. Saldré con Luna por esos caminos de dios. Aún lo estamos aprendiendo todo: "eso es un tractor, eso es un ciclista, eso es la sombra de un árbol, eso es un charco... no pasa pasa, tranquila, vamos, Luna, la yegua valiente...". Pepe Melero me dice que si alguien me escucha hablar con la yegua me incapacitarán definitivamente. Pero a mí me da igual. "Si icen que izan, mientras no hazan...".
Guillermo y yo estrenaremos hoy el ritual de los días de partido y nuestro carné de abonados. Antes estaremos en el Polideportivo de Miralbueno. Blanca y su banda (no sé si les había dicho que tengo una hija bandida o bandolera) dan un concierto.
Estoy dragando mi vida para hacerla navegable: mi vena cava, la ilíaca, el acueducto de Silvio, los agujeros de Luscka y Magendie, el cuerpo calloso que une mis dos hemisferios cerebrales, la cisura de Rolando... todo para procurar entender el mundo... Una vida navegable, como el Ebro, para que puedan subir los cayuquicos hasta la plaza del Pilar.

4 comentarios:

Javier Torres dijo...

No sé bien quién merece más felicitaciones, si tus hijos, o vosotros, sus padres.

Abrazos ;)

Luisa Miñana dijo...

He leído lo bien que os lo pasasteis en La Romareda. Y eso que empatamos. ¡Enhorabuena! Una noche mágica para Guillermo, sin duda. De Reyes.
Fernando se fue con su nueva camiseta 75 aniversario (regalo de cumpleaños), con el ruego de que hubiera un buen resultado y no tuviera que anatemizarla por siempre. Agradecí el empate, tanto por el equipo como por la camiseta (tan chula).
Besotes.

Apostillas literarias dijo...

Victor, disculpa que te ponga aqui un comentario que no va con lo que el texto dice, pero es que no quiero pasar el comentarte lo excelente de la tira de Mafalda, genial.

Anónimo dijo...

Yo voy a mi marcha y ahora leo esto que escribiste "tres veces felices". Es emotivo y chulo lo que cuentas pero hay algo que es "grande", ese párrafo que comienza con "Estoy dragando mi vida...." es tuyo verdad?? ¿me dejas que lo use? no diré que es mío eh? digamos que lo haré algo más público.
pepa.